“Es un quebradero de cabeza para nosotros como nación, pero tenemos que encontrar la manera de cooperar”. Así resumía la noche del martes Mette Frederiksen, la líder socialdemócrata danesa y ganadora de las elecciones danesas, la enrevesada situación política del país nórdico tras el resultado electoral. Hace cuatro años, le llevó 42 días formar una coalición entre su partido, los liberales y Los Moderados. Sin embargo, esa Gran Coalición a la danesa fue duramente castigada en las urnas al perder diez puntos y veinte escaños.. Sin mayoría y con un horizonte político complejo en el que ni la izquierda (84 escaños) ni la derecha (78) alcanzan la mayoría absoluta de 90 escaños en el “Folketing” (Parlamento unicameral), Frederiksen acudió este miércoles al Palacio de Amalienborg para presentar su dimisión y la de su Gobierno al rey Federico X. Sin embargo, tras recibir como es tradicional a los líderes de los doce partidos que obtuvieron representación parlamentaria en la conocida como «ronda del rey», el monarca encargó explorar la formación de un nuevo Gobierno a la incombustible Frederiksen, en el poder desde 2019 y que si logra completar un tercer mandato pasará a la historia como la primera ministra que más ha permanecido en el cargo en Dinamarca desde el final de la Segunda Guerra Mundial.. La líder socialdemócrata afirma estar preparada para continuar como jefa de Gobierno. “Estoy preparada para asumir de nuevo la responsabilidad de servir como primera ministra de Dinamarca durante los próximos cuatro años”, dijo a sus seguidores, que la aclamaban, en la madrugada del miércoles. Sin embargo, Frrederiksen no ocultaba que la tarea resultará ardua. “No hay muchos indicios de que vaya a ser fácil formar Gobierno”.. Según informó la Casa Real en un comunicado, de acuerdo con los deseos expresados por la mayoría de partidos, Frederiksen buscará consensuar un ejecutivo que incluya a la Izquierda Verde y al Partido Social Liberal, dos de las fuerzas del bloque de izquierda, y que sea aceptado por el Parlamento. Las tres formaciones, sin embargo, suman solo 68 escaños, por lo que necesitarían lograr el apoyo parlamentario de al menos otros dos partidos para gobernar.. Según Rune Stubager, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Aarhus, aún no está claro quién ha ganado. “El resultado de ayer fue bastante confuso y dio como resultado un parlamento fragmentado”, declaró a los periodistas en una rueda de prensa el miércoles por la mañana. “Es difícil prever qué Gobierno se formará finalmente, y nos enfrentamos a negociaciones bastante prolongadas para los estándares daneses. Semanas, como mínimo”, sentenció.. Los socialdemócratas lograron una amarga victoria. Si bien se mantienen como primera fuerza política y han logrado repuntar cinco puntos respecto a diciembre gracias a la firme posición frente a las amenazas de Donald Trump de anexionarse el territorio autónomo danés de Groenlandia, registraron su peor resultado desde 1903. Su 21,8% queda lejos del 27,5% de las elecciones de 2022. “Esperábamos perder terreno, es normal cuando corres por tercera vez”, reconoció Frederiksen. «Por supuesto que me gustaría que hubiéramos obtenido más votos.». “El nuevo ‘Folketing’ debe cooperar entre sí, debemos ceder y encontrar soluciones de compromiso”, abogó Frederiksen.. Si bien los tres partidos que compartieron el poder durante la pasada legislatura recibieron un fuerte castigo en las urnas, Solo los socialdemócratas y Los Moderados, el partido del ministro de Exteriores en funciones, Anders Lokke Rasmussen, lograron remontar gracias a su actuación durante la crisis diplomática con EE UU.. «El Gobierno de coalición nunca fue popular, por decirlo suavemente. Pero creo que sirvió al país. Benefició a Dinamarca en una época turbulenta, y muchos de los resultados que logramos juntos perdurarán durante muchos años», declaró Frederiksen, según informa la agencia de noticias Ritzau.. Rasmussen, precisamente vuelve a ser quien tiene la llave del próximo Gobierno de Dinamarca. Sus 14 diputados son clave para llevar al Gobierno al “bloque rojo” o al “bloque azul”.. Por ahora, el gran perdedor de la noche, el líder liberal y ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen. ha descartado volver a gobernar con los socialdemócratas: “O tenemos un Gobierno de centroderecha, o pasamos a la oposición”. Los liberales, que pasaron del 13,3% al 10,1%, cosecharon el peor resultado de su historia.. Según Stubager, uno de los problemas cruciales es que, a pesar de que cualquiera de los dos bloques podría, en teoría, obtener los 90 escaños necesarios para la mayoría, los distintos partidos han establecido reglas sobre con quién trabajarán o no en un futuro Gobierno, lo que imposibilita que cualquier combinación de partidos logre la mayoría.. Los liberales vetan a los socialdemócratas, mientras los moderados no tolerarían cooperar en el Gobierno con el ultraderechista Partido Popular Danés (DF), que con sus 16 diputados son imprescindibles para cualquier Gobierno azul que se precie.. “Los partidos han hecho varios anuncios durante las elecciones y en sus campañas, y se han tendido trampas”, dijo Stubager. “Por lo que veo, no es posible formar un Gobierno con estas trampas intactas».
