La muerte de un soldado francés como consecuencia de un ataque con drones protagonizado por un grupo armado proiraní contra una base militar en Erbil, la capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí -y a falta de confirmar la implicación de fuerzas paramilitares chiíes en el accidente de un avión militar de reabastecimiento estadounidense en el oeste del país-, simboliza el imparable deslizamiento de Irak hacia la guerra de Irán, que acaba de cumplir sus dos primeras semanas.. Un país, Irak, políticamente dividido, que arrastra aún los efectos de la guerra de 2003 y con la que la actual contienda, nuevamente liderada por Estados Unidos con el objetivo del cambio de régimen y la acción preventiva de defensa, guarda no pocas concomitancias. Un país que recibe estos días ataques de las dos partes en litigio por albergar intereses occidentales y por ser base de fuerzas paramilitares dirigidas desde Irán.. Se multiplican los incidentes. Lo cierto es que desde el pasado 28 de febrero, y al margen del ataque contra la base militar de Erbil -donde las fuerzas kurdas reciben formación de las tropas francesas- se han multiplicado los incidentes protagonizados por milicias proiraníes activas en suelo iraquí, fuerzas al servicio de Teherán en su objetivo no solo de golpear intereses occidentales -desde la guerra de Irak Estados Unidos cuenta con bases en el país-, sino de extender aún más la inestabilidad política y económica en toda la región a través de un Estado clave que comienza a padecer las consecuencias. El cierre del estrecho de Ormuz a raíz de las amenazas de la Guardia Revolucionaria a comienzos de la contienda, por ejemplo, está haciendo ya seria mella en la economía de Irak. El país árabe es el sexto exportador mundial de crudo y el 90% de los ingresos de su Estado proceden de las ventas de petróleo.. Entre otros ataques recientes perpetrados por Irán o fuerzas aliadas, el pasado 7 de marzo la Embajada de EE UU en la capital iraquí fue atacada por cohetes Katyusha lanzados por una milicia chií. Esta misma semana, un dron impactó la noche del miércoles contra la base italiana de Erbil, causando leves daños. También el miércoles cuatro drones fueron derribados cuando se dirigían al aeropuerto de Bagdad.. Una base kurda situada en la provincia de Nínive fue objeto de dos ataques aéreos más. Al día siguiente, proyectiles procedentes de Irán atacaron dos buques petroleros en aguas territoriales de Irak, cerca del puerto de Basora. Consciente de la debilidad militar respecto a Estados Unidos -que golpea de vuelta contra las fuerzas leales a Teherán- e Israel el régimen de los mulás tiene cada vez más claro que esta es la mayor baza de presión con la que cuenta frente a sus enemigos a fin de detener la escalada.. Resistencia islámica. Como otros países de Oriente Medio, Irak es parte del tapete bélico puesto que en su territorio se enfrentan -y lo vienen haciendo desde mucho antes de la actual guerra contra la República Islámica- Irán -a través de varias milicias proxy- y Estados Unidos e Israel. Desde hace décadas, pero especialmente en las que han sucedido a la caída del régimen de corte secular y nacionalista de Sadam Husein, Teherán ejerce su influencia en suelo iraquí mediante una serie de organizaciones paramilitares chiíes integradas en el llamado ‘eje de la resistencia’. Algunas de ellas están incluso integradas en las fuerzas de seguridad nacionales a través del paraguas de las Fuerzas de Movilización Popular. En Irak, entre el 60% y el 70% de la población es chií por un 30% suní, lo que lo convierte en el país árabe con mayor población de la primera confesión: demografía favorable para la expansión del islam patrocinado por la República Islámica.. Las principales milicias proiraníes en Irak forman parte en gran medida de un paraguas conocido como Resistencia Islámica. Las más destacadas de entre las milicias leales a Teherán son Kataib Hizbulá, -fundada durante la guerra de Irak-, Harakat al Nujaba -operativa tanto en Irak como en Siria-, Asaib Ahl al Haq -que es una escisión del movimiento del mítico Muqtada al Sadr tras la invasión estadounidense-, Kataib Sayyid al Shuhada -con base en la zona fronteriza entre Irak y Siria- o la organización Badr -nacida de la guerra Irán-Irak (1980-1988). Muchas de ellas reciben apoyo, entrenamiento o coordinación de Irán, especialmente de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica.. Además, Irak e Irán comparten más de 1.400 kilómetros de frontera. Una extensa y porosa frontera por donde se ha especulado en las dos últimas semanas se podría estar preparando una invasión terrestre de milicias kurdas en suelo iraní -supuestamente orquestada por la CIA- en auxilio de Estados Unidos e Israel -varios de estos grupos fueron atacados en los últimos días por milicias proiraníes al trascender la supuesta ofensiva- en su objetivo de derrocar al régimen cuando se cumplen dos semanas de una guerra que también es ya la guerra del precario, inestable y dividido Irak.
