En su pliego de descargos para justificar la invasión de Irán del pasado 1 de marzo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incluyó todo un catálogo de violaciones por parte de las autoridades de Teherán que incluían la fabricación de armamento atómico, la construcción de un arsenal que amenazaba la paz mundial y, por supuesto, la firme voluntad de acabar con un estado democrático como el de Israel. Y solo en la letra pequeña de la «memoria» para justificar la guerra se incluía que Irán es, hoy en día, el campeón de las violaciones de derechos humanos.. Lo cierto es que mientras apuraba su carrera para construir armamento nuclear, el régimen de los ayatolás aceleraba también las ejecuciones de todo aquel defensor de los derechos humanos que osara oponerse, y lo hacía además sin ningún pudor publicitando las muertes y alardeando de su capacidad represora.. La confirmación oficial de que todo esto estaba ocurriendo ha llegado este lunes de la mano de un demoledor documento de Amnistía Internacional que denuncia que las autoridades iraníes ejecutaron al menos a 2.159 personas, más del doble que en 2024. Es decir, el 80% de las ejecuciones practicadas el pasado año en el mundo tuvieron lugar en Irán.. El informe de esta ONG, que lleva por título «Condenas a muerte y ejecuciones 2025», desvela que el pasado año las ejecuciones aumentaron en todo el mundo hasta alcanzar la cifra más alta registrada por Amnistía Internacional desde 1981, con 2.707 personas ejecutadas en 17 países.. En segundo lugar del ranking se sitúa Arabia Saudí, el otro gran estado de la región y rival geostratégico de Irán, que elevó su recuento de ejecuciones hasta al menos 356, y utilizó ampliamente la pena de muerte para delitos relacionados con las drogas. En Kuwait, las ejecuciones casi se triplicaron (de seis a 17), mientras que casi se duplicaron en Egipto (de 13 a 23), Estados Unidos (de 25 a 47) y Singapur (de nueve a 17), según detalla Amnistría Internacional en su informe.. En general, las ejecuciones aumentaron en un 78%, después de que en 2024 se registraran al menos 1.518. El total de 2025 no incluye los miles de ejecuciones que Amnistía Internacional asume que siguieron llevándose a cabo en China, que se considera que es el país con más ejecuciones en el mundo. Tampoco están claras las cifras en Irak, Vietnam y Corea del Norte. En este último país la cifra puede ser muy elevada.. El hecho de que estos regímenes oculten sus condenas mientras Irán hace gala de su capacidad represora es en sí mismo un dato relevante de hasta qué punto Teherán ha hecho de su atropello de los derechos humanos una seña de identidad. De la presión contra los opositores no se libra ni la Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi, en estado crítico tras ser encarcelada y de quien el régimen no se apiada pese a los llamamientos internacionales.. Estados Unidos en cuarto lugar. De acuerdo con el ranking de Amnistía Internacional (y excluyendo a China, de la que no hay datos), por detrás de Irán se encuentran la mencionada Arabia Saudí y Yemen, y justo detrás de ellos, curiosamente, Estados Unidos, que por decimoséptimo año consecutivo fue el único país de América que llevó a cabo ejecuciones, y casi la mitad de ellas tuvieron lugar en Florida.. En el África subsahariana, las ejecuciones se limitaron a Somalia y Sudán del Sur. Afganistán fue el único país de Asia meridional que ejecutó a personas, Mientras que Singapur y Vietnam fueron los únicos de los que se tuvo constancia de que lo hicieran en el sureste asiático. Tonga fue el único país de Oceanía que retuvo la pena de muerte en la ley.. El informe, no obstante, arroja un dato positivo. Cuando Amnistía Internacional comenzó su trabajo contra la pena de muerte en 1977, sólo 16 países la habían abolido. Hoy, esa cifra ha subido a 113, más de la mitad de los países del mundo, mientras que más de dos tercios son abolicionistas en la ley o en la práctica.. «Una minoría ruin de países utiliza la pena de muerte como instrumento para atemorizar a la población, reprimir la disidencia y castigar a comunidades marginadas», alerta Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional. «Con los derechos humanos amenazados en todo el mundo, millones de personas siguen luchando contra la pena de muerte todos los años, en una potente demostración de nuestra humanidad compartida”, denuncia.
