Cámara Valencia prevé una desaceleración en la economía valenciana este año por las consecuencias de la guerra en Irán, que situaría el crecimiento entre el 2% y el 2,5% en lugar del 3% anunciado por BBVA Research para la Comunitat, tras un cierre sólido de 2025, con un crecimiento del 3,2%.. Según un informe de Cámara Valencia, uno de los factores que van a incidir de forma negativa son el aumento de los precios del petróleo y del gas en los mercados internacionales, y los derivados de estos, que se traslada casi de inmediato a los precios de venta final, y la tasa de inflación podría situarse, según Funcas, de forma temporal en el % frente al 3% actual (3,2% en la Comunitat Valenciana).. En función de cómo se desarrolle el conflicto, se podría producir un aumento de precios de segunda ronda, dado que los empresarios trasladan a los precios el mayor coste de insumos, energía, transporte y salarios, lo que mantendría la inflación en niveles elevados durante un mayor período de tiempo.. Añade que tasas de inflación más altas implica automáticamente políticas monetarias más estrictas, y la senda descendente de tipos de interés se paralizará, con el fin de controlar la inflación (y reconducirla al 2 %), aunque en esta ocasión, no es la presión de la demanda lo que está impulsando al alza los precios al consumo.. El informe apunta que en un contexto a corto plazo de precios al alza, financiación más cara, con el consiguiente recorte del poder adquisitivo del consumidor valenciano, unido a la mayor incertidumbre generada por la escasez de combustible a nivel global, la demanda de consumo y las decisiones de inversión -muy dependientes de la confianza- van a verse resentidas, y al menos en la primera mitad del año un ritmo de crecimiento más moderado al previsto para 2026.. También argumenta que el aumento de los costes energéticos y derivados del petróleo (como materias plásticas o fertilizantes) afectan especialmente al sector agrario, la industria intensiva en energía y empresas del transporte.. Más de 20.000 empresas valencianas van a ver recortado su margen de explotación ante la subida repentina de los costes energéticos. Al igual que ya ocurriera en 2022 su traslado a precios dependerá de en qué medida pueden aguantar márgenes mas estrechos y la duración de la crisis energética actual, según advierte.. El comercio de la Comunitat Valenciana con Oriente Medio, ya en descenso en los últimos años, podría verse aún más debilitado, especialmente en productos del sector hábitat, mientras que el agroalimentario muestra mayor resistencia.. Los principales países clientes en esa zona son Arabia Saudí (309 millones de euros exportados en 2025 y el que registra un mayor retroceso) y Emiratos Árabes Unidos (240 millones exportados).. Los principales productos exportados son los del sector hábitat (productos cerámicos, fritas y esmaltes y muebles), pero también son los que en mayor medida han visto incrementar la competencia vía precio de productos asiáticos.. Las dificultades para exportar a estos mercados repercutirán negativamente en empresas en las que estos mercados tengan un mayor peso en sus ventas en el exterior. Por el contrario, los productos agroalimentarios transformados son los que muestran una mejor evolución de las ventas en dichos mercados.. Factores positivos. A pesar de este contexto, el informe identifica algunos factores que amortiguan el impacto, entre ellos, la menor dependencia energética gracias al avance de las renovables, la diversificación de las importaciones energéticas y el posible aumento del turismo hacia España como destino percibido como más seguro.. En términos de crecimiento, los principales motores de la economía valenciana en 2026 serán el turismo, la construcción y determinadas actividades vinculadas a la tecnología y la defensa, junto con una demanda interna sostenida, aunque más débil.. Recomendaciones. El informe concluye con una serie de recomendaciones. En el ámbito público, plantea medidas para contener el impacto de los precios energéticos y avanzar en la autonomía estratégica.. Y en el ámbito empresarial, insiste en la necesidad de reforzar la resiliencia, mejorar la gestión financiera, diversificar proveedores y apostar por la eficiencia energética y el autoconsumo.
