Quizá cuando uno piensa en la extensa carrera de Bruce Willis desde sus comienzos hasta su retirada prematura de la interpretación, hace alrededor de cinco años y debido al diagnóstico que recibió de demencia frontotemporal, que le ha dejado prácticamente sin la capacidad de hablar, que le ha afectado a la memoria o que le ha cambiado algunos comportamientos básicos —y para la que no existe cura—, piense en un tipo duro, en alguien que ha de ejercer el orden y la ley, como obviamente su John McCLane de la saga La jungla de cristal, pero también su detective privado en El último boy scout, su agente del FBI en Al rojo vivo o los policías honrados de Sin City o 16 calles.. Y es curioso porque, tal vez para ese tipo de papeles, al actor nacido en Idar-Oberstein, al oeste de Alemania, dado que su padre era un soldado destinado en una base norteamericana en aquella región centroeuropea tras el final de la Segunda Guerra Mundial, le llegaría la inspiración mirando a su propia madre, Marlene Willis, oriunda de aquellos lares y quien antes de conocer a David Willis trabajaba en un banco. Sin embargo, en cuanto comenzaron a tener hijos —acabarían teniendo cuatro, siendo Bruce el mayor y falleciendo en 2001 uno de ellos, Robert, de cáncer de páncreas a los 42 años— se mudaron a un pueblo de Nueva Jersey.. Ya asentados en Estados Unidos, el futuro actor hubo de vivir varios episodios traumáticos. En especial, que por entonces no podía apenas hablar debido a su tartamudez y balbuceo —»Tardaba unos tres minutos en terminar una sola frase. Era algo abrumador ser alguien que quería ser escuchado pero que sencillamente no podía. Era espantoso», llegaría a decir— y que solucionó, en parte, gracias a la actuación. Pero también el divorcio de sus padre, que tendría lugar en 1972. De alguna manera, el joven Bruce se sentiría responsable del bienestar de su madre y, cuando le llegó el éxito y la fama, no dudó en llevársela a vivir con él a Los Ángeles.. Y aquí es donde entra la increíble historia de este pasado fi de semana, cuando la cadena NBC ha informado sobre cómo Marlene ha recibido un reconocimiento por haber pasado los últimos 22 años sirviendo como voluntaria en el Departamento de Policía de Los Ángeles. En concreto, en la zona oeste del LAPD, las siglas de dicho departamento. Y todo ello, además, cobra todavía una mayor importancia cuando se sabe que Marlene tiene en la actualidad 90 años y que su labor se basa en releer los informes policiales en busca de errores, revisando así la correcta gramática de los agentes, amén de ayudar a los mismos cuando han de tomar notas o recoger declaraciones.. «Creo que representa lo mejor de las personas, aquellas que creen en el trabajo que realizan nuestros hombres y mujeres», ha declarado a la citada cadena Michel Moore, el antiguo jefe de policía de Los Ángeles, que además ha sido el encargado de concederle a la nonagenaria su propia placa simbólica como agente de la ley. «Por supuesto que no podemos llamarla ‘agente de policía’, pero al menos sí que podemos otorgarle el distintivo más importante de lo que significa serlo: la insignia del cuerpo policial», ha añadido Moore.. «Marlene, hay personas en nuestras vidas que, cuando nos cruzamos con ellas, dejan una huella imborrable», ha continuado Moore. «Usted es una de esas personas. Por cómo es usted y por su trabajo, le estaremos eternamente agradecidos», ha finalizado el exjefe de policía, quien ha incidido para finalizar en cómo multitud de personas habrán pasado por la comisaría de la ciudad californiana durante más de dos décadas sin saber que estaban delante de la Sra. Willis, como se le llama en el departamento. Es decir, de la madre de uno de los actores más famosos del mundo.. Y es que Marlene jamás menciona a su hijo ni le ha involucrado nunca, cuando podía, en nada de lo que hace en la comisaría. Únicamente algunos afortunados han tenido la oportunidad de ver la única pista: que el salvapantallas de su ordenador muestra una fotografía del intérprete abrazándola. «Jamás ha hecho alarde de su identidad como madre de quien lo es ni ha incluido en sus conversaciones ninguna referencia, ni siquiera de pasada, a su vida. Es impresionante», ha finalizado Moore sobre la Sra. Willis.. Y es que Marlene, que acude a la comisaría del LAPD todos los martes, miércoles y jueves sin faltar, no solo se preocupa por su árbol genealógico. «Tengo tantas, pero tantas ganas de ayudar. No se hacen una idea, no se pueden imaginar cuánto quiero ayudar. Esta es mi familia, lo digo en serio», ha declarado sobre el vínculo que tiene con las fuerzas del orden, refiriéndose al Departamento de Policía de Los Ángeles, que ya en 2025 la nombró «Voluntaria del año».. Porque, quienes trabajan en la comisaría de West LA (Los Ángeles Oeste) han afirmado a la citada cadena que su sola presencia puede alegrarles el día a los agentes e, incluso, alguno admite que hay quienes no sabría qué hacer sin ella. Porque una de las máximas de Marlene Willis es que, cuando los oficiales y policías regresaban a la comisaría después de un día difícil o un incidente grave, ella se les acercaba y les daba un abrazo uno por uno, un gesto de amparo y cariño que cada miembro del departamento ha querido agradecerle. «La Sra. Willis es una parte fundamental de West LA y del Departamento de Policía de Los Ángeles», ha declarado el capitán Rich Gabaldon, comandante de dicha comisaría y que ha finalizado con una frase que bien podrían decir también de su hijo en otras tantas partes del planeta: «Es un ícono aquí».
