El pádel se ha consolidado como uno de los deportes más practicados en España, pero su popularidad también ha traído consigo un aumento de lesiones musculares. Entre ellas destaca el llamado pádel leg, una lesión súbita de la pantorrilla que suele aparecer durante un sprint, una frenada, un cambio de dirección o una salida explosiva hacia la red, que suele producirse de forma repentina durante un sprint, un cambio de dirección, o una salida explosiva hacia la red y que, en muchos casos, se equipara a una rotura fibrilar del gemelo interno.. Los especialistas advierten de que una preparación física insuficiente, la falta de calentamiento, o la fatiga muscular pueden aumentar significativamente el riesgo de sufrir este problema esta lesión. ¿Cómo reconocer sus síntomas y qué medidas pueden ayudar a prevenirlo? Expertos de la Unidad de Medicina y Traumatología Deportiva de la Clínica Tenis Teknon de Quirónsalud, y de Traumatología de Quirónsalud Valencia, ofrecen seis recomendaciones clave clave para reconocerla, prevenirla y disfrutar del pádel con menor riesgo para mantener los gemelos a salvo y disfrutar del pádel con menor riesgo de lesión.. Precisamente, el grupo Quirónsalud será el Servicio Médico Oficial del Valencia Premier Padel P1, una de las citas deportivas más destacadas del calendario internacional de pádel, que se celebrará del 6 (sábado) al 14 de junio en el Pabellón Fuente de San Luis, conocido popularmente como ‘La Fonteta’.. Una «rotura fibrilar» en el gemelo interno. El Dr. Ángel Ruiz Cotorro, director de Clínica Tenis Teknon y responsable de los servicios médicos de la Real Federación Española de Tenis (RFET), destaca que en el pádel la lesión que más frecuentemente se aprecia es la llamada ‘tennis leg’, que ahora se empieza a llamar ‘padel leg’: “Es simplemente una actualización terminológica del mismo proceso lesional: una una lesión del complejo músculo-tendón-fascia de la pantorrilla, que afecta principalmente al gemelo interno, fruto de las exigencias biomecánicas de este deporte”.. Explica que en el ‘pádel leg’ son frecuentes los mecanismos excéntricos durante el arranque explosivo, los cambios bruscos de ritmo desde parado, las frenadas cortas, los pasos laterales, y los cambios de dirección repetidos, todos ellos favorecedores de esta lesión que clínicamente se denomina de forma imprecisa ‘rotura fibrilar de gemelo’, y más que por la carrera continua que se ejecuta durante el pádel.. Un dolor súbito, como una «pedrada» en el gemelo. A su vez, el Dr. Vicente Carratalá jefe del Servicio de Traumatología del Hospital Quirónsalud Valencia, sostiene que estos gestos se realizan habitualmente con la rodilla en extensión, y con el tobillo en flexión dorsal y tras un impulso motor súbito, lo que genera una contracción excéntrica brusca del gastrocnemio medial (el gemelo interno), situando a la unión mioconectiva en su punto de máxima tensión. “Estos gestos suelen realizarse con la rodilla extendida y el tobillo en flexión dorsal. En ese momento, el gemelo interno se contrae de forma brusca mientras está sometido a tensión, lo que puede provocar la lesión, especialmente en jugadores aficionados con preparación insuficiente o fatiga acumulada”.. Clínicamente, dice que el cuadro se asocia a dolor agudo, que se localiza en la cara medial de la pantorrilla, y con el que aparece una cojera marcada, empastamiento, y tumefacción progresiva, con la aparición diferida de un gran cardenal (equimosis distal): “Se caracteriza por un dolor súbito, localizado, e invalidante en la cara medial de la pantorrilla, que en muchos casos se identifica con una ‘pedrada’. Aparece habitualmente durante el arranque de la marcha, o frente a un cambio brusco de ritmo, obligando al apoyo de un solo pie de inmediato, así como a la interrupción de la actividad”.. Recuerda aquí el Dr. Cotorro, que el término “rotura fibrilar” no constituye una entidad anatómica ni diagnóstica precisa, sino una denominación clínica genérica y simplificada utilizada de forma habitual para referirse a una lesión muscular por mecanismo indirecto.. Sobre el tratamiento, señala que de entrada se debe realizar una ecografía para confirmar el diagnóstico y descartar hematomas a tensión o trombosis venosa profunda en casos dudosos. “Suele ser idónea una descarga relativa de la extremidad, con técnicas como la crioterapia o la fisioterapia, y también suele ser muy útil la elevación, y en caso de ser necesario, la compresión suave (evitando vendajes excesivamente apretados), además de la analgesia”, relata este especialista.. Mientras, el Dr. Carratalá, sostiene que, como tratamiento posterior, ya en la fase de recuperación, el tratamiento debe orientarse a recuperar la movilidad, la fuerza y el control del gesto deportivo de forma progresiva. Suele estar indicado:. • Movilidad