Nueve décadas después de su desaparición, ocho víctimas de la represión franquista recuperaron este domingo su nombre, su historia y el vínculo con sus familias. La asociación Recuerdo y Dignidad celebró en el Espacio Santa Clara de Soria un acto de homenaje y entrega de los restos identificados en la fosa del cementerio de Las Casas, un proceso que permite cerrar una búsqueda que, en algunos casos, ha atravesado varias generaciones y que simboliza también el reconocimiento a las más de 600 personas asesinadas y desaparecidas por el franquismo en la provincia.. La ceremonia constituyó uno de los momentos más significativos del proceso de exhumación e identificación desarrollado en los últimos años en el cementerio de Las Casas. Los familiares recibieron los restos de las primeras víctimas identificadas mediante los trabajos de investigación y análisis genético, un procedimiento que continúa abierto y que sigue buscando nuevas identificaciones.. La vicepresidenta de Recuerdo y Dignidad, Sherezade Benito Menéndez, explicó en declaraciones a Ical que la jornada pretendía ser «un acto de reparación y homenaje» en el que se reconociera a las víctimas y se ofreciera una respuesta a sus familias. En este sentido, señaló que durante la ceremonia se recordó la historia personal de cada uno de los represaliados identificados y se explicó el proceso de exhumación e investigación que ha permitido llegar hasta este momento. Además, los familiares tomaron la palabra para relatar cómo han vivido una búsqueda que, en muchos casos, ha pasado de padres a hijos y de hijos a nietos.. Entre las víctimas cuyos restos fueron entregados figuran tres vecinos de Deza, Teótimo Esteban Pinilla, Nicolás Gómez Gómez y Benito Alejandro Blázquez; dos hermanos de Mazalvete, Deogracias y Agapito Domínguez García; y tres vecinos de Pozalmuro, Evaristo Forcén Calonge, Dionisio Forcén Calonge y Feliciano Gil García. Todos ellos fueron localizados en la fosa del cementerio de Las Casas y constituyen las primeras identificaciones confirmadas dentro de una investigación que todavía continúa.. Elena Sainz Forcén y Marisa Forcén, nietas de Evaristo Forcén y sobrinas nietas de Dionisio Forcén, acudieron al homenaje. Marisa lo hizo expresamente desde Palma de Mallorca. “Los hijos de la víctimas todavía viven. Venimos a dignificar a nuestro abuelo y tío”, recalcaron.. Elena recordó que en su casa siempre se habló de lo ocurrido. «Yo sabía desde muy pequeña todo lo que había pasado con mi abuelo porque en mi casa se habló libremente», afirmó para remarcar el sufrimiento de su abuela, que quedó viuda con dos hijos pequeños y tuvo que rehacer su vida para sacarlos adelante.. «Mi abuela fue no sé cuántas veces al cuartelillo de la Guardia Civil para preguntar dónde estaba su marido», relató para señalar que aquella ausencia marcó la vida familiar durante décadas y el recuerdo pasó de generación en generación. «Todo eso se ha ido transmitiendo de mi abuela a mi madre, a su padre, a nosotras y yo a mis hijos», remarcó.. Marisa Forcén relató una experiencia distinta. En su caso, la historia llegó a través de los silencios largos. «Mi padre no fue capaz de verbalizarlo y nuestras preguntas siempre eran preguntas sin respuesta, En mi caso mis padres se exiliaron y nosotros ya nacimos en el extranjero. La historia es un proceso personal que todavía estoy asimilando. Pero somos muy afortunados en que se les rindan homenaje «, lamentó.. A su juicio, el trabajo desarrollado por Recuerdo y Dignidad ha permitido recuperar una parte de la historia familiar que permanecía incompleta. «Hemos podido identificarlos, sacarlos a la luz y rendirles el homenaje que se merecen», destacó.. Evaristo Forcén era maestro en Pozalmuro y una persona muy apreciada en la localidad. Según la historia conservada por la familia, varios vecinos salieron en su defensa cuando fue detenido por la Guardia Civil en agosto de 1936, entre ellos su hermano Dionisio. Al día siguiente, llegaron los “soldados falangistas” a la localidad, y ambos acabaron siendo arrestados y posteriormente fusilados junto con otras personas que les salieron a defender. «Fue un acto instintivo en defensa del maestro y de lo que representaba en un pueblo pequeño», señalaron.. Tras recibir los restos identificados, la familia decidió incinerarlos y trasladar sus cenizas a Pozalmuro, donde serán esparcidas en una finca familiar. Aunque reconocieron que el homenaje ayuda a cerrar una parte del proceso, admitieron que la herida continúa abierta. «Es una pieza de un puzle que ha encajado, pero es una herida que costará toda la vida cicatrizar», resumió Marisa Forcén.. Completar