De las varias grandes faenas que Paco Camino ha protagonizado en Las Ventas, para muchos la mejor fue la que llevó a cabo el 22 de mayo de 1975.. Aquella tarde estaba anunciada una corrida de Los Guateles. Su segundo toro fue devuelto a los corrales y en su lugar apareció ‘Despacioso”, de El Jaral de la Mira, manso y rebrincado al que el torero de Camas, haciendo honor a su apelativo de sabio, fue domesticando y moldeando hasta que en la segunda tanda comenzó a alargar el recorrido del astado. Al natural el animal se entregó ya definitivamente, dejando el diestro una naturales interminables y como a cámara lenta enmarcados en dos series antológicas. Otra serie en redondo, un abaniqueo y un kikirikí que hubiese firmado el mismo Gallo dieron paso a una estocada hasta la bola.. La obra de arte estaba hecha y lista para pasar a los anales de la Feria de San Isidro y de la historia.
Así fue la tarde mágica en Las Ventas donde la maestría de un torero convirtió a un animal imposible en una obra de arte
De las varias grandes faenas que Paco Camino ha protagonizado en Las Ventas, para muchos la mejor fue la que llevó a cabo el 22 de mayo de 1975.. Aquella tarde estaba anunciada una corrida de Los Guateles. Su segundo toro fue devuelto a los corrales y en su lugar apareció ‘Despacioso”, de El Jaral de la Mira, manso y rebrincado al que el torero de Camas, haciendo honor a su apelativo de sabio, fue domesticando y moldeando hasta que en la segunda tanda comenzó a alargar el recorrido del astado. Al natural el animal se entregó ya definitivamente, dejando el diestro una naturales interminables y como a cámara lenta enmarcados en dos series antológicas. Otra serie en redondo, un abaniqueo y un kikirikí que hubiese firmado el mismo Gallo dieron paso a una estocada hasta la bola.. La obra de arte estaba hecha y lista para pasar a los anales de la Feria de San Isidro y de la historia.
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