Los economistas catalanes anticipan una desaceleración progresiva de la economía en los próximos meses, marcada principalmente por el impacto del conflicto en Oriente Medio y sus efectos sobre los precios energéticos. Así se desprende de la Encuesta de Situación Económica de Invierno de 2026 elaborada por el Col·legi d’Economistes de Catalunya (CEC), que refleja un deterioro del clima económico y un aumento de la incertidumbre.. El estudio, presentado por el decano Carles Puig de Travy y el director técnico Xavier Segura, constata una caída del optimismo de 10 puntos y un incremento del pesimismo de 8 puntos respecto al anterior sondeo. El Índice de Confianza se sitúa en el 5,62 para Cataluña y en el 5,49 para el conjunto de España, ambos por debajo de los registros de otoño, y con previsión de seguir descendiendo hasta el 5,43 a lo largo del año.. Pese a este contexto, Puig de Travy subrayó que la economía catalana no entra en crisis, sino en una fase de menor crecimiento y mayor incertidumbre. Cataluña, apuntó, mantiene una posición relativamente mejor que otras economías europeas, aunque pierde impulso por un choque externo que tensiona los precios, especialmente en energía y materias primas. Este encarecimiento, advirtió, se trasladará progresivamente a toda la cadena de valor y podría reactivar la inflación en primavera, aunque la inflación subyacente se mantiene estable.. El decano también pidió prudencia a la hora de desplegar nuevas medidas económicas que puedan afectar negativamente a la actividad, si bien reconoció que las iniciativas impulsadas por los gobiernos español y catalán contribuirán a amortiguar el impacto sobre empresas y hogares.. Problemas estructurales. Más allá del contexto internacional, el informe pone el foco en los problemas estructurales de la economía catalana, considerados por los expertos como el principal freno al crecimiento a medio plazo. El déficit de infraestructuras y comunicaciones encabeza la lista de preocupaciones (45,1%), seguido del déficit fiscal (44,6%) y el acceso a la vivienda (31,1%).. El caso más paradigmático es el servicio de Rodalies, que obtiene una valoración media de 1,9 sobre 10 tras los recientes incidentes en las líneas R1 y R4. El 95,6% de los economistas atribuye su mal funcionamiento a la falta de inversión y al material obsoleto. Para revertir esta situación, reclaman un aumento de la inversión (88,3%), la renovación de la red (72,8%) y, en menor medida, acelerar el traspaso de la gestión a la Generalitat (34,7%). Además, más de la mitad (52,3%) se muestra escéptica sobre la capacidad del nuevo consorcio de inversiones entre el Estado y la Generalitat para resolver estos problemas.. En cuanto al nuevo modelo de financiación autonómica, la encuesta evidencia una clara división de opiniones: un 33,7% lo valora negativamente frente a un 30,1% que lo hace de forma positiva. Entre los aspectos mejor considerados figuran el respeto al principio de ordinalidad y el reconocimiento de la singularidad territorial, aunque una parte significativa del colectivo lo considera insuficiente para corregir los desequilibrios existentes.. Por otro lado, el 40,7% de los economistas aprueba la gestión del Govern ante el brote de peste porcina africana detectado en el entorno de Collserola, destacando el paquete de ayudas de 20 millones de euros y la línea de créditos de 50 millones del Institut Català de Finances como medidas clave para garantizar la viabilidad de un sector estratégico para las exportaciones.
Rodalies sigue siendo el principal problema para la economía
Los economistas catalanes anticipan una desaceleración progresiva de la economía en los próximos meses, marcada principalmente por el impacto del conflicto en Oriente Medio y sus efectos sobre los precios energéticos. Así se desprende de la Encuesta de Situación Económica de Invierno de 2026 elaborada por el Col·legi d’Economistes de Catalunya (CEC), que refleja un deterioro del clima económico y un aumento de la incertidumbre.. El estudio, presentado por el decano Carles Puig de Travy y el director técnico Xavier Segura, constata una caída del optimismo de 10 puntos y un incremento del pesimismo de 8 puntos respecto al anterior sondeo. El Índice de Confianza se sitúa en el 5,62 para Cataluña y en el 5,49 para el conjunto de España, ambos por debajo de los registros de otoño, y con previsión de seguir descendiendo hasta el 5,43 a lo largo del año.. Pese a este contexto, Puig de Travy subrayó que la economía catalana no entra en crisis, sino en una fase de menor crecimiento y mayor incertidumbre. Cataluña, apuntó, mantiene una posición relativamente mejor que otras economías europeas, aunque pierde impulso por un choque externo que tensiona los precios, especialmente en energía y materias primas. Este encarecimiento, advirtió, se trasladará progresivamente a toda la cadena de valor y podría reactivar la inflación en primavera, aunque la inflación subyacente se mantiene estable.. El decano también pidió prudencia a la hora de desplegar nuevas medidas económicas que puedan afectar negativamente a la actividad, si bien reconoció que las iniciativas impulsadas por los gobiernos español y catalán contribuirán a amortiguar el impacto sobre empresas y hogares.. Problemas estructurales. Más allá del contexto internacional, el informe pone el foco en los problemas estructurales de la economía catalana, considerados por los expertos como el principal freno al crecimiento a medio plazo. El déficit de infraestructuras y comunicaciones encabeza la lista de preocupaciones (45,1%), seguido del déficit fiscal (44,6%) y el acceso a la vivienda (31,1%).. El caso más paradigmático es el servicio de Rodalies, que obtiene una valoración media de 1,9 sobre 10 tras los recientes incidentes en las líneas R1 y R4. El 95,6% de los economistas atribuye su mal funcionamiento a la falta de inversión y al material obsoleto. Para revertir esta situación, reclaman un aumento de la inversión (88,3%), la renovación de la red (72,8%) y, en menor medida, acelerar el traspaso de la gestión a la Generalitat (34,7%). Además, más de la mitad (52,3%) se muestra escéptica sobre la capacidad del nuevo consorcio de inversiones entre el Estado y la Generalitat para resolver estos problemas.. En cuanto al nuevo modelo de financiación autonómica, la encuesta evidencia una clara división de opiniones: un 33,7% lo valora negativamente frente a un 30,1% que lo hace de forma positiva. Entre los aspectos mejor considerados figuran el respeto al principio de ordinalidad y el reconocimiento de la singularidad territorial, aunque una parte significativa del colectivo lo considera insuficiente para corregir los desequilibrios existentes.. Por otro lado, el 40,7% de los economistas aprueba la gestión del Govern ante el brote de peste porcina africana detectado en el entorno de Collserola, destacando el paquete de ayudas de 20 millones de euros y la línea de créditos de 50 millones del Institut Català de Finances como medidas clave para garantizar la viabilidad de un sector estratégico para las exportaciones.
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