Un camping lleno de familias, adolescentes, jubilados y turistas en busca de descanso. Un lugar donde todos parecen conocer y donde, en teoría, resulta imposible ocultar nada. Ese escenario aparentemente cotidiano es el punto de partida de ‘Almendras amargas’ (El Lapicero Azul Ediciones), la nueva novela de la escritora vallisoletana Raquel Villafañe, una historia que se adentra en la psicología de la violencia y en los mecanismos mentales que llevan a una persona a sentirse legitimada para matar.. La autora firmará ejemplares en diferentes casetas de la 59 Feria del Libro de Valladolid, el domingo, 31 de mayo, en la Librería Papiro; el jueves, 4 de junio, de 18.00 a 19.00 horas en la Librería Akelarre y el sábado, 6 de junio, en la librería El Barquito de Papel.. La novela sitúa la acción en un camping, un espacio aparentemente apacible y familiar que se convierte en escenario de una trama inquietante. La elección no fue casual, Villafañe explica que le interesaba precisamente el contraste entre la sensación de tranquilidad y la imposibilidad real de ocultar secretos en un lugar donde la intimidad es limitada.. “Parece que nada puede esconderse”, señala sobre ese ambiente vacacional que, sin embargo, termina revelando lo peor de sus personajes.. La autora destaca además el dinamismo que ofrece este tipo de escenario. A diferencia de otros espacios cerrados habituales en la novela negra, el camping cambia constantemente porque sus ocupantes se renuevan cada pocos días. Ese movimiento continuo de personas le permitió construir una historia coral, marcada por la convivencia entre personajes muy distintos entre sí, explica.. ‘Almendras Amargas’ está estructurada en tres partes claramente diferenciadas.. La primera se centra en la intriga y en la presentación de cerca de 20 personajes que comparten unos días de verano. La segunda aborda la investigación policial y la reconstrucción de los hechos, mientras que la tercera se dedica a encajar todas las piezas del rompecabezas narrativo. Para Villafañe, mantener el interés del lector depende de que “la historia este bien pensada desde el inicio, que resulte coherente y, sobre todo, creíble”.. La escritora reconoce que uno de los mayores retos de este género es jugar con las expectativas del lector sin revelar demasiado pronto la resolución del misterio. “Tienes que situarte en el plano del escritor y del lector”, explica, “dejar pistas que interesen, pero que no descubran la trama”. Confiesa además que, al tratarse de su primera incursión en este tipo de novela, el proceso de construcción le resultó “exigente”.. Aunque algunos momentos de la obra reflejan situaciones cotidianas con cierta ironía, Villafañe insiste en que el tono general nace de la propia vida. “La vida combina tensión, angustia, humor, dolor y miedo”, comenta. Para ella, lo importante es crear personajes creíbles que reaccionen con naturalidad ante los acontecimientos. Esta construcción psicológica es, asegura, “una de las partes que más disfruta del proceso creativo”.. La diversidad de personajes es otro de los pilares de la novela; jóvenes, ancianos y adultos conviven en un mismo espacio, generando conflictos y relaciones que impulsan el desarrollo de la trama. La autora admite que existen al menos dos personajes, especialmente inquietantes por el contraste entre su apariencia cotidiana y su verdadera naturaleza, aunque evita desvelar sus identidades para no arruinar la sorpresa.. Más allá del suspense, ‘Almendras amargas’ incorpora una clara reflexión social sobre las distintas formas de violencia. Villafañe explica que la novela aborda la violencia física y psicológica, además de la sumisión química, una realidad que “considera importante visibilizar”. El contraste entre el entorno social y los sucesos trágicos, sirve precisamente para reforzar que “la violencia y la agresividad pueden aparecen en cualquier lugar y en cualquier momento”.. Tras publicar ‘Tres líneas de mi mano’, la autora asegura haber ganado confianza gracias a la buena acogida de su primera obra, aunque reconoce que sea misma repuesta positiva también “aumentó la presión” sobre este segundo libro.. Con ‘Almendras amargas’, Villafañe decidió arriesgar con un registro completamente distinto, alejándose de fórmulas repetitivas y defendiendo la necesidad de de explorar nuevos estilos narrativos. “Reducirte siempre al mismo estilo es poco valiente”, sostiene.
