La banda Extraños Pasajeros llega a la Sala Copérnico para presentar en directo su nuevo álbum, “El Club de los Fugaces”, un trabajo que retrata una noche a través de sus canciones. Porque, como dice la banda, «hay noches que no empiezan cuando sales de casa. Empiezan antes. Empiezan cuando te miras al espejo y no sabes muy bien qué versión de ti va a cruzar la puerta». Quien quiera comprobar lo larga y ancha que puede ser una noche, podrá hacerlo el 9 de abril en la Sala Copérnico de Madrid.. El nuevo trabajo de Extraños Pasajeros no habla de una noche extraordinaria, ni de una historia que cambie el rumbo de nada. Habla de una cualquiera. «De esas que comienzan con un impulso automático —salir, moverse, no quedarse quieto— aunque no tengas claro hacia dónde vas», explican. El título no es casual. «El Club de los Fugaces» no es un lugar físico. Es una sensación compartida. «Todos hemos pertenecido a algo que sabíamos que no iba a durar. Una relación, una etapa, una ciudad, una banda sonora concreta de nuestra vida. Extraños Pasajeros convierte esa experiencia común en narrativa musical» explica el grupo.. Extraños Pasajeros mezcla guitarras eléctricas, sintetizadores nostálgicos y una lírica personal con un pie en lo indie pero ajena a las etiquetas. Su música combina sintetizadores que «suenan a cinta VHS y futuro alternativo. guitarras eléctricas bien presentes y una energía rítmica que no se queda quieta», según sus palabras. Todo eso envuelto en letras que hablan más de lo que pasa por dentro que de lo que pasa fuera: “No nos sentimos parte de ninguna escena concreta, solo hacemos las canciones que nos gustaría escuchar de viaje mirando a través de cualquier ventana».. La trayectoria de la banda, que ha crecido escenario a escenario en salas como Sala El Sol, Café La Palma o la futura cita en la Sala Copérnico, refleja esa misma lógica: avanzar sin pertenecer del todo a ninguna escena concreta. Construir identidad sin necesidad de etiqueta. Y solo hacen una promesa: vivir una noche real. Con su euforia breve, su incomodidad, su nostalgia inesperada y ese amanecer que no resuelve nada. El 9 de abril en Copérnico
El trabajo relata los acontecimientos de una noche con sonido de guitarras eléctricas y sintetizadores
La banda Extraños Pasajeros llega a la Sala Copérnico para presentar en directo su nuevo álbum, “El Club de los Fugaces”, un trabajo que retrata una noche a través de sus canciones. Porque, como dice la banda, «hay noches que no empiezan cuando sales de casa. Empiezan antes. Empiezan cuando te miras al espejo y no sabes muy bien qué versión de ti va a cruzar la puerta». Quien quiera comprobar lo larga y ancha que puede ser una noche, podrá hacerlo el 9 de abril en la Sala Copérnico de Madrid.. El nuevo trabajo de Extraños Pasajeros no habla de una noche extraordinaria, ni de una historia que cambie el rumbo de nada. Habla de una cualquiera. «De esas que comienzan con un impulso automático —salir, moverse, no quedarse quieto— aunque no tengas claro hacia dónde vas», explican. El título no es casual. «El Club de los Fugaces» no es un lugar físico. Es una sensación compartida. «Todos hemos pertenecido a algo que sabíamos que no iba a durar. Una relación, una etapa, una ciudad, una banda sonora concreta de nuestra vida. Extraños Pasajeros convierte esa experiencia común en narrativa musical» explica el grupo.. Extraños Pasajeros mezcla guitarras eléctricas, sintetizadores nostálgicos y una lírica personal con un pie en lo indie pero ajena a las etiquetas. Su música combina sintetizadores que «suenan a cinta VHS y futuro alternativo. guitarras eléctricas bien presentes y una energía rítmica que no se queda quieta», según sus palabras. Todo eso envuelto en letras que hablan más de lo que pasa por dentro que de lo que pasa fuera: “No nos sentimos parte de ninguna escena concreta, solo hacemos las canciones que nos gustaría escuchar de viaje mirando a través de cualquier ventana».. La trayectoria de la banda, que ha crecido escenario a escenario en salas como Sala El Sol, Café La Palma o la futura cita en la Sala Copérnico, refleja esa misma lógica: avanzar sin pertenecer del todo a ninguna escena concreta. Construir identidad sin necesidad de etiqueta. Y solo hacen una promesa: vivir una noche real. Con su euforia breve, su incomodidad, su nostalgia inesperada y ese amanecer que no resuelve nada. El 9 de abril en Copérnico
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