Alexéi Navalni, el hombre que durante más de una década puso nombre y rostro a la oposición rusa, murió en 2024 en una prisión helada del Ártico. Pero dos años después, su sombra sigue persiguiendo al Kremlin. Aunque desde el primer momento planeó la sospecha de asesinato, Reino Unido y varios socios europeos acusan ahora directamente a Vladímir Putin de haber ordenado su envenenamiento con una toxina derivada de ranas dardo sudamericanas.. “Solo el Gobierno ruso tenía los medios, el motivo y la oportunidad de emplear esta toxina letal contra él durante su encarcelamiento en Rusia”, afirmó ayer la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, desde la Conferencia de Seguridad de Múnich. El anuncio fue respaldado por un comunicado conjunto de Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos. Estados Unidos no se sumó a la declaración.. Según los análisis realizados sobre muestras extraídas del cuerpo antes del entierro, Navalni presentaba epibatidina, una sustancia extremadamente rara que se encuentra de forma natural en determinadas ranas dardo en estado salvaje en Sudamérica. “En cautividad no producen esta toxina y no existe de forma natural en Rusia. No hay una explicación inocente para su presencia en el cuerpo de Navalni”, subrayó Cooper. Para Londres, el uso de esta sustancia demuestra “las herramientas despreciables” de las que dispone el Estado ruso y “el profundo temor que siente ante la oposición política”.. El Foreign Office comunicó que ha informado a la Organisation for the Prohibition of Chemical Weapons de lo que considera una violación flagrante de la Convención sobre Armas Químicas. El primer ministro, Keir Starmer, elogió el “enorme coraje” del opositor y aseguró que su determinación por exponer la corrupción del sistema ha dejado “un legado duradero”.. Navalni no era un disidente más. Abogado de formación y activista anticorrupción, se convirtió en el adversario interno más incómodo para el Kremlin gracias a sus investigaciones virales sobre las fortunas ocultas de la élite rusa y su capacidad para movilizar a miles de jóvenes en las calles de Moscú. En 2020 sobrevivió a un intento de asesinato con novichok, un agente nervioso de uso militar. Tras recibir tratamiento en Alemania, regresó voluntariamente a Rusia y fue detenido en el aeropuerto. A partir de entonces, encadenó condenas que sumaban 19 años en una colonia penal.. Murió el 16 de febrero de 2024, a los 47 años, en un penal remoto de Siberia al que había sido trasladado poco antes. La versión oficial rusa habló de un paseo matutino, una indisposición repentina y un colapso irreversible. Al cierre de esta edición, el Kremlin no había reaccionado a las nuevas acusaciones.. Su esposa, Yulia Navalnaya, llevaba meses denunciando que su marido había sido asesinado. Tras conocerse los resultados, fue tajante: “Estuve segura desde el primer día de que había sido envenenado, pero ahora hay pruebas. Agradezco a los Estados europeos el trabajo meticuloso realizado durante dos años para sacar la verdad a la luz”.. Expertos en toxicología subrayan la singularidad del compuesto. En declaraciones a la BBC, la especialista Jill Johnson explicó que la epibatidina es “200 veces más potente que la morfina” y que actúa sobre el sistema nervioso central provocando espasmos, parálisis, convulsiones, fallo respiratorio y finalmente la muerte. Solo se encuentra en una especie concreta de rana salvaje y en cantidades diminutas, y únicamente cuando el animal sigue una dieta muy específica. “Es una forma increíblemente rara de envenenar a una persona”, apuntó.. La identificación precisa del veneno marca un punto de inflexión. Hasta ahora, la hipótesis del envenenamiento era ampliamente compartida, pero no se había determinado públicamente la sustancia. En ese contexto, el anuncio en Múnich no es solo una revelación forense: es un mensaje político. Europa busca dejar constancia de que la muerte del hombre que soñó con una Rusia libre no fue un accidente ni una fatalidad carcelaria, sino —según sostienen estas capitales— el uso deliberado de un arma química contra un adversario político.
