La niña salmantina María Caamaño, la «Princesa Guerrera Futbolera», fallecida recientemente al no superar un sarcoma de Ewing; el incendio trágico en las cocheras de los autobuses urbanos de Burgos; y la conformación del futuro gobierno marcaron la entrega de los Premios Castilla y León, dnde el presidente Mañueco llamaba a construir una comunidad basada en el entendimiento, la concordia y la estabilidad. Una gala que se desarrollaba en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid, conducida por la ‘charra’ Soraya Lázaro y el zamorano Sergio Martín Herrera, donde la música tuvo también su protagonismo. En el arranque, con la canción «Pensando en ti», que interpretaron la vallisoletana Cristina Llorente y la salmantina Guadalupe Lancho con el vallisoletano Raúl Olivar a la guitarra, y en el cierre, de la mano del grupo Nuevo Mester de Juglaría, que es además uno de los galardonados por sus 57 años de trayectoria, que interpretó dos temas de su nutrido repertorio: «El Duero»,» y «Jota de la Cruzada», en reconocimiento al maestro Agapito Marazuela.. Un acto en el que hubo una nutrida representación de los nuevos procuradores de las Cortes, entre ellos los portavoces de los grupos parlamentarios del PP, Leticia García; PSOE, Carlos Martínez; y Vox, Carlos Pollán. También acudió el presidente de las Cortes, Francisco Vázquez. No faltó a la cita el delegado del Gobierno, Nicanor Sen; los alcaldes de Valladolid y Salamanca, Jesús Julio Carnero y Carlos García Carbayo; los presidentes de las diputaciones provinciales, el presidente del Consejo del Consejo de Cuentas, Mario Amilivia; del Consultivo, Agustín. S. de Vega; del Consejo Económico y Social (CES), Enrique Cabero; y el procurador del Común, Tomás Quintana. También los expresidentes de la Junta Demetrio Madrid y Juan José Lucas, así como expresidentes de las Cortes.. La misión del poeta. Fue una gala en la que la cultura fue la gran protagonista, de la mano del poeta y ensayista zamorano Tomás Sánchez Santiago, galardonado el Premio Castilla y León de las Letras, que hizo de portavoz de los premiados con un discurso muy aplaudido, en el que puso a la cultura como la única «puerta a la esperanza» ante la situación que vive el mundo hoy.. «Es la luz necesaria de eso específico nuestro que llamamos lo humano», decía Sánchez Santiago, mientras advertía de las exclusiones, el miedo al otro por ser distinto, la exaltación ciega de los propio por encima de los demás, el menosprecio al pensamiento y la imposición de la ignorancia interesada, como algunos de los rasgos de la actual sociedad global y tecnológica.. «Unas amenazas -proseguía- que parecen regresar de nuevo a nuestra civilización». Y frente a este panorama, el escritor apelaba a la cultura y llamaba a cuidar de ella.. Sánchez Santiago recordaba también que Castilla y León ha sido «tierra que acogió históricamente a los que llegaban de afuera» como Fray Luis de León, «perseguido y encarcelado injustamente por su ascendencia judía», pero también Beatriz Galindo, «que desafió son su saber el estado de sumisión de la mujer».. Y desde la libertad, sin coacciones, señalaba que es donde surge la imaginación y todo a cuanto ha dado sentido a la labor de los compañeros premiados en esta edición», razón por la cual considera que estos premios «no son, no pueden ser meros actos decorativos» sino ligados a una «actitud y servicio».. Tampoco se olvidaba de otros escritores escritores a los que «no les dio tiempo» a recibir el galardón de las Letras: Aníbal Núñez, José-Miguel Ullán, Enriqueta Antolín, José Manuel de la Huerga, Luis Javier Moreno, Tomás Salvador, David González, José Diego, Avelino Hernández y José Antonio Abella.. «Todos ellos amaban a esta tierra y amaban el peso de las palabras», decía, antes de referirse a la poesía como un «oficio de paciencia», en palabras del portugués Eugénio de Andrade, «el mayor espacio que conozco de responsabilidad y de resistencia», que «no está en el mercado ni en los escaparates ni en los enormes titulares de los medios de comunicación: no está allí donde no debe estar.. «El poeta el que se esfuerza por limpiar de nuevo las palabras de todos», afirmaba.
