La lectura es una de las actividades más enriquecedoras en las que se puede destinar el tiempo. Esta frase se convirtió en algo demasiado literal cuando un empleado de una biblioteca de Países Bajos descubrió, entre las páginas de un libro, el que han denominado como el ‘marcapáginas más caro de la historia’. Aunque esta anécdota no es algo habitual, demuestra que el hábito de leer puede traer innumerables beneficios.. Según los datos ofrecidos por el Grupo de Trabajo (GT) Sistema de Información sobre Bibliotecas Españolas del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB), el número de usuarios de este servicio superó los 17 millones en 2024. Una cifra que, sumada a los casi 240.000 usuarios de eBiblio, demuestra que los españoles cada vez hacen más uso de este tipo de servicios públicos.. La biblioteca decidió devolver el hallazgo a su legítimo propietario. Por ello, es bastante probable que muchos tengan un libro de la biblioteca en su mesita de noche, pendiente de descubrir los secretos y sorpresas que guarda entre sus páginas. No obstante, estas sorpresas no serán tan grandes como la de un trabajador de la biblioteca de Schijndel, un municipio de Países Bajos, quien estaba haciendo su labor cuando encontró un marcapáginas bastante peculiar.. Al abrir uno de los libros que debía colocar, encontró seis billetes de 50 euros que pertenecían a quien lo había devuelto. A pesar de lo tentador del hallazgo, la biblioteca publicó en su cuenta de Instagram que habían devuelto el dinero a su legítimo propietario. «Nos alegra que el dinero haya sido encontrado sano y salvo, aunque en secreto ya nos imaginábamos disfrutando de una lujosa excursión en equipo».. La historia acabó con una moraleja para todos los usuarios de las bibliotecas públicas: «Revisa siempre el libro antes de devolverlo, ¡nunca se sabe qué tesoro escondido puede haber dentro!». Así como una última pregunta: «¿Qué usas como marcapáginas?» pues, aunque muchos coleccionan este complemento, algunos utilizan cosas tan inusuales como tickets de la compra, tarjetas de crédito canceladas o, incluso, servilletas de papel.
El hallazgo sorprendió a los trabajadores de la biblioteca quienes, a pesar de su valor, decidieron devolverlo a su legítimo dueño
La lectura es una de las actividades más enriquecedoras en las que se puede destinar el tiempo. Esta frase se convirtió en algo demasiado literal cuando un empleado de una biblioteca de Países Bajos descubrió, entre las páginas de un libro, el que han denominado como el ‘marcapáginas más caro de la historia’. Aunque esta anécdota no es algo habitual, demuestra que el hábito de leer puede traer innumerables beneficios.. Según los datos ofrecidos por el Grupo de Trabajo (GT) Sistema de Información sobre Bibliotecas Españolas del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB), el número de usuarios de este servicio superó los 17 millones en 2024. Una cifra que, sumada a los casi 240.000 usuarios de eBiblio, demuestra que los españoles cada vez hacen más uso de este tipo de servicios públicos.. Por ello, es bastante probable que muchos tengan un libro de la biblioteca en su mesita de noche, pendiente de descubrir los secretos y sorpresas que guarda entre sus páginas. No obstante, estas sorpresas no serán tan grandes como la de un trabajador de la biblioteca de Schijndel, un municipio de Países Bajos, quien estaba haciendo su labor cuando encontró un marcapáginas bastante peculiar.. Al abrir uno de los libros que debía colocar, encontró seis billetes de 50 euros que pertenecían a quien lo había devuelto. A pesar de lo tentador del hallazgo, la biblioteca publicó en su cuenta de Instagram que habían devuelto el dinero a su legítimo propietario. «Nos alegra que el dinero haya sido encontrado sano y salvo, aunque en secreto ya nos imaginábamos disfrutando de una lujosa excursión en equipo».. La historia acabó con una moraleja para todos los usuarios de las bibliotecas públicas: «Revisa siempre el libro antes de devolverlo, ¡nunca se sabe qué tesoro escondido puede haber dentro!». Así como una última pregunta: «¿Qué usas como marcapáginas?» pues, aunque muchos coleccionan este complemento, algunos utilizan cosas tan inusuales como tickets de la compra, tarjetas de crédito canceladas o, incluso, servilletas de papel.
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