Un sketch del programa Saturday Night Live UK se ha viralizado por ofrecer una versión en la vida real de la relación entre Mario y la Princesa Peach, donde el fontanero italiano aparece como un trabajador frustrado y Peach como una mujer de barrio harta de su vida como ama de casa.. La escena comienza con Mario llegando a casa tras una dura jornada de trabajo. Nada más entrar llama a su pareja y anuncia su llegada con el clásico «It´s me Mario». Después se abre una cerveza que saca tras dar un puñetazo al tipico bloque amarillo con una interrogación del videojuego. Peach entra en escena ya buscando gresca: «Muy bonito, Mario. Son las tres de la tarde y ya estás borracho».. A partir de ese momento, la conversación deriva rápidamente en una discusión de pareja. Peach le pregunta por su situación laboral: «¿Por qué no estás en el trabajo?», a lo que Mario responde que ha perdido otro empleo debido a que su competencia ofrece precios más bajos. «Por culpa de los hermanos Petrov. Esos hijos de p..a búlgaros», se lamenta.. Pero a la princesa no le vale la excusa y le recrimina que es un vago que siempre está en los karts con un mono con corbata (Donkey Kong). Además, le espeta que no mueve su «culo gordo italiano» para las labores del hogar. A lo que el italiano responde que la casa tampoco está hecha un pincel, y Peach replica que es culpa de su «perro que lo destroza cada cinco segundos».. El adjetivo que usa para definir a Yoshi molesta mucho a Mario, que insiste en que no es un perro, sino un dinosaurio, y la reprende por tenerlo encerrado todo el tiempo en la habitación, ya que necesita correr 20 millas diarias. Entonces, Mario abre la puerta y Yoshi irrumpe en la casa causando destrozos, lo que provoca que Peach, desesperada, afirme que ya no puede seguir viviendo así.. La discusión alcanza un plano más personal cuando Peach compara su vida con la que podría haber tenido con Luigi. De forma sarcástica, Mario responde que viviría «en una mansión llena de fantasmas», pero ella replica con una frase cargada de significado: «Al menos los fantasmas me perseguirían», insinuando que él ya no muestra interés por ella.. Peach deja a un lado el conflicto de convivencia para centrarse en su relación: «Ya no tienes que rescatarme (…) no te intereso», y remata afirmando que él nunca la quiso realmente, sino que solo quería ser el héroe que la salvaba de Bowser.. Sin embargo, la conversación da un giro cuando Peach compara su vida sexual con la de Zelda y Link, personajes del videojuego The Legend of Zelda. Mientras ellos tienen una intensa, la suya está muerta. Es entonces cuando Mario empieza a sospechar que hay otra persona en la casa y comienza a enumerar posibles sospechosos con los que la princesa le está siendo infiel: «¿Quién es? ¿Luigi? ¿Wario? ¿Waluigi?».. Al final, Mario, fuera de sí, se dirige hacia un armario convencido de que alguien se esconde dentro. A pesar de que Peach intenta detenerlo, «Mario, para, estás loco», él insiste en abrirlo. Es entonces cuando aparece Toad: «Lo siento, Mario. Los hermanos Petrov mandan saludos», le dice antes de golpearle con un martillo.
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20MINUTOS.ES – Televisión
Un sketch del programa Saturday Night Live UK se ha viralizado por ofrecer una versión en la vida real de la relación entre Mario y la Princesa Peach, donde el fontanero italiano aparece como un trabajador frustrado y Peach como una mujer de barrio harta de su vida como ama de casa.. La escena comienza con Mario llegando a casa tras una dura jornada de trabajo. Nada más entrar llama a su pareja y anuncia su llegada con el clásico «It´s me Mario». Después se abre una cerveza que saca tras dar un puñetazo al tipico bloque amarillo con una interrogación del videojuego. Peach entra en escena ya buscando gresca: «Muy bonito, Mario. Son las tres de la tarde y ya estás borracho».. A partir de ese momento, la conversación deriva rápidamente en una discusión de pareja. Peach le pregunta por su situación laboral: «¿Por qué no estás en el trabajo?», a lo que Mario responde que ha perdido otro empleo debido a que su competencia ofrece precios más bajos. «Por culpa de los hermanos Petrov. Esos hijos de p..a búlgaros», se lamenta.. Pero a la princesa no le vale la excusa y le recrimina que es un vago que siempre está en los karts con un mono con corbata (Donkey Kong). Además, le espeta que no mueve su «culo gordo italiano» para las labores del hogar. A lo que el italiano responde que la casa tampoco está hecha un pincel, y Peach replica que es culpa de su «perro que lo destroza cada cinco segundos».. El adjetivo que usa para definir a Yoshi molesta mucho a Mario, que insiste en que no es un perro, sino un dinosaurio, y la reprende por tenerlo encerrado todo el tiempo en la habitación, ya que necesita correr 20 millas diarias. Entonces, Mario abre la puerta y Yoshi irrumpe en la casa causando destrozos, lo que provoca que Peach, desesperada, afirme que ya no puede seguir viviendo así.. La discusión alcanza un plano más personal cuando Peach compara su vida con la que podría haber tenido con Luigi. De forma sarcástica, Mario responde que viviría «en una mansión llena de fantasmas», pero ella replica con una frase cargada de significado: «Al menos los fantasmas me perseguirían», insinuando que él ya no muestra interés por ella.. Peach deja a un lado el conflicto de convivencia para centrarse en su relación: «Ya no tienes que rescatarme (…) no te intereso», y remata afirmando que él nunca la quiso realmente, sino que solo quería ser el héroe que la salvaba de Bowser.. Sin embargo, la conversación da un giro cuando Peach compara su vida sexual con la de Zelda y Link, personajes del videojuego The Legend of Zelda. Mientras ellos tienen una intensa, la suya está muerta. Es entonces cuando Mario empieza a sospechar que hay otra persona en la casa y comienza a enumerar posibles sospechosos con los que la princesa le está siendo infiel: «¿Quién es? ¿Luigi? ¿Wario? ¿Waluigi?».. Al final, Mario, fuera de sí, se dirige hacia un armario convencido de que alguien se esconde dentro. A pesar de que Peach intenta detenerlo, «Mario, para, estás loco», él insiste en abrirlo. Es entonces cuando aparece Toad: «Lo siento, Mario. Los hermanos Petrov mandan saludos», le dice antes de golpearle con un martillo.
