La familia Botín volverá a perder peso en el capital del Santander sin que esto les reste ni un ápice de poder en la cúpula del banco. La adquisición de la entidad estadounidense Webster Bank, anunciada en febrero y que previsiblemente se cerrará a finales de año, obligará al banco a ampliar capital para afrontar el canje en acciones propuesto. Y provocará que la saga vea diluida su participación tras seis años en los que no ha hecho más que incrementarse.. Seguir leyendo
La familia fundadora ronda el 1,3% y pasará al 1,26% del capital, sin contar con las recompras de acciones propuestas
La familia Botín volverá a perder peso en el capital del Santander sin que esto les reste ni un ápice de poder en la cúpula del banco. La adquisición de la entidad estadounidense Webster Bank, anunciada en febrero y que previsiblemente se cerrará a finales de año, obligará al banco a ampliar capital para afrontar el canje en acciones propuesto. Y provocará que la saga vea diluida su participación tras seis años en los que no ha hecho más que incrementarse.. El acuerdo que ha alcanzado el Santander con Webster supone valorar el banco estadounidense en más de 10.000 millones de euros. Los españoles ofertan 48,75 dólares en efectivo y 2,0548 acciones del banco español por cada título del comprado. Esto supone que abonará el 65% de la entidad comprada en efectivo y el resto en acciones e implicará la ejecución de una ampliación de capital -de 3.700 millones en un banco que vale 150.000 millones- para dar cobijo a los accionistas de Webster.. Así, los actuales dueños del Santander perderán un poco de porcentaje en el capital total del banco. Este es el caso de la familia Botín, que ostenta actualmente el 1,29% de la entidad, según la última comunicación registrada en su página web. Esta cifra engloba tanto las participaciones directas de los seis hijos de Emilio Botín -Emilio, Carmen, Carolina, Paloma, Javier y Ana, la actual presidenta del banco-, agrupadas bajo un pacto parasocial que lidera Javier, así como las que ostenta la Fundación Botín, que también preside Javier Botín.. Todos ellos, tras ejecutar la mencionada ampliación de capital que aprobó la junta de accionistas hace escasas semanas, pasarán a tener el 1,26% del capital. El descenso no es significativo, pero lo es más que será la primera vez en seis años que ven reducido su poder en el capital del banco.. Queda aún por computar, eso si, el efecto de los programas de recompras, que reducirán el número de acciones en curso e incrementarán el peso de los accionistas. Actualmente el banco tiene en marcha uno de 5.000 millones y tiene previsto completarlo en la primera mitad del año, lo que limitará la dilución de los accionistas. Es decir, en caso de que la ampliación se produzca antes que la amortización de acciones, los Botín y otros accionistas perderán peso primero y después lo recuperarán, por lo que el efecto dilutivo se reducirá en el tiempo. En el caso de que primero se amorticen las acciones en autocartera, se producirá primero un ligero incremento del porcentaje de la familia, para después de reducirse con la ampliación.. La última vez que los Botín se diluyeron fue en 2019, cuando tenían en suma solo el 0,88% del capital del banco, su participación más baja histórica. El momento era bien diferente del actual. La crisis financiera aún daba sus últimos coletazos y para superarla el banco había realizado dos ampliaciones de capital. La primera fue aún en tiempos de Emilio Botín, en 2008, por 7.200 millones. Y la segunda en los primeros meses del mandato de su hija, cuando levantó 7.500 millones. Igualmente también acudió al mercado para captar otros 7.000 millones en 2016, tras la adquisición del Popular por un euro y con el objetivo de asumir las pérdidas y el lastre del ladrillo de ese banco.. Desde entonces, los Botín han ido poco a poco incrementando su participación de manera constante cada año, como dan cuenta los informes de gobierno corporativo. Lo han hecho por varias vías, como a través de dividendos en acciones (un método para retribuir a los accionistas que el banco utilizó tras la crisis y hasta 2020), el cobro de bonus para la presidenta, la reducción de capital por las recompras de acciones y la compra de títulos directamente en mercado. Así, alcanzaron el 1,29% en marzo de este año, la cifra más alta desde 2013, el año previo a la muerte de Emilio Botín (si bien entonces agrupaba también las acciones de su hermano, Javier Botín, accionista asimismo de Bankinter).. Adquirir un banco extranjero a través de un canje en acciones y, para ello, abordar una ampliación de capital y diluir a los accionistas existentes no es una táctica nueva para el Santander. Es el método que ha utilizado el banco durante muchos años para crecer. De hecho, en 2003, antes de iniciar esta ronda de grandes operaciones internacionales los Botín tenían cerca del 3% del banco y hoy menos de la mitad.. Uno de los primeros ejemplos de ello fue su gran adquisición en Reino Unido, Abbey, en 2004. El Santander pagó entonces 13.199 millones, de los cuales 12.541 millones correspondieron con una ampliación de capital para canjear los 1.485,89 títulos de Abbey en acciones de la entidad española. Igualmente el Santander utilizó un mecanismo similar para desembarcar en EE UU con la adquisición de Sovereign Bank. En este caso, adquirió primero una participación del 20% en 2005 para tres años después hacerse con el control total con otra ampliación de capital y canje de acciones. También utilizó un mecanismo similar entre 2010 y 2012 para ampliar su presencia en Polonia.. Frente al efecto dilutivo sobre los Botín, en la otra cara de la moneda, los grandes fondos de inversión incrementarán su peso en el banco. No en vano, el Santander y Webster comparten un grupo de accionistas, entre los que se encuentran los principales fondos de inversión del planeta. De este modo, BlackRock se reforzará como primer accionista del Santander y sumará a su 6,8% actual la parte que le corresponda del 9,5% de Webster, de acuerdo a los registros de Bloomberg. Lo mismo ocurrirá con Vanguard, el primer accionista de Webster con un 10,23%, y que tiene un 5,8% del Santander, o Fidelity, con un 3% de los españoles y un 5,4% de los estadounidenses.
Feed MRSS-S Noticias
