Cada uno tiene su rutina y su liturgia en un día como hoy. Los hay madrugadores que acuden al colegio electoral a votar tras haber aprovechado a pasear al perro -que tuvo que esperar en la calle- o quien va con la prensa y el pan y los churros para ir luego a desayunar; los que van a media mañana con la familia antes de dar un paseo; los que acuden con ropa deportiva para ejercer su derecho y luego salir a correr o dar una vuelta en bicicleta; los que apuran hasta última hora de la mañana para ir luego al vermú o después de salir de misa de domingo y los que van a la hora de la siesta para no pillar colas, sin olvidar los que apuran hasta el final para aprovechar el día fuera. Lo importante es ejercer un derecho de ciudadanía y celebrar, algo muy habitual de oír, la “fiesta de la democracia”. De nuevo, el 15 de marzo, al igual que ocurrió en las anteriores elecciones autonómicas del 13 de febrero de 2022, Castilla y León vota en solitario, por lo que la Comunidad atrae el interés de España, al igual que lo fue hace unas semanas Extremadura y Aragón. Por lo tanto, no hubo lugar a confusiones con las papeletas ni sus colores, como cuando coinciden varios comicios.. Entre los madrugadores en Valladolid estaba Julia Baciero, que antes de las 10 horas, estaba en el Colegio Maristas del barrio de Huerta del Rey, para votar. Con 85 años y ayudada de un andador para caminar, no hizo pereza y acudió a depositar su papeleta que traía de casa en el sobre. “Voto para acabar con tanto rifirrafe e insultos. La educación y el respeto deben estar por encima de todo y el que no sepa comportarse, a la calle”, apuntó a la Agencia Ical.. Un día de elecciones donde se mezclan generaciones. Es el caso de María Martín, de 18 años, que hoy se estrenaba como votante en estos comicios. Acompañada de sus padres, acudió al Colegio Fomento Pinoalbar, en Simancas, con unos “pocos de nervios” pero convencida de la importancia de ejercer un derecho y que cada ciudadano pueda elegir el partido “más afín y acorde”. Pese a su edad, subrayó que las elecciones sirven para mejorar las condiciones de vida de las personas, sobre todo, en su caso, de los jóvenes pero también de los agricultores, ya que su padre y su tío trabajan en el sector primario.. Un paseo por los colegios electorales da para ver las imágenes de siempre, donde no faltan los interventores y los apoderados de los diferentes partidos políticos que ayudan, sobre todo la gente mayor, a elegir la sección que le corresponde. Tampoco los que optan por encerrarse en la cabina para seleccionar, con privacidad, su papeleta mientras que otros, sobre todo los más jóvenes, las cogen en las mesas, ajenos a las miradas de otros votantes.. Se repiten historias como la de José Martínez, vocal de la mesa instalada en el Pinoalbar, quien acudió a primera hora tras haber sido elegido suplente pero, al final, se tuvo que quedar en el colegio electoral, por ser designado titular aunque no recibió la notificación al estar fuera por trabajo. “Mi idea era que el día de hoy fuera campestre y de motosierra, aprovechando que hace sol. Es lo que hay y lo acepto”, apuntó, un tanto resignado.. O los que en el momento de votar se han olvidado el DNI y tienen que volver a casa a recogerlo para poder votar; los que piden a los componentes de la mesa si su voto lo puede introducir su hijo pequeño y aquellos que no encuentran el lugar donde tienen que votar y recorren varias mesas hasta dar con su urna.. El derecho al voto es algo que atañe a todos, con independencia de que el votante tenga o no una discapacidad. Son los casos de Concepción De Castro y Miguel Ángel Fernández que acudieron a votar al Instituto Leopoldo Cano, en el barrio de Pajarillos, y en un centro de La Rondilla, respectivamente. Ambos son personas ciegas o con discapacidad visual por lo que votaron gracias al etiquetado en braille.. Día frío pero soleado. El día amaneció con frío pero soleado por lo que animó a la ciudadanía a salir a la calle como fue el caso de Burgos. En el Instituto Cardenal López de Mendoza, ubicado en la capital burgalesa, se notaba movimiento, aunque tal y como señalaban desde las mesas electorales, esperaban una mayor participación en las próximas horas, a la salida de misa o incluso