El «Mao» de Andy Warhol (1972) se enfrenta a una de las serigrafías de «Ladies and Gentlemen» (1975), como si ambas obras hubieran viajado por un agujero negro hasta encontrarse en 2026 en Málaga. De todas las posibilidades que el universo Warhol puede aportar, esta ha sido la seccionada.. El rostro de uno de los tiranos comunistas más poderosos del siglo XX -en cuyo régimen se perseguía brutalmente la homosexualidad a pesar de que algunas voces vinculadas a él dicen que practicó sexo con hombres- dialoga con el de una mujer transexual que durante décadas ni siquiera -porque ¿a quién le iba a importar?- tuvo nombre. Hoy sabemos que se llamaba Easha McCleary y que fue una de las personas retratadas por Warhol en el Nueva York de 1973. Ese diálogo entre poder e identidad, dos personas que nunca jamás podrían ni siquiera haberse cruzado por razones obvias, interpelan al espectador, podríamos interpretar que al mismo nivel, en «Archipiélago», la nueva exposición temporal del Museo Carmen Thyssen Málaga.. El presidente de la Fundación Suñol y ahijado del coleccionista, Rodrigo Navia-Osorio, ha recordado en declaraciones a este periódico que a Warhol «le pidieron que retratara a transexuales de Nueva York en 1973», que eran «travestis o transexuales», algo que «era muy difícil porque muchos de ellos vivían discriminados». Warhol, uno de los artistas más controvertidos del siglo XX y máximo exponente del Pop Art, las buscó hasta convencerlas de posar para él. Lo sorprendente es que «estas personas, que eran perseguidas, acabaran colgadas en los museos más importantes del mundo», ha asegurado Navia-Osorio. También ha señalado que, «gracias a que este artista lo guardaba absolutamente todo», en 2014 se encontraron las polaroids, cheques de pago y documentos que han permitido «recuperar nueve de los diez nombres de estas personas», entre ellos el de Easha McCleary.. Sobre el «Mao», el presidente de la fundación ha destacado que se trata de «una de las diez piezas de la serie Mao», la primera obra que Warhol realizó «tras cinco años sin pintar después de ser tiroteado y estar al borde de la muerte». Ambas piezas, colocadas una junto a la otra, resumen el planteamiento de la exposición, donde las obras se relacionan entre sí -y a veces no- como parte de una narración visual.. Picasso, Tàpies, Gordillo o Miró: una muestra transversal. Muy cerca de los dos Warhol se encuentra el «Busto de mujer con blusa amarilla» (1943, collage sobre chapa de madera) de Pablo Picasso, una obra que abre el recorrido expositivo y que el artista regaló a su amigo Paul Éluard. En la muestra, el espectador podrá reencontrarse con obras como «Peinture» (1926, óleo sobre lienzo) de Joan Miró, así como con otras de artistas de la talla de Antoni Tàpies y del andaluz Luis Gordillo, uno de los pintores a los que Josep Suñol apoyó desde el inicio de su carrera. Al respecto, Navia-Osorio ha señalado que «Suñol fue uno de los primeros que empezó a coleccionar la obra de Gordillo» y que su padre y él «le pagaron un sueldo para que pintara y pudiera dejar de dar clases de francés».. La exposición reúne 45 obras de 35 artistas y propone una lectura de la Colección Suñol Soler como una cartografía del arte entre 1960 y 1980. La comisaria de la exposición, Bárbara García, ha señalado que «la heterogeneidad de nombres y de propuestas artísticas era el punto fuerte de la colección», punto en el que ha revelado por qué han utilizado el concepto de archipiélago: «varias islas unidas por un mar común que en este caso eran los gustos y la pasión coleccionista de Josep Suñol Soler». También ha destacado el objetivo de que «las obras hablen por sí mismas» a través de «diálogos» que construyen una narración visual.. La exposición se organiza en torno a cinco conceptos expositivos relacionados con el individuo, la naturaleza, el signo, la esencia y la materia, lo que hace que la muestra resulte, en palabras de la directora artística del museo, Lourdes Maldonado, «sorprendente, interesante y con proyección».. Presencia de mujeres artistas. Otro aspecto destacado de la muestra es la presencia de mujeres artistas que convivieron con una época en la que no era habitual encontrarlas. La exposición cuenta con obras Carmen Calvo, Susana Solano, Fina Miralles y Eva Lootz. Sobre este asunto, Navia-Osorio ha recordado que «cuando Carmen Calvo estaba en la Facultad de Bellas Artes de Valencia en los años 70, era la única mujer» y que encontrar varias artistas en una colección de esa época era algo «rarísimo».. El recorrido, inspirado en el Atlas Mnemosyne de Aby Warburg y en esa manera de construir conocimiento a partir de asociaciones visuales, convierte a «Archipiélago» en una «crónica en tiempo real de lo que ocurría en el arte en España y a nivel internacional desde los 60 hasta prácticamente el fallecimiento de Suñol», ha concluido la comisaria. Se trata de una muestra con la que es fácil empatizar a todos los niveles y una oportunidad para revisionar el arte contemporáneo de los 60 a los 80 a partir de obras de la talla de Warhol, Picasso, Miró, Braque, Gordillo o Tàpies.
