“Autoritario, racista, impulsado por el ansia de poder y de dinero público (también de Alemania)”. El semanario Der Spiegel califica así el manifiesto ideológico publicado hace unas semanas en la plataforma X por Alex Karp, CEO de Palantir, la empresa de software que simboliza el nuevo Silicon Valley y cuyos programas de análisis e interpretación de bancos de datos (compatibilizándolos entre sí) operan ya en la policía alemana.. Seguir leyendo
El miedo al control total de una élite tecnológica de perfil militar choca con la tentación de disponer de un ‘software’ policial
“Autoritario, racista, impulsado por el ansia de poder y de dinero público (también de Alemania)”. El semanario Der Spiegel califica así el manifiesto ideológico publicado hace unas semanas en la plataforma X por Alex Karp, CEO de Palantir, la empresa de software que simboliza el nuevo Silicon Valley y cuyos programas de análisis e interpretación de bancos de datos (compatibilizándolos entre sí) operan ya en la policía alemana.. “Imagínense que el jefe de BMW, SAP o Siemens dijera públicamente que algunas culturas son disfuncionales y regresivas o incluso perjudiciales, que el pluralismo está vacío, y llamara al sector empresarial digital a luchar por la patria y contra el enemigo. Que declarara incluso que la castración [militar] de Alemania y Japón tras la Segunda Guerra Mundial deberá ser reparada”. Der Spiegel se responde: “Alemania consideraría a tal CEO un loco y pediría su expulsión”. A raíz del manifiesto, publicado en las redes sociales, el semanario alemán cita los comentarios de Karp en su cuenta de X, calificándolos de extremistas. “Un perfecto ejemplo de tecnofascismo”, según Mark Coeckelbergh, filósofo de tecnologías y catedrático de la Universidad de Viena.. El jefe y cofundador de Palantir Technologies, Alex Karp, ya había publicado en febrero de 2025 el libro La república tecnológica, resumido ahora en su inquietante manifiesto de 22 puntos, en el que plasma sus objetivos políticos, coincidentes con los de los fundadores de Palantir Peter Thiel y Joe Lonsdale. “Karp apela a la defensa de EE UU, y se perfila como un guerrero cultural que defiende tanto la libertad de Occidente contra los islamistas, como a EE UU contra China y el enemigo interior, la desbordante wokeness [la corrección política]”, opina Jannis Brühl, del diario Süddeutsche Zeitung.. En el país, los críticos le reprochan una ideología tecnofascista, en la que una élite tecnológica asumiría la autoridad política y la infraestructura digital sustituiría los procesos democráticos. Ideología de extrema derecha en tiempos en los que el presidente de EE UU se ve a sí mismo como el Mesías.. Alemania sabe del riesgo que implica Palantir. Los expertos interpretan su manifiesto como un manual de instrucciones para la toma del poder por parte de la élite tecnológica estadounidense. Pero su software opera ya en cuatro Estados federados: Hessen, Renania del Norte-Westfalia, Baviera y Baden-Württemberg. Sobre todo, lo usan la policía y la BKA (la agencia federal de investigación policial) en su lucha contra el crimen organizado. El riesgo de su plataforma de análisis de información es su instrumentalización para otros fines. También se sospecha de la seguridad de los programas, de los fundadores y de la ideología expresada por Palantir.. La Bundeswehr (fuerzas armadas) descarta por ahora operar con Palantir. El Ministerio del Interior alemán ha declarado que Europa debería disponer de software europeo fiable. Y los Estados de Hamburgo y de Turingia consideran que los productos de Palantir no son compatibles con la normativa europea. Manuel Atug, portavoz del Grupo de Trabajo Independiente sobre Infraestructuras Críticas, apunta: “Nuestra Administración se pone en manos de un consorcio dirigido por inversores que defienden ideologías autocráticas”.. Según The New York Times, el Gobierno de EE UU ha encargado a Palantir un banco de datos que aúne y analice todas las informaciones registradas por los diferentes organismos (sanidad pública, entidades bancarias, Hacienda, etc.) sobre los ciudadanos estadounidenses. Pero se desconocen