antes del vermú.. Según explicaron, hubo mucho movimiento a primera hora, sobre todo de gente mayor, e incluso monjas y curas que acudían a votar. Sí que destacaron que habían visto, al menos pasar por su mesa, poca gente joven. “Solo uno”, señaló una de las vocales a las 10.40 horas. “Nos han dicho que uno de los apretones puede ser antes de cenar, a última hora, aunque creemos que la hora de la siesta será tranquila”, añadieron a Ical.. Entre los votantes se podía ver un poco de todo. Señores mayores que acudían con ganas a votar, porque llevan haciéndolo años y es un “deber de ciudadano que hay que cumplir”, tal y como aseguró Avelino. Otros, como Juan, aseguraban estar “desencantados” con la situación política actual, pero aún así entienden que es “lo que toca”. “Hay que votar, pero cada vez venimos con menos ganas”, apuntó Juan.. Gente con maletas o incluso gente que había pausado unos minutos su recorrido de running, como Andrea, que había acudido al colegio electoral vestida con su ropa de deporte y acompañada de sus cascos inalámbricos. “Hay que venir sí o sí. No nos cuesta nada. Venimos, lo hacemos y seguimos con el día”, dijo. También votó con “ilusión” Germán, que aseguró que disfruta mucho de este día y considera que “todo el mundo tiene derecho a ejercer su derecho al voto”.. En Salamanca, un sol radiante acompañó desde primera hora en una jornada en la que el clima, desde luego, fue proclive a una animosa participación, a pesar de que la temperatura quería jugar al despiste justo antes de estrenar la última semana del invierno. Y así se vivió en los colegios electorales de la provincia, constituidos sin mayores incidencias, salvo alguna ‘espantada’ de última hora que, por ejemplo, provocó que la tercera la línea de responsabilidad tuviera que asumir la presidencia en una mesa electoral del Giner de los Ríos, en la capital, donde otra suplente tuvo que ejercer una de las vocalías.. Papel de los apoderados. En León, la normalidad fue la principal protagonista de una jornada electoral, también fría y soleada, escenario de reencuentros, como los que viven algunos representantes de partidos políticos que repiten como apoderados o interventores y que se conocen de ocasiones anteriores. En el colegio instalado en el Centro de Idiomas de la capital, el PP mantiene desde hace décadas como ‘vigilante’ del normal desarrollo del proceso a un exdirector de oficina de banca que cumple fiel a su cita con las urnas, abandonando por un día completo la residencia en la que vive. Allí también una concejala del PSOE de la capital ejerce de apoderada, como lo hace desde su mayoría de edad, votándose a sí misma en dos elecciones municipales, una con el anterior alcalde socialista y otra con el actual.. En esa misma sede, un representante de VOX fue, junto a su hija -a la que fotografió mientras depositaba la papeleta-, quienes primero ejercieron el derecho al voto en su correspondiente mesa.. Menos madrugadores fueron los electores del colegio situado en la Delegación Territorial de la Junta, donde pocas personas votaron recién abiertas urnas y no se vio hacerlo a ningún joven hasta pasadas las once de la mañana.. Sí madrugaron en otros colegios algunos profesionales que este domingo compaginan la jornada electoral con sus obligaciones laborales, como trabajadores de los medios de comunicación o del sector hostelero. Tal es el caso de la mujer, propietaria de uno de los dos bares del pueblo, que fue la primera en acudir a votar, a las nueve en punto, al colegio instalado en el Ayuntamiento de Cabañas Raras, municipio que cuenta con otra sede para votar en la Casa de la Cultura de Cortiguera, donde un vecino de la localidad estrenó la urna diez minutos después de abrirse.. Por otro lado, testigos del momento comentaron que en un colegio electoral de la capital la ausencia de rampa de acceso obligó a que algunas religiosas de edad avanzada que acudieron a ejercer su derecho al voto en silla de ruedas tuvieron que ser llevadas a pulso por voluntarios hasta las urnas para poder hacerlo.. “¿Ya cumpliste?” preguntó un hombre a otro a la puerta de un colegio electoral en la capital a modo de saludo. “Ya está. A esperar a las próximas” respondió escueto el otro antes de despedirse con la mano.