Aplaudido discurso el del zamorano Sánchez Santiago en una gala de los Premios Castilla y León muy musical y en la que Mañueco llama a construir una comunidad basada en el entendimiento, la concordia y la estabilidad
La niña salmantina María Caamaño, la «Princesa Guerrera Futbolera», fallecida recientemente al no superar un sarcoma de Ewing; el incendio trágico en las cocheras de los autobuses urbanos de Burgos; y la conformación del futuro gobierno marcaron la entrega de los Premios Castilla y León, dnde el presidente Mañueco llamaba a construir una comunidad basada en el entendimiento, la concordia y la estabilidad. Una gala que se desarrollaba en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid, conducida por la ‘charra’ Soraya Lázaro y el zamorano Sergio Martín Herrera, donde la música tuvo también su protagonismo. En el arranque, con la canción «Pensando en ti», que interpretaron la vallisoletana Cristina Llorente y la salmantina Guadalupe Lancho con el vallisoletano Raúl Olivar a la guitarra, y en el cierre, de la mano del grupo Nuevo Mester de Juglaría, que es además uno de los galardonados por sus 57 años de trayectoria, que interpretó dos temas de su nutrido repertorio: «El Duero»,» y «Jota de la Cruzada», en reconocimiento al maestro Agapito Marazuela.. Un acto en el que hubo una nutrida representación de los nuevos procuradores de las Cortes, entre ellos los portavoces de los grupos parlamentarios del PP, Leticia García; PSOE, Carlos Martínez; y Vox, Carlos Pollán. También acudió el presidente de las Cortes, Francisco Vázquez. No faltó a la cita el delegado del Gobierno, Nicanor Sen; los alcaldes de Valladolid y Salamanca, Jesús Julio Carnero y Carlos García Carbayo; los presidentes de las diputaciones provinciales, el presidente del Consejo del Consejo de Cuentas, Mario Amilivia; del Consultivo, Agustín. S. de Vega; del Consejo Económico y Social (CES), Enrique Cabero; y el procurador del Común, Tomás Quintana. También los expresidentes de la Junta Demetrio Madrid y Juan José Lucas, así como expresidentes de las Cortes.. Fue una gala en la que la cultura fue la gran protagonista, de la mano del poeta y ensayista zamorano Tomás Sánchez Santiago, galardonado el Premio Castilla y León de las Letras, que hizo de portavoz de los premiados con un discurso muy aplaudido, en el que puso a la cultura como la única «puerta a la esperanza» ante la situación que vive el mundo hoy.. «Es la luz necesaria de eso específico nuestro que llamamos lo humano», decía Sánchez Santiago, mientras advertía de las exclusiones, el miedo al otro por ser distinto, la exaltación ciega de los propio por encima de los demás, el menosprecio al pensamiento y la imposición de la ignorancia interesada, como algunos de los rasgos de la actual sociedad global y tecnológica.. «Unas amenazas -proseguía- que parecen regresar de nuevo a nuestra civilización». Y frente a este panorama, el escritor apelaba a la cultura y llamaba a cuidar de ella.. Sánchez Santiago recordaba también que Castilla y León ha sido «tierra que acogió históricamente a los que llegaban de afuera» como Fray Luis de León, «perseguido y encarcelado injustamente por su ascendencia judía», pero también Beatriz Galindo, «que desafió son su saber el estado de sumisión de la mujer».. Y desde la libertad, sin coacciones, señalaba que es donde surge la imaginación y todo a cuanto ha dado sentido a la labor de los compañeros premiados en esta edición», razón por la cual considera que estos premios «no son, no pueden ser meros actos decorativos» sino ligados a una «actitud y servicio».. Tampoco se olvidaba de otros escritores escritores a los que «no les dio tiempo» a recibir el galardón de las Letras: Aníbal Núñez, José-Miguel Ullán, Enriqueta Antolín, José Manuel de la Huerga, Luis Javier Moreno, Tomás Salvador, David González, José Diego, Avelino Hernández y José Antonio Abella.. «Todos ellos amaban a esta tierra y amaban el peso de las palabras», decía, antes de referirse a la poesía como un «oficio de paciencia», en palabras del portugués Eugénio de Andrade, «el mayor espacio que conozco de responsabilidad y de resistencia», que «no está en el mercado ni en los escaparates ni en los enormes titulares de los medios de comunicación: no está allí donde no debe estar.. «El poeta el que se esfuerza por limpiar de nuevo las palabras de todos», afirmaba.
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