Mientras los operarios desmontaban el escenario de la fan zone en la céntrica plaza del Mercado de Leipzig, en la mañana del jueves unos pocos rayistas trataban de dar la última vuelta de reconocimiento a la ciudad. Con las camisetas de la Franja puestas, pero con sin la ilusión de 24 horas antes, con la emoción en el desguace, como la plaza que el día anterior lucía como una verbena futbolera.. «¿Qué ha hecho el Rayo?», suele preguntar la gente en Vallecas después de los partidos. Porque en el barrio puede que no te guste el fútbol, pero es imposible no ser del Rayo. Esta vez nadie preguntaba. No hacía falta ni siquiera leer el rostro de los vecinos. Todo Vallecas vivió la decepción de no ser campeón de Europa porque entienden que no habrá otra oportunidad. «Esto no lo vamos a volver a vivir», decían algunos en Leipzig.. Al menos no volverán a vivirlo con Iñigo Pérez como entrenador. La final es también el fin de una era. Se marcha el entrenador, que no quiso hablar de un círculo que se cierra cuando le preguntaron después de la final. «Ojalá podamos aumentar el círculo cuando pase este dolor», deseaba el todavía técnico rayista. Pero eso ya será con otro hombre al mando. Y entre los posibles, el que mejor le suena a Martín Presa, el propietario del club, es Imanol Alguacil.. «Tengo un pudor enorme al hablar de una situación individual como la mía. Ganar o perder genera felicidad o frustración. El impacto es perder, te duele y te deja totalmente sin fuerza y viendo a la gente, lo que han hecho por nosotros, lloran de emoción y es duro de digerir para nosotros», decía Iñigo, que no quería hablar de su futuro.. Se marcha él y se marcha Trejo, el capitán sin brazalete –sólo porque renunció a él–. «Estoy emocionado por todo lo que hemos hecho. Nos hemos despedido de un grupo de amigos, del club y, muy feliz por terminar en un escenario soñado. Una lástima quedarnos tan cerca de conseguir algo histórico», reconocía después del partido. Trejo se quedó sin jugar su último partido con el Rayo, pero el sentimiento no cambia.. «He disfrutado, pero después del partido han sido muchas emociones, mucha tristeza. Con el paso de los días le vamos a dar el valor que se merece lo que hemos hecho», asume el argentino. El Rayo ha conseguido algo histórico, algo que perdurará en la memoria de todos los que estuvieron y de todos los que lo vivieron por televisión. «He estado diez años y han sido soñados. Muy feliz de todo el camino que he hecho aquí en el club», añadía Trejo.. «Trejo es otro regalo que se nos acaba, es una pena, yo por suerte pertenezco como a su grupo cercano y lo voy a poder disfrutar más, pero es que el día a día nos va a entender igual sin Trejo. A mí me da miedo que se vaya», decía Camello en el día de atención a los medios, una semana antes de la final. «Cuando tú llegas aquí y te encuentras de frente con Trejo, el tío más histórico que más ha sufrido y el que más se podría quejar es el que menos lo hace, cuando ves eso, tú no te puedes permitir hacerlo. Entonces entiendes un poco todo. Todos los problemas que hay aquí los ha peleado, los ha reivindicado, fuera, pero a nosotros nos ha hecho verlo con humor, porque era lo que nos iba a hacer no desgastarnos a nivel mental», explicaba el delantero rayista. «A mí me da miedo que desaparezca una persona tan importante en un vestuario tan especial. Hay que cerrar la Ciudad Deportiva para que no se escape», advertía. Trejo se marcha del Rayo Vallecano, pero de momento seguirá en Madrid, hasta que decida qué hace con su futuro.
El barrio vive el día después de la derrota en la Conference mientras Leipzig se desmonta
Mientras los operarios desmontaban el escenario de la fan zone en la céntrica plaza del Mercado de Leipzig, en la mañana del jueves unos pocos rayistas trataban de dar la última vuelta de reconocimiento a la ciudad. Con las camisetas de la Franja puestas, pero con sin la ilusión de 24 horas antes, con la emoción en el desguace, como la plaza que el día anterior lucía como una verbena futbolera.. «¿Qué ha hecho el Rayo?», suele preguntar la gente en Vallecas después de los partidos. Porque en el barrio puede que no te guste el fútbol, pero es imposible no ser del Rayo. Esta vez nadie preguntaba. No hacía falta ni siquiera leer el rostro de los vecinos. Todo Vallecas vivió la decepción de no ser campeón de Europa porque entienden que no habrá otra oportunidad. «Esto no lo vamos a volver a vivir», decían algunos en Leipzig.. Al menos no volverán a vivirlo con Iñigo Pérez como entrenador. La final es también el fin de una era. Se marcha el entrenador, que no quiso hablar de un círculo que se cierra cuando le preguntaron después de la final. «Ojalá podamos aumentar el círculo cuando pase este dolor», deseaba el todavía técnico rayista. Pero eso ya será con otro hombre al mando. Y entre los posibles, el que mejor le suena a Martín Presa, el propietario del club, es Imanol Alguacil.. «Tengo un pudor enorme al hablar de una situación individual como la mía. Ganar o perder genera felicidad o frustración. El impacto es perder, te duele y te deja totalmente sin fuerza y viendo a la gente, lo que han hecho por nosotros, lloran de emoción y es duro de digerir para nosotros», decía Iñigo, que no quería hablar de su futuro.. Se marcha él y se marcha Trejo, el capitán sin brazalete –sólo porque renunció a él–. «Estoy emocionado por todo lo que hemos hecho. Nos hemos despedido de un grupo de amigos, del club y, muy feliz por terminar en un escenario soñado. Una lástima quedarnos tan cerca de conseguir algo histórico», reconocía después del partido. Trejo se quedó sin jugar su último partido con el Rayo, pero el sentimiento no cambia.. «He disfrutado, pero después del partido han sido muchas emociones, mucha tristeza. Con el paso de los días le vamos a dar el valor que se merece lo que hemos hecho», asume el argentino. El Rayo ha conseguido algo histórico, algo que perdurará en la memoria de todos los que estuvieron y de todos los que lo vivieron por televisión. «He estado diez años y han sido soñados. Muy feliz de todo el camino que he hecho aquí en el club», añadía Trejo.. «Trejo es otro regalo que se nos acaba, es una pena, yo por suerte pertenezco como a su grupo cercano y lo voy a poder disfrutar más, pero es que el día a día nos va a entender igual sin Trejo. A mí me da miedo que se vaya», decía Camello en el día de atención a los medios, una semana antes de la final. «Cuando tú llegas aquí y te encuentras de frente con Trejo, el tío más histórico que más ha sufrido y el que más se podría quejar es el que menos lo hace, cuando ves eso, tú no te puedes permitir hacerlo. Entonces entiendes un poco todo. Todos los problemas que hay aquí los ha peleado, los ha reivindicado, fuera, pero a nosotros nos ha hecho verlo con humor, porque era lo que nos iba a hacer no desgastarnos a nivel mental», explicaba el delantero rayista. «A mí me da miedo que desaparezca una persona tan importante en un vestuario tan especial. Hay que cerrar la Ciudad Deportiva para que no se escape», advertía. Trejo se marcha del Rayo Vallecano, pero de momento seguirá en Madrid, hasta que decida qué hace con su futuro.
Fútbol hoy: Últimas noticias en La Razón