Una nueva exposición revisa el arte español e internacional de entre 1960 y 1980 a través de las obras más destacadas de la Colección Suñol Soler
El «Mao» de Andy Warhol (1972) se enfrenta a una de las serigrafías de «Ladies and Gentlemen» (1975), como si ambas obras hubieran viajado por un agujero negro hasta encontrarse en 2026 en Málaga. De todas las posibilidades que el universo Warhol puede aportar, esta ha sido la seccionada.. El rostro de uno de los tiranos comunistas más poderosos del siglo XX -en cuyo régimen se perseguía brutalmente la homosexualidad a pesar de que algunas voces vinculadas a él dicen que practicó sexo con hombres- dialoga con el de una mujer transexual que durante décadas ni siquiera -porque ¿a quién le iba a importar?- tuvo nombre. Hoy sabemos que se llamaba Easha McCleary y que fue una de las personas retratadas por Warhol en Nueva York en 1973. Ese diálogo entre poder e identidad, dos personas que nunca jamás podrían ni siquiera haberse cruzado por razones obvias, interpelan al espectador, podríamos interpretar que al mismo nivel, en «Archipiélago», la nueva exposición temporal del Museo Carmen Thyssen Málaga.. El presidente de la Fundación Suñol y ahijado del coleccionista, Rodrigo Navia-Osorio, ha recordado en declaraciones a este periódico que a Warhol «le pidieron que retratara a transexuales de Nueva York en 1973», que eran «travestis o transexuales», algo que «era muy difícil porque muchos de ellos vivían discriminados». Warhol, uno de los artistas más controvertidos del siglo XX y máximo exponente del Pop Art, las buscó hasta convencerlas de posar para él. Lo sorprendente es que «estas personas, que eran perseguidas, acabaran colgadas en los museos más importantes del mundo», ha asegurado Navia-Osoria. También ha señalado que, «gracias a que este artista lo guardaba absolutamente todo», en 2014 se encontraron las polaroids, cheques de pago y documentos que han permitido «recuperar nueve de los diez nombres de estas personas», entre ellos el de Easha McCleary.. Sobre el «Mao», el presidente de la fundación ha destacado que se trata de «una de las diez piezas de la serie Mao», la primera obra que Warhol realizó «tras cinco años sin pintar después de ser tiroteado y estar al borde de la muerte». Ambas piezas, colocadas una junto a la otra, resumen el planteamiento de la exposición, donde las obras se relacionan entre sí -y a veces no- como parte de una narración visual.. Picasso, Tàpies, Gordillo o Miró: una muestra transversal. Muy cerca de los dos Warhol se encuentra el «Busto de mujer con blusa amarilla» (1943, collage sobre chapa de madera) de Pablo Picasso, una obra que abre el recorrido expositivo y que el artista regaló a su amigo Paul Éluard. En la muestra, el espectador podrá reencontrarse con obras como «Peinture» (1926, óleo sobre lienzo) de Joan Miró, así como con otras de artistas de la talla de Antoni Tàpies y del andaluz Luis Gordillo, uno de los pintores a los que Josep Suñol apoyó desde el inicio de su carrera. Al respecto, Navia-Osorio ha señalado que «Suñol fue uno de los primeros que empezó a coleccionar la obra de Gordillo» y que su padre y él «le pagaron un sueldo para que pintara y pudiera dejar de dar clases de francés».. La exposición reúne 45 obras de 35 artistas y propone una lectura de la Colección Suñol Soler como una cartografía del arte entre 1960 y 1980. La comisaria de la exposición, Bárbara García, ha señalado que «la heterogeneidad de nombres y de propuestas artísticas era el punto fuerte de la colección», punto en el que ha revelado por qué han utilizado el concepto de archipiélago: «varias islas unidas por un mar común que en este caso eran los gustos y la pasión coleccionista de Josep Suñol Soler». También ha destacado el objetivo de que «las obras hablen por sí mismas» a través de «diálogos» que construyen una narración visual.. La exposición se organiza en torno a cinco conceptos expositivos relacionados con el individuo, la naturaleza, el signo, la esencia y la materia, lo que hace que la muestra resulte, en palabras de la directora artística del museo, Lourdes Maldonado, «sorprendente, interesante y con proyección».. Presencia de mujeres artistas. Otro aspecto destacado de la muestra es la presencia de mujeres artistas que convivieron con una época en la que no era habitual encontrarlas. La exposición cuenta con obras Carmen Calvo, Susana Solano, Fina Miralles y Eva Lootz. Sobre este asunto, Navia-Osorio ha recordado que «cuando Carmen Calvo estaba en la Facultad de Bellas Artes de Valencia en los años 70, era la única mujer» y que encontrar varias artistas en una colección de esa época era algo «rarísimo».. El recorrido, inspirado en el Atlas Mnemosyne de Aby Warburg y en esa manera de construir conocimiento a partir de asociaciones visuales, convierte a «Archipiélago» en una «crónica en tiempo real de lo que ocurría en el arte en España y a nivel internacional desde los 60 hasta prácticamente el fallecimiento de Suñol en 2019», ha concluido la comisaria. Se trata de una muestra con la que es fácil empatizar a todos los niveles y una oportunidad para revisionar el arte contemporáneo de los 60 a los 80 a partir de obras de la talla de Warhol, Picasso, Miró, Braque, Gordillo o Tàpies.
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