En su pliego de descargos para justificar la invasión de Irán del pasado 1 de marzo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incluyó todo un catálogo de violaciones por parte de las autoridades de Teherán que incluían la fabricación de armamento atómico, la construcción de un arsenal que amenazaba la paz mundial y, por supuesto, la firme voluntad de acabar con un estado democrático como el de Israel. Y solo en la letra pequeña de la «memoria» para justificar la guerra se incluía que Irán es, hoy en día, el campeón de las violaciones de derechos humanos.. Lo cierto es que mientras apuraba su carrera para construir armamento nuclear, el régimen de los ayatolás aceleraba también las ejecuciones de todo aquel defensor de los derechos humanos que osara oponerse, y lo hacía además sin ningún pudor publicitando las muertes y alardeando de su capacidad represora.. La confirmación oficial de que todo esto estaba ocurriendo ha llegado este lunes de la mano de un demoledor documento de Amnistía Internacional que denuncia que las autoridades iraníes ejecutaron al menos a 2.159 personas, más del doble que en 2024. Es decir, el 80% de las ejecuciones practicadas el pasado año en el mundo tuvieron lugar en Irán.. El informe de esta ONG, que lleva por título «Condenas a muerte y ejecuciones 2025», desvela que el pasado año las ejecuciones aumentaron en todo el mundo hasta alcanzar la cifra más alta registrada por Amnistía Internacional desde 1981, con 2.707 personas ejecutadas en 17 países.. En segundo lugar del ranking se sitúa Arabia Saudí, el otro gran estado de la región y rival geostratégico de Irán, que elevó su recuento de ejecuciones hasta al menos 356, y utilizó ampliamente la pena de muerte para delitos relacionados con las drogas. En Kuwait, las ejecuciones casi se triplicaron (de seis a 17), mientras que casi se duplicaron en Egipto (de 13 a 23), Estados Unidos (de 25 a 47) y Singapur (de nueve a 17), según detalla Amnistría Internacional en su informe.. En general, las ejecuciones aumentaron en un 78%, después de que en 2024 se registraran al menos 1.518. El total de 2025 no incluye los miles de ejecuciones que Amnistía Internacional asume que siguieron llevándose a cabo en China, que se considera que es el país con más ejecuciones en el mundo. Tampoco están claras las cifras en Irak, Vietnam y Corea del Norte. En este último país la cifra puede ser muy elevada.. El hecho de que estos regímenes oculten sus condenas mientras Irán hace gala de su capacidad represora es en sí mismo un dato relevante de hasta qué punto Teherán ha hecho de su atropello de los derechos humanos una seña de identidad. De la presión contra los opositores no se libra ni la Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi, en estado crítico tras ser encarcelada y de quien el régimen no se apiada pese a los llamamientos internacionales.. Estados Unidos en cuarto lugar. De acuerdo con el ranking de Amnistía Internacional (y excluyendo a China, de la que no hay datos), por detrás de Irán se encuentran la mencionada Arabia Saudí y Yemen, y justo detrás de ellos, curiosamente, Estados Unidos, que por decimoséptimo año consecutivo fue el único país de América que llevó a cabo ejecuciones, y casi la mitad de ellas tuvieron lugar en Florida.. En el África subsahariana, las ejecuciones se limitaron a Somalia y Sudán del Sur. Afganistán fue el único país de Asia meridional que ejecutó a personas, Mientras que Singapur y Vietnam fueron los únicos de los que se tuvo constancia de que lo hicieran en el sureste asiático. Tonga fue el único país de Oceanía que retuvo la pena de muerte en la ley.. El informe, no obstante, arroja un dato positivo. Cuando Amnistía Internacional comenzó su trabajo contra la pena de muerte en 1977, sólo 16 países la habían abolido. Hoy, esa cifra ha subido a 113, más de la mitad de los países del mundo, mientras que más de dos tercios son abolicionistas en la ley o en la práctica.. «Una minoría ruin de países utiliza la pena de muerte como instrumento para atemorizar a la población, reprimir la disidencia y castigar a comunidades marginadas», alerta Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional. «Con los derechos humanos amenazados en todo el mundo, millones de personas siguen luchando contra la pena de muerte todos los años, en una potente demostración de nuestra humanidad compartida”, denuncia.
El régimen de Teherán es el responsable de cuatro de cada cinco condenas a muerte, según el último informe de Amnistía Internacional, aunque en países como China o Corea del Norte no hay datos fiables
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