La Unión Europea se encamina hacia una compleja negociación para definir su presupuesto plurianual para el periodo 2028-2034. Este proceso, que exige la unanimidad de los Estados miembros y la ratificación del Parlamento Europeo, se presenta en esta ocasión especialmente tenso por un choque de prioridades entre las potencias industriales que priorizan la defensa y la competitividad, y los países que consideran la agricultura y la cohesión regional como líneas rojas innegociables.. La Eurocámara fijó este martes su posición negociadora para el próximo Marco Financiero Plurianual con una propuesta que eleva el presupuesto comunitario hasta el 1,27 % de la Renta Nacional Bruta de la UE, con 370 votos a favor, 201 en contra y 84 abstenciones. El Parlamento pide un aumento del 10 % en las partidas presupuestarias clave. Esto eleva su postura negociadora a 2 billones de euros, frente a los 1,8 billones propuestos por la Comisión en julio de 2025. Para los eurodiputados, este refuerzo es el «mínimo necesario» para responder a la presión por la situación geopolítica, la crisis de competitividad y los desafíos climáticos.. La propuesta parlamentaria, coordinada por Siegfried Muresan, del Partido Popular Europeo, y Carla Tavares, del grupo Socialistas y Demócratas, insiste en que el presupuesto debe seguir siendo un instrumento común fuerte y rechaza cualquier intento de fragmentación. En este sentido, la Eurocámara se opone a un modelo basado en planes nacionales individuales, advirtiendo que esto abriría la puerta a una «renacionalización» de las cuentas europeas. «La Política Agraria Común, los fondos de cohesión, Horizonte Europa y Erasmus+ no son reliquias del pasado, sino la espina dorsal de la solidaridad europea y de nuestro futuro», defendió Tavares durante el debate.. La Eurocámara se opone además a que la Comisión centralice la gestión de las partidas en los Gobiernos nacionales, un modelo que obligaría a las regiones a aplicar reformas políticas para poder acceder a los fondos. Los eurodiputados advierten de que este sistema restaría autonomía a las regiones y convertiría el presupuesto en un mecanismo de presión en manos de las capitales.. Uno de los ejes más controvertidos de la propuesta es la financiación. El Parlamento vincula su ambición presupuestaria a la creación de nuevos ‘recursos propios’, que podrían generar en torno a 60.000 millones de euros anuales mediante impuestos sobre los servicios digitales, criptoactivos o el juego en línea. Asimismo, reclama que el próximo presupuesto excluya los costes de la deuda vinculada al fondo de recuperación post-COVID del marco financiero principal, apostando por reforzar la autonomía fiscal de la Unión.. Este posicionamiento llega en un momento de fuerte tensión entre Estados miembros. Mientras países como Polonia han defendido un aumento del gasto, otros como Alemania o Países Bajos han expresado su rechazo a un presupuesto de mayor tamaño, abogando incluso por reducir la propuesta inicial de la Comisión. Por su parte, la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, ha reiterado que los nuevos recursos propios son “indispensables” para evitar recortes drásticos o aumentos inasumibles en las contribuciones nacionales. Con esta votación, el Parlamento se declara listo para negociar con el Consejo y la Comisión, aunque las diferencias sobre la cuantía y la estructura del presupuesto indican que las conversaciones serán largas y tortuosas en un contexto de gran incertidumbre geopolítica.
La Unión Europea se encamina hacia una compleja negociación para definir su presupuesto plurianual para el periodo 2028-2034. Este proceso, que exige la unanimidad de los Estados miembros y la ratificación del Parlamento Europeo, se presenta en esta ocasión especialmente tenso por un choque de prioridades entre las potencias industriales que priorizan la defensa y la competitividad, y los países que consideran la agricultura y la cohesión regional como líneas rojas innegociables.. La Eurocámara fijó este martes su posición negociadora para el próximo Marco Financiero Plurianual con una propuesta que eleva el presupuesto comunitario hasta el 1,27 % de la Renta Nacional Bruta de la UE, con 370 votos a favor, 201 en contra y 84 abstenciones. El Parlamento pide un aumento del 10 % en las partidas presupuestarias clave. Esto eleva su postura negociadora a 2 billones de euros, frente a los 1,8 billones propuestos por la Comisión en julio de 2025. Para los eurodiputados, este refuerzo es el «mínimo necesario» para responder a la presión por la situación geopolítica, la crisis de competitividad y los desafíos climáticos.. La propuesta parlamentaria, coordinada por Siegfried Muresan, del Partido Popular Europeo, y Carla Tavares, del grupo Socialistas y Demócratas, insiste en que el presupuesto debe seguir siendo un instrumento común fuerte y rechaza cualquier intento de fragmentación. En este sentido, la Eurocámara se opone a un modelo basado en planes nacionales individuales, advirtiendo que esto abriría la puerta a una «renacionalización» de las cuentas europeas. «La Política Agraria Común, los fondos de cohesión, Horizonte Europa y Erasmus+ no son reliquias del pasado, sino la espina dorsal de la solidaridad europea y de nuestro futuro», defendió Tavares durante el debate.. La Eurocámara se opone además a que la Comisión centralice la gestión de las partidas en los Gobiernos nacionales, un modelo que obligaría a las regiones a aplicar reformas políticas para poder acceder a los fondos. Los eurodiputados advierten de que este sistema restaría autonomía a las regiones y convertiría el presupuesto en un mecanismo de presión en manos de las capitales.. Uno de los ejes más controvertidos de la propuesta es la financiación. El Parlamento vincula su ambición presupuestaria a la creación de nuevos ‘recursos propios’, que podrían generar en torno a 60.000 millones de euros anuales mediante impuestos sobre los servicios digitales, criptoactivos o el juego en línea. Asimismo, reclama que el próximo presupuesto excluya los costes de la deuda vinculada al fondo de recuperación post-COVID del marco financiero principal, apostando por reforzar la autonomía fiscal de la Unión.. Este posicionamiento llega en un momento de fuerte tensión entre Estados miembros. Mientras países como Polonia han defendido un aumento del gasto, otros como Alemania o Países Bajos han expresado su rechazo a un presupuesto de mayor tamaño, abogando incluso por reducir la propuesta inicial de la Comisión. Por su parte, la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, ha reiterado que los nuevos recursos propios son “indispensables” para evitar recortes drásticos o aumentos inasumibles en las contribuciones nacionales. Con esta votación, el Parlamento se declara listo para negociar con el Consejo y la Comisión, aunque las diferencias sobre la cuantía y la estructura del presupuesto indican que las conversaciones serán largas y tortuosas en un contexto de gran incertidumbre geopolítica.
Fija su posición negociadora para el próximo Marco Financiero Plurianual con una propuesta que eleva el presupuesto comunitario hasta el 1,27 % de la Renta Nacional Bruta de la UE, con 370 votos a favor y 201 en contra
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