Quizá cuando uno piensa en la extensa carrera de Bruce Willis desde sus comienzos hasta su retirada prematura de la interpretación, hace alrededor de cinco años y debido al diagnóstico que recibió de demencia frontotemporal, que le ha dejado prácticamente sin la capacidad de hablar, que le ha afectado a la memoria o que le ha cambiado algunos comportamientos básicos —y para la que no existe cura—, piense en un tipo duro, en alguien que ha de ejercer el orden y la ley, como obviamente su John McCLane de la saga La jungla de cristal, pero también su detective privado en El último boy scout, su agente del FBI en Al rojo vivo o los policías honrados de Sin City o 16 calles.. Y es curioso porque, tal vez para ese tipo de papeles, al actor nacido en Idar-Oberstein, al oeste de Alemania, dado que su padre era un soldado destinado en una base norteamericana en aquella región centroeuropea tras el final de la Segunda Guerra Mundial, le llegaría la inspiración mirando a su propia madre, Marlene Willis, oriunda de aquellos lares y quien antes de conocer a David Willis trabajaba en un banco. Sin embargo, en cuanto comenzaron a tener hijos —acabarían teniendo cuatro, siendo Bruce el mayor y falleciendo en 2001 uno de ellos, Robert, de cáncer de páncreas a los 42 años— se mudaron a un pueblo de Nueva Jersey.. Ya asentados en Estados Unidos, el futuro actor hubo de vivir varios episodios traumáticos. En especial, que por entonces no podía apenas hablar debido a su tartamudez y balbuceo —»Tardaba unos tres minutos en terminar una sola frase. Era algo abrumador ser alguien que quería ser escuchado pero que sencillamente no podía. Era espantoso», llegaría a decir— y que solucionó, en parte, gracias a la actuación. Pero también el divorcio de sus padre, que tendría lugar en 1972. De alguna manera, el joven Bruce se sentiría responsable del bienestar de su madre y, cuando le llegó el éxito y la fama, no dudó en llevársela a vivir con él a Los Ángeles.. Y aquí es donde entra la increíble historia de este pasado fi de semana, cuando la cadena NBC ha informado sobre cómo Marlene ha recibido un reconocimiento por haber pasado los últimos 22 años sirviendo como voluntaria en el Departamento de Policía de Los Ángeles. En concreto, en la zona oeste del LAPD, las siglas de dicho departamento. Y todo ello, además, cobra todavía una mayor importancia cuando se sabe que Marlene tiene en la actualidad 90 años y que su labor se basa en releer los informes policiales en busca de errores, revisando así la correcta gramática de los agentes, amén de ayudar a los mismos cuando han de tomar notas o recoger declaraciones.. «Creo que representa lo mejor de las personas, aquellas que creen en el trabajo que realizan nuestros hombres y mujeres», ha declarado a la citada cadena Michel Moore, el antiguo jefe de policía de Los Ángeles, que además ha sido el encargado de concederle a la nonagenaria su propia placa simbólica como agente de la ley. «Por supuesto que no podemos llamarla ‘agente de policía’, pero al menos sí que podemos otorgarle el distintivo más importante de lo que significa serlo: la insignia del cuerpo policial», ha añadido Moore.. «Marlene, hay personas en nuestras vidas que, cuando nos cruzamos con ellas, dejan una huella imborrable», ha continuado Moore. «Usted es una de esas personas. Por cómo es usted y por su trabajo, le estaremos eternamente agradecidos», ha finalizado el exjefe de policía, quien ha incidido para finalizar en cómo multitud de personas habrán pasado por la comisaría de la ciudad californiana durante más de dos décadas sin saber que estaban delante de la Sra. Willis, como se le llama en el departamento. Es decir, de la madre de uno de los actores más famosos del mundo.. Y es que Marlene jamás menciona a su hijo ni le ha involucrado nunca, cuando podía, en nada de lo que hace en la comisaría. Únicamente algunos afortunados han tenido la oportunidad de ver la única pista: que el salvapantallas de su ordenador muestra una fotografía del intérprete abrazándola. «Jamás ha hecho alarde de su identidad como madre de quien lo es ni ha incluido en sus conversaciones ninguna referencia, ni siquiera de pasada, a su vida. Es impresionante», ha finalizado Moore sobre la Sra. Willis.. Y es que Marlene, que acude a la comisaría del LAPD todos los martes, miércoles y jueves sin faltar, no solo se preocupa por su árbol genealógico. «Tengo tantas, pero tantas ganas de ayudar. No se hacen una idea, no se pueden imaginar cuánto quiero ayudar. Esta es mi familia, lo digo en serio», ha declarado sobre el vínculo que tiene con las fuerzas del orden, refiriéndose al Departamento de Policía de Los Ángeles, que ya en 2025 la nombró «Voluntaria del año».. Porque, quienes trabajan en la comisaría de West LA (Los Ángeles Oeste) han afirmado a la citada cadena que su sola presencia puede alegrarles el día a los agentes e, incluso, alguno admite que hay quienes no sabría qué hacer sin ella. Porque una de las máximas de Marlene Willis es que, cuando los oficiales y policías regresaban a la comisaría después de un día difícil o un incidente grave, ella se les acercaba y les daba un abrazo uno por uno, un gesto de amparo y cariño que cada miembro del departamento ha querido agradecerle. «La Sra. Willis es una parte fundamental de West LA y del Departamento de Policía de Los Ángeles», ha declarado el capitán Rich Gabaldon, comandante de dicha comisaría y que ha finalizado con una frase que bien podrían decir también de su hijo en otras tantas partes del planeta: «Es un ícono aquí».
