La preocupación por los microplásticos se ha convertido en una cuestión cada vez más presente en los hogares. Estos diminutos fragmentos de plástico pueden encontrarse en el agua, en el aire e incluso en algunos alimentos, lo que ha llevado a muchas personas a revisar los objetos que utilizan a diario. En la cocina, uno de los espacios donde más productos de plástico se emplean, existen varios elementos habituales que algunos expertos y defensores de un estilo de vida más sostenible recomiendan sustituir por alternativas más respetuosas con el medio ambiente.. Aunque cambiar ciertas costumbres puede parecer complicado al principio, lo cierto es que pequeñas modificaciones en el día a día pueden ayudar a reducir la cantidad de residuos que generamos y disminuir nuestra exposición a materiales plásticos. Una especialista de ‘Cero Residuo explicó “cuatro cosas tóxicas de tu cocina de las que deberías deshacerte”.. Cuatro elementos básicos de la cocina que deben desecharse. El papel film, un clásico difícil de abandonar. El papel film lleva décadas siendo uno de los productos más utilizados para conservar alimentos. Su comodidad y bajo coste han hecho que se convierta en un imprescindible en millones de hogares. Sin embargo, también es uno de los productos de un solo uso que más residuos genera.. Como alternativa destaca la tela de cera de abejas reutilizable. Se trata de una pieza de tejido recubierta con cera natural que permite envolver frutas, verduras, bocadillos o recipientes de manera similar al film tradicional. “Permite ahorrar alrededor de 4 rollos de film al año”, señala. Su experiencia es clara: “Esta la tengo desde hace dos años y si la reenceras se mantiene igual”.. Las botellas de plástico, en el punto de mira. Otro de los elementos que más críticas reciben son las botellas y garrafas de plástico. Diversas investigaciones han analizado la presencia de microplásticos en aguas embotelladas, un fenómeno que ha incrementado la preocupación de los consumidores. Además de la posible liberación de partículas plásticas, existe un importante problema ambiental. Los residuos derivados de estas botellas pueden tardar cientos de años en degradarse, lo que supone una carga significativa para los ecosistemas.. Una alternativa ideal es el binchotán. Explica sus propiedades: “Es carbón activado vegetal. Se usa en una jarra para filtrar agua del grifo, o agua embotellada en vidrio. El binchotán mejora el sabor y es una solución sencilla: se coloca en la jarra y filtra el agua”. Ayuda a mejorar el sabor del agua del grifo de una forma sencilla. Otra posibilidad es recurrir a recipientes y botellas de vidrio, que pueden reutilizarse durante largos periodos de tiempo.. El lavavajillas líquido tiene sustituto. El detergente líquido para lavar los platos es otro producto habitual que rara vez se cuestiona. Sin embargo, quienes promueven una reducción del consumo de plásticos recuerdan que este producto suele comercializarse en envases de plástico y que gran parte de su composición es agua. El lavavajillas sólido es la mejor alternativa: “No suelta microplásticos, dura más y reduce residuos que llegan al océano”, explica la especialista.. Las esponjas convencionales, otro problema. Las esponjas sintéticas forman parte del equipamiento básico de cualquier cocina. Sin embargo, al estar fabricadas con materiales plásticos, su desgaste provoca la liberación de pequeñas partículas que terminan en el sistema de aguas residuales. A esto se suma que suelen acumular humedad, olores y bacterias con facilidad, lo que obliga a reemplazarlas con frecuencia.. Una alternativa ideales la esponja de lufa. “No acumula bacterias, no absorbe olores, dura más y es biodegradable (proviene de una calabacín)”, afirma. Sus defensores aseguran que resiste mejor el uso continuado, no retiene tantos olores y puede durar más tiempo que una esponja convencional.
Que algo se utilice de manera habitual en la mayoría de casas españolas no significa que sea ideal para la salud
La preocupación por los microplásticos se ha convertido en una cuestión cada vez más presente en los hogares. Estos diminutos fragmentos de plástico pueden encontrarse en el agua, en el aire e incluso en algunos alimentos, lo que ha llevado a muchas personas a revisar los objetos que utilizan a diario. En la cocina, uno de los espacios donde más productos de plástico se emplean, existen varios elementos habituales que algunos expertos y defensores de un estilo de vida más sostenible recomiendan sustituir por alternativas más respetuosas con el medio ambiente.. Aunque cambiar ciertas costumbres puede parecer complicado al principio, lo cierto es que pequeñas modificaciones en el día a día pueden ayudar a reducir la cantidad de residuos que generamos y disminuir nuestra exposición a materiales plásticos. Una especialista de ‘Cero Residuo explicó “cuatro cosas tóxicas de tu cocina de las que deberías deshacerte”.. Cuatro elementos básicos de la cocina que deben desecharse. El papel film, un clásico difícil de abandonar. El papel film lleva décadas siendo uno de los productos más utilizados para conservar alimentos. Su comodidad y bajo coste han hecho que se convierta en un imprescindible en millones de hogares. Sin embargo, también es uno de los productos de un solo uso que más residuos genera.. Como alternativa destaca la tela de cera de abejas reutilizable. Se trata de una pieza de tejido recubierta con cera natural que permite envolver frutas, verduras, bocadillos o recipientes de manera similar al film tradicional. “Permite ahorrar alrededor de 4 rollos de film al año”, señala. Su experiencia es clara: “Esta la tengo desde hace dos años y si la reenceras se mantiene igual”.. Las botellas de plástico, en el punto de mira. Otro de los elementos que más críticas reciben son las botellas y garrafas de plástico. Diversas investigaciones han analizado la presencia de microplásticos en aguas embotelladas, un fenómeno que ha incrementado la preocupación de los consumidores. Además de la posible liberación de partículas plásticas, existe un importante problema ambiental. Los residuos derivados de estas botellas pueden tardar cientos de años en degradarse, lo que supone una carga significativa para los ecosistemas.. Una alternativa ideal es el binchotán. Explica sus propiedades: “Es carbón activado vegetal. Se usa en una jarra para filtrar agua del grifo, o agua embotellada en vidrio. El binchotán mejora el sabor y es una solución sencilla: se coloca en la jarra y filtra el agua”. Ayuda a mejorar el sabor del agua del grifo de una forma sencilla. Otra posibilidad es recurrir a recipientes y botellas de vidrio, que pueden reutilizarse durante largos periodos de tiempo.. El lavavajillas líquido tiene sustituto. El detergente líquido para lavar los platos es otro producto habitual que rara vez se cuestiona. Sin embargo, quienes promueven una reducción del consumo de plásticos recuerdan que este producto suele comercializarse en envases de plástico y que gran parte de su composición es agua. El lavavajillas sólido es la mejor alternativa: “No suelta microplásticos, dura más y reduce residuos que llegan al océano”, explica la especialista.. Las esponjas convencionales, otro problema. Las esponjas sintéticas forman parte del equipamiento básico de cualquier cocina. Sin embargo, al estar fabricadas con materiales plásticos, su desgaste provoca la liberación de pequeñas partículas que terminan en el sistema de aguas residuales. A esto se suma que suelen acumular humedad, olores y bacterias con facilidad, lo que obliga a reemplazarlas con frecuencia.. Una alternativa ideales la esponja de lufa. “No acumula bacterias, no absorbe olores, dura más y es biodegradable (proviene de una calabacín)”, afirma. Sus defensores aseguran que resiste mejor el uso continuado, no retiene tantos olores y puede durar más tiempo que una esponja convencional.
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