Afirma que podría situarse en un 2% en lugar del 3% previsto
Cámara Valencia prevé una desaceleración en la economía valenciana este año por las consecuencias de la guerra en Irán, que situaría el crecimiento entre el 2% y el 2,5% en lugar del 3% anunciado por BBVA Research para la Comunitat, tras un cierre sólido de 2025, con un crecimiento del 3,2%.. Según un informe de Cámara Valencia, uno de los factores que van a incidir de forma negativa son el aumento de los precios del petróleo y del gas en los mercados internacionales, y los derivados de estos, que se traslada casi de inmediato a los precios de venta final, y la tasa de inflación podría situarse, según Funcas, de forma temporal en el % frente al 3% actual (3,2% en la Comunitat Valenciana).. En función de cómo se desarrolle el conflicto, se podría producir un aumento de precios de segunda ronda, dado que los empresarios trasladan a los precios el mayor coste de insumos, energía, transporte y salarios, lo que mantendría la inflación en niveles elevados durante un mayor período de tiempo.. Añade que tasas de inflación más altas implica automáticamente políticas monetarias más estrictas, y la senda descendente de tipos de interés se paralizará, con el fin de controlar la inflación (y reconducirla al 2 %), aunque en esta ocasión, no es la presión de la demanda lo que está impulsando al alza los precios al consumo.. El informe apunta que en un contexto a corto plazo de precios al alza, financiación más cara, con el consiguiente recorte del poder adquisitivo del consumidor valenciano, unido a la mayor incertidumbre generada por la escasez de combustible a nivel global, la demanda de consumo y las decisiones de inversión -muy dependientes de la confianza- van a verse resentidas, y al menos en la primera mitad del año un ritmo de crecimiento más moderado al previsto para 2026.. También argumenta que el aumento de los costes energéticos y derivados del petróleo (como materias plásticas o fertilizantes) afectan especialmente al sector agrario, la industria intensiva en energía y empresas del transporte.. Más de 20.000 empresas valencianas van a ver recortado su margen de explotación ante la subida repentina de los costes energéticos. Al igual que ya ocurriera en 2022 su traslado a precios dependerá de en qué medida pueden aguantar márgenes mas estrechos y la duración de la crisis energética actual, según advierte.. El comercio de la Comunitat Valenciana con Oriente Medio, ya en descenso en los últimos años, podría verse aún más debilitado, especialmente en productos del sector hábitat, mientras que el agroalimentario muestra mayor resistencia.. Los principales países clientes en esa zona son Arabia Saudí (309 millones de euros exportados en 2025 y el que registra un mayor retroceso) y Emiratos Árabes Unidos (240 millones exportados).. Los principales productos exportados son los del sector hábitat (productos cerámicos, fritas y esmaltes y muebles), pero también son los que en mayor medida han visto incrementar la competencia vía precio de productos asiáticos.. Las dificultades para exportar a estos mercados repercutirán negativamente en empresas en las que estos mercados tengan un mayor peso en sus ventas en el exterior. Por el contrario, los productos agroalimentarios transformados son los que muestran una mejor evolución de las ventas en dichos mercados.. Factores positivos. A pesar de este contexto, el informe identifica algunos factores que amortiguan el impacto, entre ellos, la menor dependencia energética gracias al avance de las renovables, la diversificación de las importaciones energéticas y el posible aumento del turismo hacia España como destino percibido como más seguro.. En términos de crecimiento, los principales motores de la economía valenciana en 2026 serán el turismo, la construcción y determinadas actividades vinculadas a la tecnología y la defensa, junto con una demanda interna sostenida, aunque más débil.. Recomendaciones. El informe concluye con una serie de recomendaciones. En el ámbito público, plantea medidas para contener el impacto de los precios energéticos y avanzar en la autonomía estratégica.. Y en el ámbito empresarial, insiste en la necesidad de reforzar la resiliencia, mejorar la gestión financiera, diversificar proveedores y apostar por la eficiencia energética y el autoconsumo.
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