El Anteproyecto de Ley de Gestión Pública e Integridad del Sistema Nacional de Salud aprobado por el Consejo de Ministros sigue sumando críticas. A las objeciones políticas y del sector sanitario privado se añade ahora la de «Proyecto Venturi», que advierte de que endurecer las condiciones para recurrir a recursos concertados puede limitar la capacidad real de respuesta del sistema en un momento marcado por la presión asistencial y las listas de espera.. Un informe realizado por este grupo de expertos sostiene que la norma parte de un endurecimiento de las condiciones para recurrir a fórmulas de gestión indirecta o colaboración complementaria, al exigir mayores procesos de evaluación, motivación y justificación previa. Y considera que esa filosofía puede obligar a los servicios de salud a responder con más rigidez justo cuando persisten déficits estructurales en el acceso a la asistencia.. El Sistema Nacional de Salud no afronta únicamente un debate ideológico sobre modelos de gestión, sino un problema real de adaptación a una demanda creciente, más compleja y sostenida en el tiempo. En ese contexto, advierten de que la sanidad privada y los recursos concertados siguen formando parte de la capacidad efectiva de respuesta del sistema, especialmente en territorios y momentos en los que la red pública no logra absorber por sí sola toda la presión asistencial.. La organización subraya que, incluso con el apoyo actual de capacidad complementaria, el sistema sanitario apenas está consiguiendo contener determinadas tensiones, sin resolver de forma estructural muchos de los problemas de acceso acumulados. Por eso, considera que limitar o dificultar aún más la activación de esos recursos sin ofrecer antes una alternativa suficientemente dimensionada puede acabar agravando los cuellos de botella ya existentes.. En este sentido, Proyecto Venturi pone el foco en la planificación. A su juicio, si el anteproyecto termina saliendo adelante en los términos conocidos hasta ahora, algo muy poco probable, las administraciones sanitarias necesitarán reforzar de forma notable su capacidad para anticipar escenarios de demanda, detectar áreas de riesgo y decidir con suficiente antelación cuándo pueden responder con medios propios y cuándo necesitarán apoyo complementario.. El grupo defiende que el sistema dispone ya de información histórica suficiente para identificar tendencias, prever picos asistenciales y localizar puntos críticos, pero cree que esa capacidad analítica no siempre se ha trasladado a una gestión suficientemente ágil. En su opinión, la cuestión no es solo disponer de recursos, sino saber dónde, cuándo y con qué intensidad van a ser necesarios para evitar que la tensión asistencial termine repercutiendo sobre los pacientes.. Una norma ideológica. La advertencia coincide con la línea crítica que ha suscitado el anteproyecto desde distintos ámbitos en últimos días. Los detractores de la norma consideran que el Ministerio de Sanidad impulsa un texto con una fuerte carga ideológica contra la colaboración público-privada, sin resolver al mismo tiempo las carencias estructurales que arrastra el sistema. Entre ellas, la presión sobre la Atención Primaria, la falta de profesionales en determinadas especialidades o el crecimiento sostenido de las listas de espera.. Desde esa óptica, Proyecto Venturi cree que el debate no debería centrarse solo en quién presta la asistencia, sino en cómo garantizar que el sistema responda con eficacia a la demanda real. Y advierte de que imponer más rigideces a la utilización de medios complementarios, sin una planificación extraordinariamente precisa y sin una capacidad pública suficiente para absorber la actividad, puede terminar traduciéndose en una peor respuesta asistencial.
Un análisis de «Proyecto Venturi» sostiene que la norma puede agravar los problemas de acceso y listas de espera
El Anteproyecto de Ley de Gestión Pública e Integridad del Sistema Nacional de Salud aprobado por el Consejo de Ministros sigue sumando críticas. A las objeciones políticas y del sector sanitario privado se añade ahora la de «Proyecto Venturi», que advierte de que endurecer las condiciones para recurrir a recursos concertados puede limitar la capacidad real de respuesta del sistema en un momento marcado por la presión asistencial y las listas de espera.. Un informe realizado por este grupo de expertos sostiene que la norma parte de un endurecimiento de las condiciones para recurrir a fórmulas de gestión indirecta o colaboración complementaria, al exigir mayores procesos de evaluación, motivación y justificación previa. Y considera que esa filosofía puede obligar a los servicios de salud a responder con más rigidez justo cuando persisten déficits estructurales en el acceso a la asistencia.. El Sistema Nacional de Salud no afronta únicamente un debate ideológico sobre modelos de gestión, sino un problema real de adaptación a una demanda creciente, más compleja y sostenida en el tiempo. En ese contexto, advierten de que la sanidad privada y los recursos concertados siguen formando parte de la capacidad efectiva de respuesta del sistema, especialmente en territorios y momentos en los que la red pública no logra absorber por sí sola toda la presión asistencial.. La organización subraya que, incluso con el apoyo actual de capacidad complementaria, el sistema sanitario apenas está consiguiendo contener determinadas tensiones, sin resolver de forma estructural muchos de los problemas de acceso acumulados. Por eso, considera que limitar o dificultar aún más la activación de esos recursos sin ofrecer antes una alternativa suficientemente dimensionada puede acabar agravando los cuellos de botella ya existentes.. En este sentido, Proyecto Venturi pone el foco en la planificación. A su juicio, si el anteproyecto termina saliendo adelante en los términos conocidos hasta ahora, algo muy poco probable, las administraciones sanitarias necesitarán reforzar de forma notable su capacidad para anticipar escenarios de demanda, detectar áreas de riesgo y decidir con suficiente antelación cuándo pueden responder con medios propios y cuándo necesitarán apoyo complementario.. El grupo defiende que el sistema dispone ya de información histórica suficiente para identificar tendencias, prever picos asistenciales y localizar puntos críticos, pero cree que esa capacidad analítica no siempre se ha trasladado a una gestión suficientemente ágil. En su opinión, la cuestión no es solo disponer de recursos, sino saber dónde, cuándo y con qué intensidad van a ser necesarios para evitar que la tensión asistencial termine repercutiendo sobre los pacientes.. La advertencia coincide con la línea crítica que ha suscitado el anteproyecto desde distintos ámbitos en últimos días. Los detractores de la norma consideran que el Ministerio de Sanidad impulsa un texto con una fuerte carga ideológica contra la colaboración público-privada, sin resolver al mismo tiempo las carencias estructurales que arrastra el sistema. Entre ellas, la presión sobre la Atención Primaria, la falta de profesionales en determinadas especialidades o el crecimiento sostenido de las listas de espera.. Desde esa óptica, Proyecto Venturi cree que el debate no debería centrarse solo en quién presta la asistencia, sino en cómo garantizar que el sistema responda con eficacia a la demanda real. Y advierte de que imponer más rigideces a la utilización de medios complementarios, sin una planificación extraordinariamente precisa y sin una capacidad pública suficiente para absorber la actividad, puede terminar traduciéndose en una peor respuesta asistencial.
Noticias de Sociedad en La Razón
