El ejército estadounidense ha disparado más de 850 misiles de crucero Tomahawk en cuatro semanas de guerra con Irán, consumiendo estas armas de precisión a un ritmo que ha alarmado a algunos funcionarios del Pentágono y ha provocado debates internos sobre cómo aumentar la disponibilidad de estos misiles.. Según una información publicada hoy por The Washington Post, la preocupación dentro del organismo de Defensa de EEUU viene porque solo se fabrican unos pocos cientos de estos misiles al año, lo que significa que el suministro global es limitado.. El Pentágono no divulga públicamente cuántos misiles tiene en su inventario en un momento dado, pero los misiles Tomahawk son muy valorados, en parte, porque tienen un alcance de más de 1.600 kilómetros, lo que reduce la necesidad de enviar pilotos estadounidenses a espacios aéreos bien defendidos.. La gran dependencia de estos misiles en el conflicto con Irán exigirá debates urgentes sobre la posibilidad de reubicar algunos desde otras partes del mundo, incluido el Indo-Pacífico, y un esfuerzo concertado a largo plazo para construir más, según declararon varios funcionarios estadounidenses, que hablaron bajo condición de anonimato para tratar temas delicados de planificación militar.. Este dilema ha puesto de manifiesto las preocupaciones más amplias tanto del Pentágono como del Congreso sobre la guerra de la administración Trump en Irán, sus cambiantes explicaciones sobre la necesidad del conflicto y los riesgos que una escasez podría suponer para Estados Unidos, mientras intenta equilibrar el potencial de futuros conflictos en otras partes del mundo.. Según fuentes familiarizadas con el asunto consultadas por el diario capitalino, el Pentágono ha estado monitoreando la cantidad de misiles Tomahawk utilizados, prestando cada vez más atención a las implicaciones de este ritmo de consumo, no solo para una campaña sostenida contra Irán, sino también para futuras operaciones militares.. Un funcionario calificó la cantidad de Tomahawk que quedan en Oriente Medio como «alarmantemente baja», mientras que otro afirmó que, sin intervención, el Pentágono se está quedando sin munición (en jerga militar).. Sean Parnell, portavoz del Pentágono, no respondió directamente a las preguntas sobre la cantidad de misiles Tomahawk utilizados o que aún se encuentran en Oriente Medio y afirmó que el ejército estadounidense «tiene todo lo necesario para ejecutar cualquier misión en el momento y lugar que elija el Presidente y en cualquier plazo».. Afirmó que los medios de comunicación están «obsesionados con presentar al ejército más poderoso del mundo como débil», y dijo que el análisis del uso de armas hasta la fecha en la guerra sugiere erróneamente que el Departamento de Defensa no ha proporcionado al personal estadounidense «todas las ventajas para tener éxito», al tiempo que intenta «asustar y sembrar dudas en la mente del pueblo estadounidense».
El ejército estadounidense ha disparado más de 850 misiles de crucero Tomahawk en cuatro semanas de guerra con Irán, consumiendo estas armas de precisión a un ritmo que ha alarmado a algunos funcionarios del Pentágono y ha provocado debates internos sobre cómo aumentar la disponibilidad de estos misiles.. Según una información publicada hoy por The Washington Post, la preocupación dentro del organismo de Defensa de EEUU viene porque solo se fabrican unos pocos cientos de estos misiles al año, lo que significa que el suministro global es limitado.. El Pentágono no divulga públicamente cuántos misiles tiene en su inventario en un momento dado, pero los misiles Tomahawk son muy valorados, en parte, porque tienen un alcance de más de 1.600 kilómetros, lo que reduce la necesidad de enviar pilotos estadounidenses a espacios aéreos bien defendidos.. La gran dependencia de estos misiles en el conflicto con Irán exigirá debates urgentes sobre la posibilidad de reubicar algunos desde otras partes del mundo, incluido el Indo-Pacífico, y un esfuerzo concertado a largo plazo para construir más, según declararon varios funcionarios estadounidenses, que hablaron bajo condición de anonimato para tratar temas delicados de planificación militar.. Este dilema ha puesto de manifiesto las preocupaciones más amplias tanto del Pentágono como del Congreso sobre la guerra de la administración Trump en Irán, sus cambiantes explicaciones sobre la necesidad del conflicto y los riesgos que una escasez podría suponer para Estados Unidos, mientras intenta equilibrar el potencial de futuros conflictos en otras partes del mundo.. Según fuentes familiarizadas con el asunto consultadas por el diario capitalino, el Pentágono ha estado monitoreando la cantidad de misiles Tomahawk utilizados, prestando cada vez más atención a las implicaciones de este ritmo de consumo, no solo para una campaña sostenida contra Irán, sino también para futuras operaciones militares.. Un funcionario calificó la cantidad de Tomahawk que quedan en Oriente Medio como «alarmantemente baja», mientras que otro afirmó que, sin intervención, el Pentágono se está quedando sin munición (en jerga militar).. Sean Parnell, portavoz del Pentágono, no respondió directamente a las preguntas sobre la cantidad de misiles Tomahawk utilizados o que aún se encuentran en Oriente Medio y afirmó que el ejército estadounidense «tiene todo lo necesario para ejecutar cualquier misión en el momento y lugar que elija el Presidente y en cualquier plazo».. Afirmó que los medios de comunicación están «obsesionados con presentar al ejército más poderoso del mundo como débil», y dijo que el análisis del uso de armas hasta la fecha en la guerra sugiere erróneamente que el Departamento de Defensa no ha proporcionado al personal estadounidense «todas las ventajas para tener éxito», al tiempo que intenta «asustar y sembrar dudas en la mente del pueblo estadounidense».
Los expertos advierten de que la cantidad de Tomahawk que quedan en Oriente Medio es «alarmantemente baja»
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