el duelo. Benito resaltó que para muchas de las familias el acto supone la posibilidad de completar un duelo que nunca pudieron realizar. En algunos casos los restos fueron entregados a hijos directos de las víctimas; en otros, a nietos y sobrinos que han heredado durante décadas la ausencia de respuestas sobre el destino de sus familiares.. «La identificación y devolución de los restos representa una forma de reparación que permite cerrar un ciclo marcado por el silencio y la incertidumbre. Obtienen respuestas y reparación», subrayó.. El homenaje trascendió además a las ocho personas identificadas. En el exterior de Santa Clara se instaló una intervención con fotografías y nombres de las más de 600 víctimas de la represión franquista en Soria. El objetivo, según explicó la vicepresidenta de la asociación, era recordar que las personas cuya identidad ha podido recuperarse representan también a quienes continúan desaparecidos y a todas las familias que siguen esperando respuestas.. La jornada contó con acompañamiento musical y concluyó con la entrega de los restos a sus familiares, en un acto cargado de simbolismo que devolvió a las víctimas al ámbito familiar del que fueron arrancadas hace casi noventa años.. «El proceso está judicializado y la causa sigue abierta. La investigación no ha concluido, se continúan realizando comparativas de ADN y seguimos buscando a las familias de las víctimas enterradas en Las Casas», concluyó Benito Menéndez.. El cementerio de Las Casas fue escenario de fusilamientos masivos durante los primeros meses de la Guerra Civil. Las víctimas eran principalmente obreros de municipios sorianos, entre ellos Deza, Noviercas o Pozalmuro, así como prisioneros procedentes del frente de Guadalajara y Sigüenza.. Los trabajos arqueológicos se desarrollaron durante 2023 de la mano de Recuerdo y Dignidad y de la Sociedad de Ciencias Aranzadi en la que está considerada la segunda fosa más grande de la provincia de Soria. Aunque el caso continúa judicializado y bajo secreto de sumario, el Tribunal de Instancia y Sección Civil y de Instrucción número 1 de Soria autorizó la entrega de los restos y la difusión de estas primeras identificaciones genéticas.
La asociación Recuerdo y Dignidad entrega los restos identificados de ocho represaliados y rinde homenaje a las más de 600 personas «asesinadas y desaparecidas» por el franquismo en Soria
Nueve décadas después de su desaparición, ocho víctimas de la represión franquista recuperaron este domingo su nombre, su historia y el vínculo con sus familias. La asociación Recuerdo y Dignidad celebró en el Espacio Santa Clara de Soria un acto de homenaje y entrega de los restos identificados en la fosa del cementerio de Las Casas, un proceso que permite cerrar una búsqueda que, en algunos casos, ha atravesado varias generaciones y que simboliza también el reconocimiento a las más de 600 personas asesinadas y desaparecidas por el franquismo en la provincia.. La ceremonia constituyó uno de los momentos más significativos del proceso de exhumación e identificación desarrollado en los últimos años en el cementerio de Las Casas. Los familiares recibieron los restos de las primeras víctimas identificadas mediante los trabajos de investigación y análisis genético, un procedimiento que continúa abierto y que sigue buscando nuevas identificaciones.. La vicepresidenta de Recuerdo y Dignidad, Sherezade Benito Menéndez, explicó en declaraciones a Ical que la jornada pretendía ser «un acto de reparación y homenaje» en el que se reconociera a las víctimas y se ofreciera una respuesta a sus familias. En este sentido, señaló que durante la ceremonia se recordó la historia personal de cada uno de los represaliados identificados y se explicó el proceso de exhumación e investigación que ha permitido llegar hasta este momento. Además, los familiares tomaron la palabra para relatar cómo han vivido una búsqueda que, en muchos casos, ha pasado de padres a hijos y de hijos a nietos.. Entre las víctimas cuyos restos fueron entregados figuran tres vecinos de Deza, Teótimo Esteban Pinilla, Nicolás Gómez Gómez y Benito Alejandro Blázquez; dos hermanos de Mazalvete, Deogracias y Agapito Domínguez García; y tres vecinos de Pozalmuro, Evaristo Forcén Calonge, Dionisio Forcén Calonge y Feliciano Gil García. Todos ellos fueron localizados en la fosa del cementerio de Las Casas y constituyen las primeras identificaciones confirmadas dentro de una investigación que todavía continúa.. Elena Sainz Forcén y Marisa Forcén, nietas de Evaristo Forcén y sobrinas nietas de Dionisio Forcén, acudieron al homenaje. Marisa lo hizo expresamente desde Palma de