tanto los pasos del análisis de datos como las fórmulas de evaluación e interpretación de estos. Los Verdes, que recién gobiernan en el Estado de Baden-Württemberg en coalición con los conservadores democristianos (CDU), piden paralizar el uso del software Gotham, de Palantir, aunque el Gobierno anterior lo contrató en marzo de 2025 para la policía regional. Los Verdes sospechan de su proximidad al presidente Donald Trump y a sus servicios de seguridad y espionaje. Por ahora, han logrado que la herramienta de IA del software Gotham sea sustituida por una solución de la alemana Schwarz Digits, del grupo Schwarz (matriz de Lidl).. Disonantes. Movida por personajes inquietantes y disonantes como Thiel (inversor estadounidense nacido en Alemania y fundador de PayPal) y Karp (filósofo y jurista que cita a Goethe y practica tai chi ante la prensa), Palantir avanza como el gigante informático que procesará toda la información necesaria para controlar mucho poder político y económico. “Los críticos la consideran el corazón del estado policial moderno”, avisa Brühl.. Con un valor bursátil de 320.000 millones de dólares, se erige en un coloso que aspira a dictar la política. Creada para anticiparse a actos terroristas, fue desarrollada en cooperación con la CIA y la Administración de EE UU. Sus clientes son las fuerzas de seguridad y espionaje, las fuerzas armadas y de defensa, pero también gobiernos y empresas, sobre todo del mundo de las finanzas, así como los gigantes farmacéuticos. Vende seguridad y vigilancia y apuesta por un futuro pautado por una élite tecnológica libre de controles. Además, se siente legitimada para hacerlo. Su instrumento son programas informáticos capaces de integrar, analizar e interpretar grandes volúmenes de datos. Y su visión política se aproxima a un gobierno tecnológico, de perfil ultra, en sociedades posdemocráticas.. Thiel no cree que la libertad sea compatible con la democracia. Es una de las figuras de Silicon Valley detrás del movimiento Trump y de reaccionarios como Curtis Yarvin. También apoyó el ascenso meteórico del vicepresidente J. D. Vance. Thiel y Karp se conocieron en Stanford y fundaron Palantir en 2003. Thiel, Karp y Elon Musk son los oligarcas en torno a Trump que defienden que la IA y los programas informáticos deben ponerse al servicio de las fuerzas armadas de EE UU. “Hard tech“, dice Karp, “son los nuevos tiempos”. La superinteligencia artificial que adelanta al ser humano, la política del strong man, el control total del enemigo mediante su software militar Maven Smart System. En el primer trimestre facturó 1.600 millones de dólares, un 85% más que en el mismo periodo del año anterior. Y ello con una visión patriota de una élite que busca pautar el futuro de la humanidad, integrando la política y la tecnología, una república tecnomilitar.. Karp presenta Palantir como la garantía de las libertades occidentales. Se doctoró en Filosofía en la Universidad Goethe de Fráncfort. En su libro exige a la élite tecnológica que se implique en la defensa del país. Karp coincide con Thiel y con Musk en su objetivo de crear un estado de vigilancia total, un complejo policial organizado privadamente. Y Europa no tiene alternativas. Depende de la infraestructura estadounidense, regulada por leyes americanas al servicio de intereses de EE UU. Un ejemplo de esa interconexión se vio en 2025, cuando Amazon, Google y varias plataformas de tarjetas de crédito estadounidenses bloquearon las cuentas y las tarjetas de jueces de la Corte Penal Internacional de La Haya porque el Gobierno estadounidense no estaba de acuerdo con sus decisiones o con sus investigaciones de operaciones militares de EE UU.. Los Verdes de Baden-Württemberg reclaman que Europa cuente con una alternativa europea a Palantir. Una alternativa también a la nueva ideología de los gigantes tecnológicos con la que estos buscan la legitimación de su dominio. El patrimonio de Karp se ha cuatriplicado desde 2024: asciende a 13.800 millones de dólares.. Lidia Conde Batalla es periodista y analista de la economía alemana
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