“Es un quebradero de cabeza para nosotros como nación, pero tenemos que encontrar la manera de cooperar”. Así resumía la noche del martes Mette Frederiksen, la líder socialdemócrata danesa y ganadora de las elecciones danesas, la enrevesada situación política del país nórdico tras el resultado electoral. Hace cuatro años, le llevó 42 días formar una coalición entre su partido, los liberales y Los Moderados. Sin embargo, esa Gran Coalición a la danesa fue duramente castigada en las urnas al perder diez puntos y veinte escaños.. Sin mayoría y con un horizonte político complejo en el que ni la izquierda (84 escaños) ni la derecha (78) alcanzan la mayoría absoluta de 90 escaños en el “Folketing” (Parlamento unicameral), Frederiksen acudió este miércoles al Palacio de Amalienborg para presentar su dimisión y la de su Gobierno al rey Federico X. Sin embargo, tras recibir como es tradicional a los líderes de los doce partidos que obtuvieron representación parlamentaria en la conocida como «ronda del rey», el monarca encargó explorar la formación de un nuevo Gobierno a la incombustible Frederiksen, en el poder desde 2019 y que si logra completar un tercer mandato pasará a la historia como la primera ministra que más ha permanecido en el cargo en Dinamarca desde el final de la Segunda Guerra Mundial.. La líder socialdemócrata afirma estar preparada para continuar como jefa de Gobierno. “Estoy preparada para asumir de nuevo la responsabilidad de servir como primera ministra de Dinamarca durante los próximos cuatro años”, dijo a sus seguidores, que la aclamaban, en la madrugada del miércoles. Sin embargo, Frrederiksen no ocultaba que la tarea resultará ardua. “No hay muchos indicios de que vaya a ser fácil formar Gobierno”.. Según informó la Casa Real en un comunicado, de acuerdo con los deseos expresados por la mayoría de partidos, Frederiksen buscará consensuar un ejecutivo que incluya a la Izquierda Verde y al Partido Social Liberal, dos de las fuerzas del bloque de izquierda, y que sea aceptado por el Parlamento. Las tres formaciones, sin embargo, suman solo 68 escaños, por lo que necesitarían lograr el apoyo parlamentario de al menos otros dos partidos para gobernar.. Según Rune Stubager, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Aarhus, aún no está claro quién ha ganado. “El resultado de ayer fue bastante confuso y dio como resultado un parlamento fragmentado”, declaró a los periodistas en una rueda de prensa el miércoles por la mañana. “Es difícil prever qué Gobierno se formará finalmente, y nos enfrentamos a negociaciones bastante prolongadas para los estándares daneses. Semanas, como mínimo”, sentenció.. Los socialdemócratas lograron una amarga victoria. Si bien se mantienen como primera fuerza política y han logrado repuntar cinco puntos respecto a diciembre gracias a la firme posición frente a las amenazas de Donald Trump de anexionarse el territorio autónomo danés de Groenlandia, registraron su peor resultado desde 1903. Su 21,8% queda lejos del 27,5% de las elecciones de 2022. “Esperábamos perder terreno, es normal cuando corres por tercera vez”, reconoció Frederiksen. «Por supuesto que me gustaría que hubiéramos obtenido más votos.». “El nuevo ‘Folketing’ debe cooperar entre sí, debemos ceder y encontrar soluciones de compromiso”, abogó Frederiksen.. Si bien los tres partidos que compartieron el poder durante la pasada legislatura recibieron un fuerte castigo en las urnas, Solo los socialdemócratas y Los Moderados, el partido del ministro de Exteriores en funciones, Anders Lokke Rasmussen, lograron remontar gracias a su actuación durante la crisis diplomática con EE UU.. «El Gobierno de coalición nunca fue popular, por decirlo suavemente. Pero creo que sirvió al país. Benefició a Dinamarca en una época turbulenta, y muchos de los resultados que logramos juntos perdurarán durante muchos años», declaró Frederiksen, según informa la agencia de noticias Ritzau.. Rasmussen, precisamente vuelve a ser quien tiene la llave del próximo Gobierno de Dinamarca. Sus 14 diputados son clave para llevar al Gobierno al “bloque rojo” o al “bloque azul”.. Por ahora, el gran perdedor de la noche, el líder liberal y ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen. ha descartado volver a gobernar con los socialdemócratas: “O tenemos un Gobierno de centroderecha, o pasamos a la oposición”. Los liberales, que pasaron del 13,3% al 10,1%, cosecharon el peor resultado de su historia.. Según Stubager, uno de los problemas cruciales es que, a pesar de que cualquiera de los dos bloques podría, en teoría, obtener los 90 escaños necesarios para la mayoría, los distintos partidos han establecido reglas sobre con quién trabajarán o no en un futuro Gobierno, lo que imposibilita que cualquier combinación de partidos logre la mayoría.. Los liberales vetan a los socialdemócratas, mientras los moderados no tolerarían cooperar en el Gobierno con el ultraderechista Partido Popular Danés (DF), que con sus 16 diputados son imprescindibles para cualquier Gobierno azul que se precie.. “Los partidos han hecho varios anuncios durante las elecciones y en sus campañas, y se han tendido trampas”, dijo Stubager. “Por lo que veo, no es posible formar un Gobierno con estas trampas intactas».
Ni la izquierda ni la derecha danesa logran una mayoría suficiente para gobernar en solitario
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