Los ciudadanos acuden a los colegios electorales a ejercer su derecho a voto, cada uno con su rutina y liturgia
Cada uno tiene su rutina y su liturgia en un día como hoy. Los hay madrugadores que acuden al colegio electoral a votar tras haber aprovechado a pasear al perro -que tuvo que esperar en la calle- o quien va con la prensa y el pan y los churros para ir luego a desayunar; los que van a media mañana con la familia antes de dar un paseo; los que acuden con ropa deportiva para ejercer su derecho y luego salir a correr o dar una vuelta en bicicleta; los que apuran hasta última hora de la mañana para ir luego al vermú o después de salir de misa de domingo y los que van a la hora de la siesta para no pillar colas, sin olvidar los que apuran hasta el final para aprovechar el día fuera. Lo importante es ejercer un derecho de ciudadanía y celebrar, algo muy habitual de oír, la “fiesta de la democracia”. De nuevo, el 15 de marzo, al igual que ocurrió en las anteriores elecciones autonómicas del 13 de febrero de 2022, Castilla y León vota en solitario, por lo que la Comunidad atrae el interés de España, al igual que lo fue hace unas semanas Extremadura y Aragón. Por lo tanto, no hubo lugar a confusiones con las papeletas ni sus colores, como cuando coinciden varios comicios.. Entre los madrugadores en Valladolid estaba Julia Baciero, que antes de las 10 horas, estaba en el Colegio Maristas del barrio de Huerta del Rey, para votar. Con 85 años y ayudada de un andador para caminar, no hizo pereza y acudió a depositar su papeleta que traía de casa en el sobre. “Voto para acabar con tanto rifirrafe e insultos. La educación y el respeto deben estar por encima de todo y el que no sepa comportarse, a la calle”, apuntó a la Agencia Ical.. Un día de elecciones donde se mezclan generaciones. Es el caso de María Martín, de 18 años, que hoy se estrenaba como votante en estos comicios. Acompañada de sus padres, acudió al Colegio Fomento Pinoalbar, en Simancas, con unos “pocos de nervios” pero convencida de la importancia de ejercer un derecho y que cada ciudadano pueda elegir el partido “más afín y acorde”. Pese a su edad, subrayó que las elecciones sirven para mejorar las condiciones de vida de las personas, sobre todo, en su caso, de los jóvenes pero también de los agricultores, ya que su padre y su tío trabajan en el sector primario.. Un paseo por los colegios electorales da para ver las imágenes de siempre, donde no faltan los interventores y los apoderados de los diferentes partidos políticos que ayudan, sobre todo la gente mayor, a elegir la sección que le corresponde. Tampoco los que optan por encerrarse en la cabina para seleccionar, con privacidad, su papeleta mientras que otros, sobre todo los más jóvenes, las cogen en las mesas, ajenos a las miradas de otros votantes.. Se repiten historias como la de José Martínez, vocal de la mesa instalada en el Pinoalbar, quien acudió a primera hora tras haber sido elegido suplente pero, al final, se tuvo que quedar en el colegio electoral, por ser designado titular aunque no recibió la notificación al estar fuera por trabajo. “Mi idea era que el día de hoy fuera campestre y de motosierra, aprovechando que hace sol. Es lo que hay y lo acepto”, apuntó, un tanto resignado.. O los que en el momento de votar se han olvidado el DNI y tienen que volver a casa a recogerlo para poder votar; los que piden a los componentes de la mesa si su voto lo puede introducir su hijo pequeño y aquellos que no encuentran el lugar donde tienen que votar y recorren varias mesas hasta dar con su urna.. El derecho al voto es algo que atañe a todos, con independencia de que el votante tenga o no una discapacidad. Son los casos de Concepción De Castro y Miguel Ángel Fernández que acudieron a votar al Instituto Leopoldo Cano, en el barrio de Pajarillos, y en un centro de La Rondilla, respectivamente. Ambos son personas ciegas o con discapacidad visual por lo que votaron gracias al etiquetado en braille.. Día frío pero soleado. El día amaneció con frío pero soleado por lo que animó a la ciudadanía a salir a la calle como fue el caso de Burgos. En el Instituto Cardenal López de Mendoza, ubicado en la capital burgalesa, se notaba movimiento, aunque tal y como señalaban desde las mesas electorales, esperaban una mayor participación en las próximas horas, a