La muerte de un soldado francés como consecuencia de un ataque con drones protagonizado por un grupo armado proiraní contra una base militar en Erbil, la capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí -y a falta de confirmar la implicación de fuerzas paramilitares chiíes en el accidente de un avión militar de reabastecimiento estadounidense en el oeste del país-, simboliza el imparable deslizamiento de Irak hacia la guerra de Irán, que acaba de cumplir sus dos primeras semanas.. Un país, Irak, políticamente dividido, que arrastra aún los efectos de la guerra de 2003 y con la que la actual contienda, nuevamente liderada por Estados Unidos con el objetivo del cambio de régimen y la acción preventiva de defensa, guarda no pocas concomitancias. Un país que recibe estos días ataques de las dos partes en litigio por albergar intereses occidentales y por ser base de fuerzas paramilitares dirigidas desde Irán.. Se multiplican los incidentes. Lo cierto es que desde el pasado 28 de febrero, y al margen del ataque contra la base militar de Erbil -donde las fuerzas kurdas reciben formación de las tropas francesas- se han multiplicado los incidentes protagonizados por milicias proiraníes activas en suelo iraquí, fuerzas al servicio de Teherán en su objetivo no solo de golpear intereses occidentales -desde la guerra de Irak Estados Unidos cuenta con bases en el país-, sino de extender aún más la inestabilidad política y económica en toda la región a través de un Estado clave que comienza a padecer las consecuencias. El cierre del estrecho de Ormuz a raíz de las amenazas de la Guardia Revolucionaria a comienzos de la contienda, por ejemplo, está haciendo ya seria mella en la economía de Irak. El país árabe es el sexto exportador mundial de crudo y el 90% de los ingresos de su Estado proceden de las ventas de petróleo.. Entre otros ataques recientes perpetrados por Irán o fuerzas aliadas, el pasado 7 de marzo la Embajada de EE UU en la capital iraquí fue atacada por cohetes Katyusha lanzados por una milicia chií. Esta misma semana, un dron impactó la noche del miércoles contra la base italiana de Erbil, causando leves daños. También el miércoles cuatro drones fueron derribados cuando se dirigían al aeropuerto de Bagdad.. Una base kurda situada en la provincia de Nínive fue objeto de dos ataques aéreos más. Al día siguiente, proyectiles procedentes de Irán atacaron dos buques petroleros en aguas territoriales de Irak, cerca del puerto de Basora. Consciente de la debilidad militar respecto a Estados Unidos -que golpea de vuelta contra las fuerzas leales a Teherán- e Israel el régimen de los mulás tiene cada vez más claro que esta es la mayor baza de presión con la que cuenta frente a sus enemigos a fin de detener la escalada.. Resistencia islámica. Como otros países de Oriente Medio, Irak es parte del tapete bélico puesto que en su territorio se enfrentan -y lo vienen haciendo desde mucho antes de la actual guerra contra la República Islámica- Irán -a través de varias milicias proxy- y Estados Unidos e Israel. Desde hace décadas, pero especialmente en las que han sucedido a la caída del régimen de corte secular y nacionalista de Sadam Husein, Teherán ejerce su influencia en suelo iraquí mediante una serie de organizaciones paramilitares chiíes integradas en el llamado ‘eje de la resistencia’. Algunas de ellas están incluso integradas en las fuerzas de seguridad nacionales a través del paraguas de las Fuerzas de Movilización Popular. En Irak, entre el 60% y el 70% de la población es chií por un 30% suní, lo que lo convierte en el país árabe con mayor población de la primera confesión: demografía favorable para la expansión del islam patrocinado por la República Islámica.. Las principales milicias proiraníes en Irak forman parte en gran medida de un paraguas conocido como Resistencia Islámica. Las más destacadas de entre las milicias leales a Teherán son Kataib Hizbulá, -fundada durante la guerra de Irak-, Harakat al Nujaba -operativa tanto en Irak como en Siria-, Asaib Ahl al Haq -que es una escisión del movimiento del mítico Muqtada al Sadr tras la invasión estadounidense-, Kataib Sayyid al Shuhada -con base en la zona fronteriza entre Irak y Siria- o la organización Badr -nacida de la guerra Irán-Irak (1980-1988). Muchas de ellas reciben apoyo, entrenamiento o coordinación de Irán, especialmente de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica.. Además, Irak e Irán comparten más de 1.400 kilómetros de frontera. Una extensa y porosa frontera por donde se ha especulado en las dos últimas semanas se podría estar preparando una invasión terrestre de milicias kurdas en suelo iraní -supuestamente orquestada por la CIA- en auxilio de Estados Unidos e Israel -varios de estos grupos fueron atacados en los últimos días por milicias proiraníes al trascender la supuesta ofensiva- en su objetivo de derrocar al régimen cuando se cumplen dos semanas de una guerra que también es ya la guerra del precario, inestable y dividido Irak.
El país ha sido objeto de ataque de ambos bandos al albergar intereses occidentales y ser base de fuerzas paramilitares dirigidas desde Irán
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