progresiva sin dolor.. • Trabajo de control motor y carga progresiva.. • Fortalecimiento excéntrico del tríceps sural.. • Readaptación funcional específica al gesto deportivo.. “La cirugía no está indicada de forma habitual. Sólo podría considerarse en situaciones excepcionales, como hematomas de gran tamaño con compromiso neurovascular, o ante complicaciones poco frecuentes”, subraya.. En este sentido, destaca el Dr. Vicente Carratalá que la recuperación completa y la vuelta a la competición se pueden producir siempre que el diagnóstico y el tratamiento sean los adecuados, y a partir de las 6 semanas, o más, según sea la gravedad de la lesión. “La vuelta al juego debe realizarse de forma progresiva y no depender solo del tiempo transcurrido, sino de la recuperación de la fuerza, la ausencia de dolor y la tolerancia a los gestos específicos del pádel: arrancar, frenar, girar y cambiar de dirección sin dolor tras completar la readaptación”, agrega.. Las 6 claves para prevenir esta lesión. Con todo ello, ambos los especialistas de Quirónsalud consultados inciden en que el ‘pádel leg’ no se corresponde con una lesión atribuible únicamente al músculo, sino al conjunto músculo–tendón– fascia– sometido a los gestos explosivos del pádel, lo que obliga a un enfoque preventivo global, y de ahí que la prevención debe ser multifactorial y no depender de un único elemento, apuntando a los siguientes fundamentales:. • Preparación física específica, con especial énfasis en fuerza excéntrica del tríceps sural, resistencia a la fatiga, y control neuromuscular.. • Trabajo de movilidad de tobillo y de rodilla.. • Adecuado calentamiento, incluyendo gestos progresivos de arrancada.. • Gestión de cargas, evitando picos bruscos de intensidad especialmente tras periodos de inactividad o después de varias semanas sin jugar. • Superficie de juego y calzado adecuado, ya que influyen en la absorción de fuerzas.. • Técnica de desplazamiento, especialmente en las arrancadas y frenadas.. Finalmente, la mejor prevención no es solo estirar: es llegar al partido con fuerza, movilidad, técnica y una carga física bien dosificada. En un deporte tan explosivo como el pádel, preparar bien la pantorrilla puede marcar la diferencia entre disfrutar del juego o acabar con una lesión incapacitante.
Los expertos detallan los síntomas, el tratamiento y las medidas más eficaces para prevenir el pádel leg, una lesión asociada a los cambios de dirección y esfuerzos intensos en la pista
El pádel se ha consolidado como uno de los deportes más practicados en España, pero su popularidad también ha traído consigo un aumento de lesiones musculares. Entre ellas destaca el llamado pádel leg, una lesión súbita de la pantorrilla que suele aparecer durante un sprint, una frenada, un cambio de dirección o una salida explosiva hacia la red, que suele producirse de forma repentina durante un sprint, un cambio de dirección, o una salida explosiva hacia la red y que, en muchos casos, se equipara a una rotura fibrilar del gemelo interno.. Los especialistas advierten de que una preparación física insuficiente, la falta de calentamiento, o la fatiga muscular pueden aumentar significativamente el riesgo de sufrir este problema esta lesión. ¿Cómo reconocer sus síntomas y qué medidas pueden ayudar a prevenirlo? Expertos de la Unidad de Medicina y Traumatología Deportiva de la Clínica Tenis Teknon de Quirónsalud, y de Traumatología de Quirónsalud Valencia, ofrecen seis recomendaciones clave clave para reconocerla, prevenirla y disfrutar del pádel con menor riesgo para mantener los gemelos a salvo y disfrutar del pádel con menor riesgo de lesión.. Precisamente, el grupo Quirónsalud será el Servicio Médico Oficial del Valencia Premier Padel P1, una de las citas deportivas más destacadas del calendario internacional de pádel, que se celebrará del 6 (sábado) al 14 de junio en el Pabellón Fuente de San Luis, conocido popularmente como ‘La Fonteta’.. Una «rotura fibrilar» en el gemelo interno. El Dr. Ángel Ruiz Cotorro, director de Clínica Tenis Teknon y responsable de los servicios médicos de la Real Federación Española de Tenis (RFET), destaca que en el pádel la lesión que más frecuentemente se aprecia es la llamada ‘tennis leg’, que ahora se empieza a llamar ‘padel leg’: “Es simplemente una actualización terminológica del mismo proceso lesional: una una lesión del complejo músculo-tendón-fascia de la pantorrilla, que afecta principalmente al gemelo interno, fruto de las exigencias biomecánicas de este deporte”.. Explica que en el ‘pádel leg’ son frecuentes los mecanismos excéntricos durante el arranque explosivo, los cambios bruscos de ritmo desde parado, las frenadas cortas, los pasos laterales, y los cambios de dirección repetidos, todos ellos favorecedores de esta lesión que clínicamente se denomina de forma