la salida de misa o incluso antes del vermú.. Según explicaron, hubo mucho movimiento a primera hora, sobre todo de gente mayor, e incluso monjas y curas que acudían a votar. Sí que destacaron que habían visto, al menos pasar por su mesa, poca gente joven. “Solo uno”, señaló una de las vocales a las 10.40 horas. “Nos han dicho que uno de los apretones puede ser antes de cenar, a última hora, aunque creemos que la hora de la siesta será tranquila”, añadieron a Ical.. Entre los votantes se podía ver un poco de todo. Señores mayores que acudían con ganas a votar, porque llevan haciéndolo años y es un “deber de ciudadano que hay que cumplir”, tal y como aseguró Avelino. Otros, como Juan, aseguraban estar “desencantados” con la situación política actual, pero aún así entienden que es “lo que toca”. “Hay que votar, pero cada vez venimos con menos ganas”, apuntó Juan.. Gente con maletas o incluso gente que había pausado unos minutos su recorrido de running, como Andrea, que había acudido al colegio electoral vestida con su ropa de deporte y acompañada de sus cascos inalámbricos. “Hay que venir sí o sí. No nos cuesta nada. Venimos, lo hacemos y seguimos con el día”, dijo. También votó con “ilusión” Germán, que aseguró que disfruta mucho de este día y considera que “todo el mundo tiene derecho a ejercer su derecho al voto”.. En Salamanca, un sol radiante acompañó desde primera hora en una jornada en la que el clima, desde luego, fue proclive a una animosa participación, a pesar de que la temperatura quería jugar al despiste justo antes de estrenar la última semana del invierno. Y así se vivió en los colegios electorales de la provincia, constituidos sin mayores incidencias, salvo alguna ‘espantada’ de última hora que, por ejemplo, provocó que la tercera la línea de responsabilidad tuviera que asumir la presidencia en una mesa electoral del Giner de los Ríos, en la capital, donde otra suplente tuvo que ejercer una de las vocalías.. Papel de los apoderados. En León, la normalidad fue la principal protagonista de una jornada electoral, también fría y soleada, escenario de reencuentros, como los que viven algunos representantes de partidos políticos que repiten como apoderados o interventores y que se conocen de ocasiones anteriores. En el colegio instalado en el Centro de Idiomas de la capital, el PP mantiene desde hace décadas como ‘vigilante’ del normal desarrollo del proceso a un exdirector de oficina de banca que cumple fiel a su cita con las urnas, abandonando por un día completo la residencia en la que vive. Allí también una concejala del PSOE de la capital ejerce de apoderada, como lo hace desde su mayoría de edad, votándose a sí misma en dos elecciones municipales, una con el anterior alcalde socialista y otra con el actual.. En esa misma sede, un representante de VOX fue, junto a su hija -a la que fotografió mientras depositaba la papeleta-, quienes primero ejercieron el derecho al voto en su correspondiente mesa.. Menos madrugadores fueron los electores del colegio situado en la Delegación Territorial de la Junta, donde pocas personas votaron recién abiertas urnas y no se vio hacerlo a ningún joven hasta pasadas las once de la mañana.. Sí madrugaron en otros colegios algunos profesionales que este domingo compaginan la jornada electoral con sus obligaciones laborales, como trabajadores de los medios de comunicación o del sector hostelero. Tal es el caso de la mujer, propietaria de uno de los dos bares del pueblo, que fue la primera en acudir a votar, a las nueve en punto, al colegio instalado en el Ayuntamiento de Cabañas Raras, municipio que cuenta con otra sede para votar en la Casa de la Cultura de Cortiguera, donde un vecino de la localidad estrenó la urna diez minutos después de abrirse.. Por otro lado, testigos del momento comentaron que en un colegio electoral de la capital la ausencia de rampa de acceso obligó a que algunas religiosas de edad avanzada que acudieron a ejercer su derecho al voto en silla de ruedas tuvieron que ser llevadas a pulso por voluntarios hasta las urnas para poder hacerlo.. “¿Ya cumpliste?” preguntó un hombre a otro a la puerta de un colegio electoral en la capital a modo de saludo. “Ya está. A esperar a las próximas” respondió escueto el otro antes de despedirse con la mano.
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