La Consejería de Educación, Cultura y Deportes ha publicado una resolución por la que declara como Elemento de Interés Patrimonial el mural realizado por el artista murciano Antonio Hernández Carpe en el IES ‘Universidad Laboral’ de Toledo.. La Consejería de Educación, Cultura y Deportes considera que el mencionado bien reúne los valores necesarios para gozar de la protección que la legislación vigente dispensa a los Elementos de Interés Patrimonial, por lo que entiende procedente su declaración como tal.. Antonio Hernández Carpe, conocido en los círculos artísticos como Carpe, nació en Espinardo, Murcia, el 8 de junio de 1921 y murió en Madrid el 29 de noviembre de 1977. Carpe fue un destacado muralista, gran dibujante y virtuoso creador, que cultivó todos los géneros. Su pintura presenta un dibujo de antecedentes e influencias cubistas y una paleta de colores nítidos. Pertenece al grupo de artistas de la llamada ‘Generación Puente’, que comprende los años centrales del siglo XX.. Este pintor ocupa una posición singular en la pintura española de postguerra, no solamente por su trabajo, no encorsetado en modas ni en grupos, sino también por la personalidad de su estilo, mantenido durante toda su trayectoria.. Fue un notable muralista, faceta por la que, sin duda, es más conocido, pero también utilizó otros y variados soportes, como vidrieras, mosaicos, lienzo o cerámica, técnicas que muestran su personal talento.. Hernández Carpe recibió el encargo de un mural para decorar el muro oeste del vestíbulo y la escalera del Pabellón 1 de la Universidad Laboral toledana. En el gran vacío del fondo de este enorme espacio se proyecta un mural de pintura figurativa, que el autor planteará con una intencionalidad clara: «Representar las cosas humildes, más próximas de la vida de cualquiera», siguiendo claramente una narración más ilustrativa que dramática.. El mural se encuentra realizado sobre el muro preparado, revocado de textura rugosa, lo que permite una mejor fijación de la pintura. El autor utilizó una técnica en seco y al óleo, empleando una pasta de pintura muy disuelta en aceites y secativos, dispuesta en capas finas, que actúa por transparencia y veladura, dejando que trepe el color del soporte.. La obra se vertebra en un proyecto vertical de grandes dimensiones, de más de ochenta metros cuadrados (alrededor de diez metros de anchura por ocho de altura), siendo el de mayor tamaño de los murales pictóricos realizados por Carpe. Se trata de una obra de enorme envergadura, que comunica y da una sensación de continuidad a las dos plantas del edificio donde está enclavado. Todo el mural está rematado en su anchura por una serie de vanos que lo iluminan de forma natural.. La escena tiene como marco la ciudad de Toledo, apareciendo representados determinados edificios emblemáticos como el Alcázar o la Catedral. La urbe histórica, representada en un plano más lejano, ocupa la mitad superior de composición, mientras que en la mitad inferior aparecen tres figuras masculinas, simbólicas, con atuendos medievales y un cervatillo.. La característica principal del esquema compositivo es la utilización de sectores más o menos luminosos y segmentos curvilíneos que van distribuyendo los espacios. Esta composición, de formas barrocas, no se contradice al dar prioridad a la línea y a la quebrada forma recta. Cada elemento se dirige con ciertas tendencias de carácter naíf. Todo desprende un ambiente lúdico y optimista con el color como recurso principal de composición, usando la gradación de la tonalidad y huyendo siempre de la estridencia.. La pintura se articula en dos campos principales, fragmentados, para dar mejor solución al gran formato del mural. Los colores más fríos son utilizados para proporcionar lejanía y crear profundidad en la parte superior de la composición, mientras que la escena principal, que ocupa los dos tercios inferiores, será resaltada con tonalidades más cálidas y mayor preciosismo en el detalle. Además, la utilización de colores más densos y saturados la acercan más a sus espectadores.. Los marcos asimétricos sirven para introducir la narración de la escena, siempre de carácter sintético. La fisiónomía de las figuras es inconfundible en este autor, con un patente alargamiento de brazos y cuellos, así como el entorno natural, siempre presente, mediante elementos como el ciervo, que alude al medio rural, lugar de procedencia de los estudiantes. Los árboles cierran la composición y las plantas se dispersan de forma aleatoria en un auténtico ‘horror vacui’.. El sentido rítmico de la escena, la gran potencia representativa, la geometrización con segmentos curvilíneos y un dibujo de claras