Mallorca. “Los hijos de la víctimas todavía viven. Venimos a dignificar a nuestro abuelo y tío”, recalcaron.. Elena recordó que en su casa siempre se habló de lo ocurrido. «Yo sabía desde muy pequeña todo lo que había pasado con mi abuelo porque en mi casa se habló libremente», afirmó para remarcar el sufrimiento de su abuela, que quedó viuda con dos hijos pequeños y tuvo que rehacer su vida para sacarlos adelante.. «Mi abuela fue no sé cuántas veces al cuartelillo de la Guardia Civil para preguntar dónde estaba su marido», relató para señalar que aquella ausencia marcó la vida familiar durante décadas y el recuerdo pasó de generación en generación. «Todo eso se ha ido transmitiendo de mi abuela a mi madre, a su padre, a nosotras y yo a mis hijos», remarcó.. Marisa Forcén relató una experiencia distinta. En su caso, la historia llegó a través de los silencios largos. «Mi padre no fue capaz de verbalizarlo y nuestras preguntas siempre eran preguntas sin respuesta, En mi caso mis padres se exiliaron y nosotros ya nacimos en el extranjero. La historia es un proceso personal que todavía estoy asimilando. Pero somos muy afortunados en que se les rindan homenaje «, lamentó.. A su juicio, el trabajo desarrollado por Recuerdo y Dignidad ha permitido recuperar una parte de la historia familiar que permanecía incompleta. «Hemos podido identificarlos, sacarlos a la luz y rendirles el homenaje que se merecen», destacó.. Evaristo Forcén era maestro en Pozalmuro y una persona muy apreciada en la localidad. Según la historia conservada por la familia, varios vecinos salieron en su defensa cuando fue detenido por la Guardia Civil en agosto de 1936, entre ellos su hermano Dionisio. Al día siguiente, llegaron los “soldados falangistas” a la localidad, y ambos acabaron siendo arrestados y posteriormente fusilados junto con otras personas que les salieron a defender. «Fue un acto instintivo en defensa del maestro y de lo que representaba en un pueblo pequeño», señalaron.. Tras recibir los restos identificados, la familia decidió incinerarlos y trasladar sus cenizas a Pozalmuro, donde serán esparcidas en una finca familiar. Aunque reconocieron que el homenaje ayuda a cerrar una parte del proceso, admitieron que la herida continúa abierta. «Es una pieza de un puzle que ha encajado, pero es una herida que costará toda la vida cicatrizar», resumió Marisa Forcén.. Completar el duelo. Benito resaltó que para muchas de las familias el acto supone la posibilidad de completar un duelo que nunca pudieron realizar. En algunos casos los restos fueron entregados a hijos directos de las víctimas; en otros, a nietos y sobrinos que han heredado durante décadas la ausencia de respuestas sobre el destino de sus familiares.. «La identificación y devolución de los restos representa una forma de reparación que permite cerrar un ciclo marcado por el silencio y la incertidumbre. Obtienen respuestas y reparación», subrayó.. El homenaje trascendió además a las ocho personas identificadas. En el exterior de Santa Clara se instaló una intervención con fotografías y nombres de las más de 600 víctimas de la represión franquista en Soria. El objetivo, según explicó la vicepresidenta de la asociación, era recordar que las personas cuya identidad ha podido recuperarse representan también a quienes continúan desaparecidos y a todas las familias que siguen esperando respuestas.. La jornada contó con acompañamiento musical y concluyó con la entrega de los restos a sus familiares, en un acto cargado de simbolismo que devolvió a las víctimas al ámbito familiar del que fueron arrancadas hace casi noventa años.. «El proceso está judicializado y la causa sigue abierta. La investigación no ha concluido, se continúan realizando comparativas de ADN y seguimos buscando a las familias de las víctimas enterradas en Las Casas», concluyó Benito Menéndez.. El cementerio de Las Casas fue escenario de fusilamientos masivos durante los primeros meses de la Guerra Civil. Las víctimas eran principalmente obreros de municipios sorianos, entre ellos Deza, Noviercas o Pozalmuro, así como prisioneros procedentes del frente de Guadalajara y Sigüenza.. Los trabajos arqueológicos se desarrollaron durante 2023 de la mano de Recuerdo y Dignidad y de la Sociedad de Ciencias Aranzadi en la que está considerada la segunda fosa más grande de la provincia de Soria. Aunque el caso continúa judicializado y bajo secreto de sumario, el Tribunal de Instancia y Sección Civil y de Instrucción número 1 de Soria autorizó la entrega de los restos y la difusión de estas primeras identificaciones genéticas.
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