Los recortes de Usaid (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) ordenados por el presidente estadounidense, Donald Trump, al inicio de su segundo mandato a principios de 2025 están asociados con aumentos significativos de conflictos violentos en regiones que abarcan la mayor parte de África. Esa es la conclusión de un estudio realizado por investigadores de instituciones de Alemania, Estados Unidos, Francia, Reino Unido o Suiza y publicado este jueves en la revista ‘Science’.. Usaid era uno de los mayores proveedores de asistencia exterior del mundo, al operar en más de 100 países y apoyar iniciativas que abarcaban desde la salud pública y la agricultura hasta la educación, la asistencia en casos de desastre y las instituciones democráticas. Sin embargo, menos de una semana después de su investidura, la segunda Administración Trump anunció recortes drásticos de Usaid, lo que marcó un giro radical en más de 60 años de política exterior estadounidense.. Investigaciones médicas recientes ya han vinculado estos recortes con graves consecuencias humanitarias, incluyendo potencialmente millones de muertes adicionales. Aun así, las consecuencias de la repentina retirada de la ayuda exterior sobre la inestabilidad política y los distintos tipos de violencia, como enfrentamientos armados, protestas y disturbios, o ataques contra civiles, no se comprenden del todo.. Para abordar esta brecha, Dominic Rohner, de la Universidad de Lausana (Suiza) y el Centro de Investigación Económica y Política de Londres (Reino Unido), y sus colegas examinaron el impacto de los recortes de financiación de Usaid en 870 regiones subnacionales que cubren la mayor parte del continente africano. Combinaron dos conjuntos de datos detallados para su análisis: el Conjunto de Datos de Asistencia Oficial para el Desarrollo Geocodificado (Godad), que rastrea los desembolsos de ayuda extranjera y las ubicaciones de los proyectos en todo el mundo, y los Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (Acled), que registra episodios violentos.. Al fusionar estas dos fuentes, los autores pudieron vincular los patrones de distribución de ayuda pasada con patrones de violencia posteriores y evaluar si las áreas que habían recibido previamente más apoyo de USAID experimentaron más o diferentes tipos de conflicto después de que se retirara la ayuda. Los hallazgos muestran que la salida de Usaid está asociada con aumentos significativos en conflictos violentos, enfrentamientos armados, protestas y disturbios, particularmente en regiones que recibieron ayuda sustancial de Estados Unidos. Estos efectos aparecieron inmediatamente después de la retirada de la agencia y persistieron durante meses.. La fortaleza institucional local influía aún más en estos efectos: los países más débiles experimentaron aumentos más pronunciados en los conflictos tras los recortes de ayuda, mientras que las instituciones más fuertes mitigaron los daños de forma más sustancial. Las regiones que habían recibido más ayuda per cápita tenían una probabilidad un 6,5% mayor de cualquier conflicto en comparación con las que no recibieron asistencia de Usaid. En esos lugares, la probabilidad de protestas y disturbios resultó ser un 10% mayor, el número de conflictos aumentó un 10,6%, el número de batallas un 6,9% y las muertes relacionadas un 9,3%.
Los recortes de Usaid (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) ordenados por el presidente estadounidense, Donald Trump, al inicio de su segundo mandato a principios de 2025 están asociados con aumentos significativos de conflictos violentos en regiones que abarcan la mayor parte de África. Esa es la conclusión de un estudio realizado por investigadores de instituciones de Alemania, Estados Unidos, Francia, Reino Unido o Suiza y publicado este jueves en la revista ‘Science’.. Usaid era uno de los mayores proveedores de asistencia exterior del mundo, al operar en más de 100 países y apoyar iniciativas que abarcaban desde la salud pública y la agricultura hasta la educación, la asistencia en casos de desastre y las instituciones democráticas. Sin embargo, menos de una semana después de su investidura, la segunda Administración Trump anunció recortes drásticos de Usaid, lo que marcó un giro radical en más de 60 años de política exterior estadounidense.. Investigaciones médicas recientes ya han vinculado estos recortes con graves consecuencias humanitarias, incluyendo potencialmente millones de muertes adicionales. Aun así, las consecuencias de la repentina retirada de la ayuda exterior sobre la inestabilidad política y los distintos tipos de violencia, como enfrentamientos armados, protestas y disturbios, o ataques contra civiles, no se comprenden del todo.. Conjunto de datos. Para abordar esta brecha, Dominic Rohner, de la Universidad de Lausana (Suiza) y el Centro de Investigación Económica y Política de Londres (Reino Unido), y sus colegas examinaron el impacto de los recortes de financiación de Usaid en 870 regiones subnacionales que cubren la mayor parte del continente africano. Combinaron dos conjuntos de datos detallados para su análisis: el Conjunto de Datos de Asistencia Oficial para el Desarrollo Geocodificado (Godad), que rastrea los desembolsos de ayuda extranjera y las ubicaciones de los proyectos en todo el mundo, y los Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (Acled), que registra episodios violentos.. Al fusionar estas dos fuentes, los autores pudieron vincular los patrones de distribución de ayuda pasada con patrones de violencia posteriores y evaluar si las áreas que habían recibido previamente más apoyo de USAID experimentaron más o diferentes tipos de conflicto después de que se retirara la ayuda. Los hallazgos muestran que la salida de Usaid está asociada con aumentos significativos en conflictos violentos, enfrentamientos armados, protestas y disturbios, particularmente en regiones que recibieron ayuda sustancial de Estados Unidos. Estos efectos aparecieron inmediatamente después de la retirada de la agencia y persistieron durante meses.. La fortaleza institucional local influía aún más en estos efectos: los países más débiles experimentaron aumentos más pronunciados en los conflictos tras los recortes de ayuda, mientras que las instituciones más fuertes mitigaron los daños de forma más sustancial. Las regiones que habían recibido más ayuda per cápita tenían una probabilidad un 6,5% mayor de cualquier conflicto en comparación con las que no recibieron asistencia de Usaid. En esos lugares, la probabilidad de protestas y disturbios resultó ser un 10% mayor, el número de conflictos aumentó un 10,6%, el número de batallas un 6,9% y las muertes relacionadas un 9,3%.
Investigaciones médicas recientes ya habían vinculado la disminución de ayuda de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) con graves consecuencias humanitarias en el continente
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