influencias cubistas, son también características de la pintura de Carpe que se pueden observar en el mural.. Para unificar las dos alturas del vestíbulo, Carpe desplegó un conjunto de ritmos circulares y facetas planas, a modo de neocubismo muy personal. En la parte superior se presenta, en un plano en profundidad y lejanía, una visión de Toledo desde el Valle, inspirada en la célebre vista-grabado de Joris Hoefnagel, incluido en el Civitates Orbes Terrarum, de la segunda mitad del siglo XVI.. En ambas obras, grabado y mural, se destacan aquellos aspectos que otorgan una imagen de prosperidad y buen gobierno a las ciudades, como el Alcázar, la Catedral, el Ayuntamiento o los puentes, que resaltan sobre el abigarrado caserío toledano, pero en el caso de la Laboral, aparecerá representado con un análisis nuevo de las formas.. En la una mitad inferior aparecen tres figuras masculinas con ropas medievales, simbólicas, frontales, inmóviles, mostradas con el rigor geométrico del neocubismo, un hieratismo que solo rompe el escorzo del cervatillo. Se trata de representación de una adolescencia que llega procedente del campo para el aprendizaje de los nuevos oficios.. Entre los dos sectores aparecen la muralla, el puente y el río Tajo, formando una transición que nos relaciona la ciudad con el campo, bien definido en su geometría, en la mitad inferior.. Carpe consigue comunicar uno y otro plano del mural, el de la ciudad de Toledo y de los estudiantes, a través de las gamas de color, de luces y de formas autónomas, casi abstractas y absolutamente contemporáneas, y con ellas consigue plasmar aquí el triunfo de la Cultura sobre la Naturaleza, pero sin olvidarse de ella.. Se trata de una alegoría de la fundación de la Universidad Laboral de Toledo, como centro de estudio y formación para jóvenes y de la propia ciudad de Toledo, que recibe a los adolescentes procedentes del campo.. Una panorámica llena de atractivo, que bebe en la modernidad de la concepción particular de la pintura del autor, con una inspiración clásica. Carpe descubre a su contemplador, mediante una tranquilizadora sensación que purifica de toda mala tentación el ambiente, lo que hay de bello y noble en la Enseñanza, compatible siempre con la Naturaleza.
Se trata de la obra realizada por el artista murciano Antonio Hernández Carpe que está en el IES ‘Universidad Laboral’.
La Consejería de Educación, Cultura y Deportes ha publicado una resolución por la que declara como Elemento de Interés Patrimonial el mural realizado por el artista murciano Antonio Hernández Carpe en el IES ‘Universidad Laboral’ de Toledo.. La Consejería de Educación, Cultura y Deportes considera que el mencionado bien reúne los valores necesarios para gozar de la protección que la legislación vigente dispensa a los Elementos de Interés Patrimonial, por lo que entiende procedente su declaración como tal.. Antonio Hernández Carpe, conocido en los círculos artísticos como Carpe, nació en Espinardo, Murcia, el 8 de junio de 1921 y murió en Madrid el 29 de noviembre de 1977. Carpe fue un destacado muralista, gran dibujante y virtuoso creador, que cultivó todos los géneros. Su pintura presenta un dibujo de antecedentes e influencias cubistas y una paleta de colores nítidos. Pertenece al grupo de artistas de la llamada ‘Generación Puente’, que comprende los años centrales del siglo XX.. Este pintor ocupa una posición singular en la pintura española de postguerra, no solamente por su trabajo, no encorsetado en modas ni en grupos, sino también por la personalidad de su estilo, mantenido durante toda su trayectoria.. Fue un notable muralista, faceta por la que, sin duda, es más conocido, pero también utilizó otros y variados soportes, como vidrieras, mosaicos, lienzo o cerámica, técnicas que muestran su personal talento.. Hernández Carpe recibió el encargo de un mural para decorar el muro oeste del vestíbulo y la escalera del Pabellón 1 de la Universidad Laboral toledana. En el gran vacío del fondo de este enorme espacio se proyecta un mural de pintura figurativa, que el autor planteará con una intencionalidad clara: «Representar las cosas humildes, más próximas de la vida de cualquiera», siguiendo claramente una narración más ilustrativa que dramática.. El mural se encuentra realizado sobre el muro preparado, revocado de textura rugosa, lo que permite una mejor fijación de la pintura. El autor utilizó una técnica en seco y al óleo, empleando una pasta de pintura muy disuelta en aceites y secativos, dispuesta en capas finas, que actúa por transparencia y veladura, dejando que trepe el color del soporte.. La obra se vertebra en un proyecto vertical de grandes dimensiones, de