Alexéi Navalni, el hombre que durante más de una década puso nombre y rostro a la oposición rusa, murió en 2024 en una prisión helada del Ártico. Pero dos años después, su sombra sigue persiguiendo al Kremlin. Aunque desde el primer momento planeó la sospecha de asesinato, Reino Unido y varios socios europeos acusan ahora directamente a Vladímir Putin de haber ordenado su envenenamiento con una toxina derivada de ranas dardo sudamericanas.. “Solo el Gobierno ruso tenía los medios, el motivo y la oportunidad de emplear esta toxina letal contra él durante su encarcelamiento en Rusia”, afirmó ayer la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, desde la Conferencia de Seguridad de Múnich. El anuncio fue respaldado por un comunicado conjunto de Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos. Estados Unidos no se sumó a la declaración.. Según los análisis realizados sobre muestras extraídas del cuerpo antes del entierro, Navalni presentaba epibatidina, una sustancia extremadamente rara que se encuentra de forma natural en determinadas ranas dardo en estado salvaje en Sudamérica. “En cautividad no producen esta toxina y no existe de forma natural en Rusia. No hay una explicación inocente para su presencia en el cuerpo de Navalni”, subrayó Cooper. Para Londres, el uso de esta sustancia demuestra “las herramientas despreciables” de las que dispone el Estado ruso y “el profundo temor que siente ante la oposición política”.. El Foreign Office comunicó que ha informado a la Organisation for the Prohibition of Chemical Weapons de lo que considera una violación flagrante de la Convención sobre Armas Químicas. El primer ministro, Keir Starmer, elogió el “enorme coraje” del opositor y aseguró que su determinación por exponer la corrupción del sistema ha dejado “un legado duradero”.. Navalni no era un disidente más. Abogado de formación y activista anticorrupción, se convirtió en el adversario interno más incómodo para el Kremlin gracias a sus investigaciones virales sobre las fortunas ocultas de la élite rusa y su capacidad para movilizar a miles de jóvenes en las calles de Moscú. En 2020 sobrevivió a un intento de asesinato con novichok, un agente nervioso de uso militar. Tras recibir tratamiento en Alemania, regresó voluntariamente a Rusia y fue detenido en el aeropuerto. A partir de entonces, encadenó condenas que sumaban 19 años en una colonia penal.. Murió el 16 de febrero de 2024, a los 47 años, en un penal remoto de Siberia al que había sido trasladado poco antes. La versión oficial rusa habló de un paseo matutino, una indisposición repentina y un colapso irreversible. Al cierre de esta edición, el Kremlin no había reaccionado a las nuevas acusaciones.. Su esposa, Yulia Navalnaya, llevaba meses denunciando que su marido había sido asesinado. Tras conocerse los resultados, fue tajante: “Estuve segura desde el primer día de que había sido envenenado, pero ahora hay pruebas. Agradezco a los Estados europeos el trabajo meticuloso realizado durante dos años para sacar la verdad a la luz”.. Expertos en toxicología subrayan la singularidad del compuesto. En declaraciones a la BBC, la especialista Jill Johnson explicó que la epibatidina es “200 veces más potente que la morfina” y que actúa sobre el sistema nervioso central provocando espasmos, parálisis, convulsiones, fallo respiratorio y finalmente la muerte. Solo se encuentra en una especie concreta de rana salvaje y en cantidades diminutas, y únicamente cuando el animal sigue una dieta muy específica. “Es una forma increíblemente rara de envenenar a una persona”, apuntó.. La identificación precisa del veneno marca un punto de inflexión. Hasta ahora, la hipótesis del envenenamiento era ampliamente compartida, pero no se había determinado públicamente la sustancia. En ese contexto, el anuncio en Múnich no es solo una revelación forense: es un mensaje político. Europa busca dejar constancia de que la muerte del hombre que soñó con una Rusia libre no fue un accidente ni una fatalidad carcelaria, sino —según sostienen estas capitales— el uso deliberado de un arma química contra un adversario político.
Muestras extraídas del cuerpo del opositor ruso constatan la ingesta de una toxina letal presente en ranas de Sudamérica
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