imprecisa ‘rotura fibrilar de gemelo’, y más que por la carrera continua que se ejecuta durante el pádel.. Un dolor súbito, como una «pedrada» en el gemelo. A su vez, el Dr. Vicente Carratalá jefe del Servicio de Traumatología del Hospital Quirónsalud Valencia, sostiene que estos gestos se realizan habitualmente con la rodilla en extensión, y con el tobillo en flexión dorsal y tras un impulso motor súbito, lo que genera una contracción excéntrica brusca del gastrocnemio medial (el gemelo interno), situando a la unión mioconectiva en su punto de máxima tensión. “Estos gestos suelen realizarse con la rodilla extendida y el tobillo en flexión dorsal. En ese momento, el gemelo interno se contrae de forma brusca mientras está sometido a tensión, lo que puede provocar la lesión, especialmente en jugadores aficionados con preparación insuficiente o fatiga acumulada”.. Clínicamente, dice que el cuadro se asocia a dolor agudo, que se localiza en la cara medial de la pantorrilla, y con el que aparece una cojera marcada, empastamiento, y tumefacción progresiva, con la aparición diferida de un gran cardenal (equimosis distal): “Se caracteriza por un dolor súbito, localizado, e invalidante en la cara medial de la pantorrilla, que en muchos casos se identifica con una ‘pedrada’. Aparece habitualmente durante el arranque de la marcha, o frente a un cambio brusco de ritmo, obligando al apoyo de un solo pie de inmediato, así como a la interrupción de la actividad”.. Recuerda aquí el Dr. Cotorro, que el término “rotura fibrilar” no constituye una entidad anatómica ni diagnóstica precisa, sino una denominación clínica genérica y simplificada utilizada de forma habitual para referirse a una lesión muscular por mecanismo indirecto.. Sobre el tratamiento, señala que de entrada se debe realizar una ecografía para confirmar el diagnóstico y descartar hematomas a tensión o trombosis venosa profunda en casos dudosos. “Suele ser idónea una descarga relativa de la extremidad, con técnicas como la crioterapia o la fisioterapia, y también suele ser muy útil la elevación, y en caso de ser necesario, la compresión suave (evitando vendajes excesivamente apretados), además de la analgesia”, relata este especialista.. Mientras, el Dr. Carratalá, sostiene que, como tratamiento posterior, ya en la fase de recuperación, el tratamiento debe orientarse a recuperar la movilidad, la fuerza y el control del gesto deportivo de forma progresiva. Suele estar indicado:. •Movilidad progresiva sin dolor.. •Trabajo de control motor y carga progresiva.. •Fortalecimiento excéntrico del tríceps sural.. •Readaptación funcional específica al gesto deportivo.. “La cirugía no está indicada de forma habitual. Sólo podría considerarse en situaciones excepcionales, como hematomas de gran tamaño con compromiso neurovascular, o ante complicaciones poco frecuentes”, subraya.. En este sentido, destaca el Dr. Vicente Carratalá que la recuperación completa y la vuelta a la competición se pueden producir siempre que el diagnóstico y el tratamiento sean los adecuados, y a partir de las 6 semanas, o más, según sea la gravedad de la lesión. “La vuelta al juego debe realizarse de forma progresiva y no depender solo del tiempo transcurrido, sino de la recuperación de la fuerza, la ausencia de dolor y la tolerancia a los gestos específicos del pádel: arrancar, frenar, girar y cambiar de dirección sin dolor tras completar la readaptación”, agrega.. Las 6 claves para prevenir esta lesión. Con todo ello, ambos los especialistas de Quirónsalud consultados inciden en que el ‘pádel leg’ no se corresponde con una lesión atribuible únicamente al músculo, sino al conjunto músculo–tendón– fascia– sometido a los gestos explosivos del pádel, lo que obliga a un enfoque preventivo global, y de ahí que la prevención debe ser multifactorial y no depender de un único elemento, apuntando a los siguientes fundamentales:. • Preparación física específica, con especial énfasis en fuerza excéntrica del tríceps sural, resistencia a la fatiga, y control neuromuscular.. • Trabajo de movilidad de tobillo y de rodilla.. • Adecuado calentamiento, incluyendo gestos progresivos de arrancada.. • Gestión de cargas, evitando picos bruscos de intensidad especialmente tras periodos de inactividad o después de varias semanas sin jugar. • Superficie de juego y calzado adecuado, ya que influyen en la absorción de fuerzas.. • Técnica de desplazamiento, especialmente en las arrancadas y frenadas.. Finalmente, la mejor prevención no es solo estirar: es llegar al partido con fuerza, movilidad, técnica y una carga física bien dosificada. En un deporte tan explosivo como el pádel, preparar bien la pantorrilla puede marcar la diferencia entre disfrutar del juego o acabar con una lesión incapacitante.
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