La autora abandona el tono de su primera novela para adentrarse en una historia de intriga psicológica ambientada en un camping, donde «nada es tan inocente como parece»
Un camping lleno de familias, adolescentes, jubilados y turistas en busca de descanso. Un lugar donde todos parecen conocer y donde, en teoría, resulta imposible ocultar nada. Ese escenario aparentemente cotidiano es el punto de partida de ‘Almendras amargas’ (El Lapicero Azul Ediciones), la nueva novela de la escritora vallisoletana Raquel Villafañe, una historia que se adentra en la psicología de la violencia y en los mecanismos mentales que llevan a una persona a sentirse legitimada para matar.. La autora firmará ejemplares en diferentes casetas de la 59 Feria del Libro de Valladolid, el domingo, 31 de mayo, en la Librería Papiro; el jueves, 4 de junio, de 18.00 a 19.00 horas en la Librería Akelarre y el sábado, 6 de junio, en la librería El Barquito de Papel.. La novela sitúa la acción en un camping, un espacio aparentemente apacible y familiar que se convierte en escenario de una trama inquietante. La elección no fue casual, Villafañe explica que le interesaba precisamente el contraste entre la sensación de tranquilidad y la imposibilidad real de ocultar secretos en un lugar donde la intimidad es limitada.. “Parece que nada puede esconderse”, señala sobre ese ambiente vacacional que, sin embargo, termina revelando lo peor de sus personajes.. La autora destaca además el dinamismo que ofrece este tipo de escenario. A diferencia de otros espacios cerrados habituales en la novela negra, el camping cambia constantemente porque sus ocupantes se renuevan cada pocos días. Ese movimiento continuo de personas le permitió construir una historia coral, marcada por la convivencia entre personajes muy distintos entre sí, explica.. ‘Almendras Amargas’ está estructurada en tres partes claramente diferenciadas.. La primera se centra en la intriga y en la presentación de cerca de 20 personajes que comparten unos días de verano. La segunda aborda la investigación policial y la reconstrucción de los hechos, mientras que la tercera se dedica a encajar todas las piezas del rompecabezas narrativo. Para Villafañe, mantener el interés del lector depende de que “la historia este bien pensada desde el inicio, que resulte coherente y, sobre todo, creíble”.. La escritora reconoce que uno de los mayores retos de este género es jugar con las expectativas del lector sin revelar demasiado pronto la resolución del misterio. “Tienes que situarte en el plano del escritor y del lector”, explica, “dejar pistas que interesen, pero que no descubran la trama”. Confiesa además que, al tratarse de su primera incursión en este tipo de novela, el proceso de construcción le resultó “exigente”.. Aunque algunos momentos de la obra reflejan situaciones cotidianas con cierta ironía, Villafañe insiste en que el tono general nace de la propia vida. “La vida combina tensión, angustia, humor, dolor y miedo”, comenta. Para ella, lo importante es crear personajes creíbles que reaccionen con naturalidad ante los acontecimientos. Esta construcción psicológica es, asegura, “una de las partes que más disfruta del proceso creativo”.. La diversidad de personajes es otro de los pilares de la novela; jóvenes, ancianos y adultos conviven en un mismo espacio, generando conflictos y relaciones que impulsan el desarrollo de la trama. La autora admite que existen al menos dos personajes, especialmente inquietantes por el contraste entre su apariencia cotidiana y su verdadera naturaleza, aunque evita desvelar sus identidades para no arruinar la sorpresa.. Más allá del suspense, ‘Almendras amargas’ incorpora una clara reflexión social sobre las distintas formas de violencia. Villafañe explica que la novela aborda la violencia física y psicológica, además de la sumisión química, una realidad que “considera importante visibilizar”. El contraste entre el entorno social y los sucesos trágicos, sirve precisamente para reforzar que “la violencia y la agresividad pueden aparecen en cualquier lugar y en cualquier momento”.. Tras publicar ‘Tres líneas de mi mano’, la autora asegura haber ganado confianza gracias a la buena acogida de su primera obra, aunque reconoce que sea misma repuesta positiva también “aumentó la presión” sobre este segundo libro.. Con ‘Almendras amargas’, Villafañe decidió arriesgar con un registro completamente distinto, alejándose de fórmulas repetitivas y defendiendo la necesidad de de explorar nuevos estilos narrativos. “Reducirte siempre al mismo estilo es poco valiente”, sostiene.
Noticias de Castilla y León: última hora local en La Razón
