La Guardia Civil, en colaboración con la Europol, ha desarticulado una banda criminal, con fuertes conexiones internacionales, dedicada a la fabricación, distribución y comercialización de tabaco falsificado en el marco de la operación YANKAO-MIKAO, que ha supuesto, en palabras del Delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, «uno de los mayores golpes contra este delito de los últimos años».. La organización contaba con una infraestructura logística de gran envergadura y capacidad industrial, con un punto de distribución en la localidad barcelonesa de Piera y una fábrica en Granollers con capacidad de producir unas 45 mil cajetillas de tabaco diarias, es decir, entre 850 mil y 900 mil cigarros al día, principalmente de marcas asociadas al grupo Philip Morris.. Como resultado de esta operación, se ha detenido a 20 personas y se han incautado 100 toneladas de tabaco en diferentes fases de producción, cantidad equivalente a 100 millones de paquetes, que, puestos uno en uno, en horizontal, «formarían una fila de 500 kilómetros de distancia, que es lo que separa Barcelona de Madrid», señalaba Prieto durante la presentación de la operación.. Se trata de una de las mayores incautaciones de tabaco falsificado registradas en España y, al respecto, Prieto recordó que «a lo largo de todo el año pasado, en Cataluña se incautaron 2.345 kilos de tabaco falsificado con un valor de unos 100.000 euros».. El delegado del Gobierno hacía hincapié en «el grave perjuicio económico y el gran impacto para la ciudadanía» que tiene la actividad desarrollada por esta organización criminal, ya que, dado que tres cuartas partes del precio del paquete de tabaco son impuestos, esta se habría traducido en «la defraudación al Estados de 30 millones de euros, lo que equivale a la construcción y puesta en marcha de cuatro centros de Atención Primaria o cinco centros educativos».. Una logística de gran envergadura. La operación se puso en marcha en el verano de 2024, después de que se detectara la entrada de hojas de tabaco por la Junquera. A partir de ahí, arrancó la investigación que ha permitido identificar la forma de trabajar de esta banda criminal. Esas hojas de tabaco procedían de Bulgaria y Rumanía y se almacenaban en un punto logístico en la localidad de Piera hasta el momento de trasportarlas a Granollers, donde se encuentra la fábrica.. Sobre esa planta de producción, el general de la Guardia Civil, Pedro Antonio Pizarro, aseguró que «no hay antecedentes de una fábrica así». Según explicó, Daniel Gómez, capitán jefe de la Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Girona, en ella se recepcionaba «el filtro, el papel y la hoja completa, que se picaba, para, a continuación, en una segunda línea de producción de unos 8 metros de longitud, fabricar el cigarro».. Finalmente, este se empaquetaba en cajetillas, que se distribuían a diferentes países de la Unión Europea y, probablemente, a mercados internacionales, por ello los mensajes relativos a los efectos del tabaco sobre la salud estaban en inglés.. La mercancía salía para su distribución por la Junquera, donde se estima que pasaba un camión al mes, con una carga valorada en 2 millones de euros. Los beneficios acumulados mediante esta actividad ilícita, eran camuflados por los líderes de la organización criminal a través de una estructura de empresas de transporte, que, por un lado, llevaban a cabo una actividad legal y, por el otro, se dedicaban a la distribución del tabaco.. «Funcionaban como una fábrica real», en la que se había hecho una inversión importante en maquinaria, destacó Daniel Gómez, con una salvedad. Y es que en las instalaciones, los cuerpos de seguridad encontraron a once personas, algunas de ellas en situación irregular, que trabajan «en condiciones que rozan la explotación». Estos vivían y dormían en la fábrica y no tenían libertad para salir de la misma. Por ahora, la investigación sigue abierta, pero no se descarta que, a los líderes de la banda, que permanecen en prisión, se les acabe imputando también un delito contra el derecho de los trabajadores.. El pasado 9 de marzo, tras casi dos años de investigación, agentes de la Guardia Civil procedían a detener a 16 personas vinculadas a la banda y seis días más tarde, detenían a cuatro personas más, operaciones que se llevaron a cabo en las localidades de Granollers, Mollet del Vallés y Lloret de Mar, desarticulando así a la organización criminal, lo que para el delegado del Gobierno en Cataluña es «un aviso a las redes del crimen organizado».. «No vamos a parar. La Guardia Civil y los Cuerpos Policiales vamos a ir desarticulando una a una todas estas redes y va a haber detenciones y condenas», advertía Prieto, para a continuación asegurar que «tenemos una de las mejores policías del mundo».