más de ochenta metros cuadrados (alrededor de diez metros de anchura por ocho de altura), siendo el de mayor tamaño de los murales pictóricos realizados por Carpe. Se trata de una obra de enorme envergadura, que comunica y da una sensación de continuidad a las dos plantas del edificio donde está enclavado. Todo el mural está rematado en su anchura por una serie de vanos que lo iluminan de forma natural.. La escena tiene como marco la ciudad de Toledo, apareciendo representados determinados edificios emblemáticos como el Alcázar o la Catedral. La urbe histórica, representada en un plano más lejano, ocupa la mitad superior de composición, mientras que en la mitad inferior aparecen tres figuras masculinas, simbólicas, con atuendos medievales y un cervatillo.. La característica principal del esquema compositivo es la utilización de sectores más o menos luminosos y segmentos curvilíneos que van distribuyendo los espacios. Esta composición, de formas barrocas, no se contradice al dar prioridad a la línea y a la quebrada forma recta. Cada elemento se dirige con ciertas tendencias de carácter naíf. Todo desprende un ambiente lúdico y optimista con el color como recurso principal de composición, usando la gradación de la tonalidad y huyendo siempre de la estridencia.. La pintura se articula en dos campos principales, fragmentados, para dar mejor solución al gran formato del mural. Los colores más fríos son utilizados para proporcionar lejanía y crear profundidad en la parte superior de la composición, mientras que la escena principal, que ocupa los dos tercios inferiores, será resaltada con tonalidades más cálidas y mayor preciosismo en el detalle. Además, la utilización de colores más densos y saturados la acercan más a sus espectadores.. Los marcos asimétricos sirven para introducir la narración de la escena, siempre de carácter sintético. La fisiónomía de las figuras es inconfundible en este autor, con un patente alargamiento de brazos y cuellos, así como el entorno natural, siempre presente, mediante elementos como el ciervo, que alude al medio rural, lugar de procedencia de los estudiantes. Los árboles cierran la composición y las plantas se dispersan de forma aleatoria en un auténtico ‘horror vacui’.. El sentido rítmico de la escena, la gran potencia representativa, la geometrización con segmentos curvilíneos y un dibujo de claras influencias cubistas, son también características de la pintura de Carpe que se pueden observar en el mural.. Para unificar las dos alturas del vestíbulo, Carpe desplegó un conjunto de ritmos circulares y facetas planas, a modo de neocubismo muy personal. En la parte superior se presenta, en un plano en profundidad y lejanía, una visión de Toledo desde el Valle, inspirada en la célebre vista-grabado de Joris Hoefnagel, incluido en el Civitates Orbes Terrarum, de la segunda mitad del siglo XVI.. En ambas obras, grabado y mural, se destacan aquellos aspectos que otorgan una imagen de prosperidad y buen gobierno a las ciudades, como el Alcázar, la Catedral, el Ayuntamiento o los puentes, que resaltan sobre el abigarrado caserío toledano, pero en el caso de la Laboral, aparecerá representado con un análisis nuevo de las formas.. En la una mitad inferior aparecen tres figuras masculinas con ropas medievales, simbólicas, frontales, inmóviles, mostradas con el rigor geométrico del neocubismo, un hieratismo que solo rompe el escorzo del cervatillo. Se trata de representación de una adolescencia que llega procedente del campo para el aprendizaje de los nuevos oficios.. Entre los dos sectores aparecen la muralla, el puente y el río Tajo, formando una transición que nos relaciona la ciudad con el campo, bien definido en su geometría, en la mitad inferior.. Carpe consigue comunicar uno y otro plano del mural, el de la ciudad de Toledo y de los estudiantes, a través de las gamas de color, de luces y de formas autónomas, casi abstractas y absolutamente contemporáneas, y con ellas consigue plasmar aquí el triunfo de la Cultura sobre la Naturaleza, pero sin olvidarse de ella.. Se trata de una alegoría de la fundación de la Universidad Laboral de Toledo, como centro de estudio y formación para jóvenes y de la propia ciudad de Toledo, que recibe a los adolescentes procedentes del campo.. Una panorámica llena de atractivo, que bebe en la modernidad de la concepción particular de la pintura del autor, con una inspiración clásica. Carpe descubre a su contemplador, mediante una tranquilizadora sensación que purifica de toda mala tentación el ambiente, lo que hay de bello y noble en la Enseñanza, compatible siempre con la Naturaleza.
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