Se ha detenido a 20 personas y se han intervenido 100 toneladas de mercancía en uno de los mayores golpes contra este tipo de fraude en los últimos años
La Guardia Civil, en colaboración con la Europol, ha desarticulado una banda criminal, con fuertes conexiones internacionales, dedicada a la fabricación, distribución y comercialización de tabaco falsificado en el marco de la operación YANKAO-MIKAO, que ha supuesto, en palabras del Delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, «uno de los mayores golpes contra este delito de los últimos años».. La organización contaba con una infraestructura logística de gran envergadura y capacidad industrial, con un punto de distribución en la localidad barcelonesa de Piera y una fábrica en Granollers con capacidad de producir unas 45 mil cajetillas de tabaco diarias, es decir, entre 850 mil y 900 mil cigarros al día, principalmente de marcas asociadas al grupo Philip Morris.. Como resultado de esta operación, se ha detenido a 20 personas y se han incautado 100 toneladas de tabaco en diferentes fases de producción, cantidad equivalente a 100 millones de paquetes, que, puestos uno en uno, en horizontal, «formarían una fila de 500 kilómetros de distancia, que es lo que separa Barcelona de Madrid», señalaba Prieto durante la presentación de la operación.. Se trata de una de las mayores incautaciones de tabaco falsificado registradas en España y, al respecto, Prieto recordó que «a lo largo de todo el año pasado, en Cataluña se incautaron 2.345 kilos de tabaco falsificado con un valor de unos 100.000 euros».. El delegado del Gobierno hacía hincapié en «el grave perjuicio económico y el gran impacto para la ciudadanía» que tiene la actividad desarrollada por esta organización criminal, ya que, dado que tres cuartas partes del precio del paquete de tabaco son impuestos, esta se habría traducido en «la defraudación al Estados de 30 millones de euros, lo que equivale a la construcción y puesta en marcha de cuatro centros de Atención Primaria o cinco centros educativos».. Una logística de gran envergadura. La operación se puso en marcha en el verano de 2024, después de que se detectara la entrada de hojas de tabaco por la Junquera. A partir de ahí, arrancó la investigación que ha permitido identificar la forma de trabajar de esta banda criminal. Esas hojas de tabaco procedían de Bulgaria y Rumanía y se almacenaban en un punto logístico en la localidad de Piera hasta el momento de trasportarlas a Granollers, donde se encuentra la fábrica.. Sobre esa planta de producción, el general de la Guardia Civil, Pedro Antonio Pizarro, aseguró que «no hay antecedentes de una fábrica así». Según explicó, Daniel Gómez, capitán jefe de la Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Girona, en ella se recepcionaba «el filtro, el papel y la hoja completa, que se picaba, para, a continuación, en una segunda línea de producción de unos 8 metros de longitud, fabricar el cigarro».. Finalmente, este se empaquetaba en cajetillas, que se distribuían a diferentes países de la Unión Europea y, probablemente, a mercados internacionales, por ello los mensajes relativos a los efectos del tabaco sobre la salud estaban en inglés.. La mercancía salía para su distribución por la Junquera, donde se estima que pasaba un camión al mes, con una carga valorada en 2 millones de euros. Los beneficios acumulados mediante esta actividad ilícita, eran camuflados por los líderes de la organización criminal a través de una estructura de empresas de transporte, que, por un lado, llevaban a cabo una actividad legal y, por el otro, se dedicaban a la distribución del tabaco.. «Funcionaban como una fábrica real», en la que se había hecho una inversión importante en maquinaria, destacó Daniel Gómez, con una salvedad. Y es que en las instalaciones, los cuerpos de seguridad encontraron a once personas, algunas de ellas en situación irregular, que trabajan «en condiciones que rozan la explotación». Estos vivían y dormían en la fábrica y no tenían libertad para salir de la misma. Por ahora, la investigación sigue abierta, pero no se descarta que, a los líderes de la banda, que permanecen en prisión, se les acabe imputando también un delito contra el derecho de los trabajadores.. El pasado 9 de marzo, tras casi dos años de investigación, agentes de la Guardia Civil procedían a detener a 16 personas vinculadas a la banda y seis días más tarde, detenían a cuatro personas más, operaciones que se llevaron a cabo en las localidades de Granollers, Mollet del Vallés y Lloret de Mar, desarticulando así a la organización criminal, lo que para el delegado del Gobierno en Cataluña es «un aviso a las redes del crimen organizado».. «No vamos a parar. La Guardia Civil y los Cuerpos Policiales vamos a ir desarticulando una a una todas estas redes y va a haber detenciones y condenas», advertía Prieto, para a continuación asegurar que «tenemos una de las mejores policías del mundo».
Noticias de Cataluña en La Razón
