El ministro del Interior talibán, Sirajuddin Haqqani, admitió vínculos con Al Qaeda en el funeral de un comandante. Sirajuddin Haqqani, ministro del Interior talibán, ha reconocido públicamente los vínculos de larga data entre la red Haqqani y Al Qaeda, revelando que ayudó personalmente a altos mandos del grupo yihadista tras su fuga de prisión en 2005. Cuando fue abatido el jefe de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en julio de 1922, en una operación de la CIA, se escondía en Kabul en un domicilio de un dirigente de un cabecilla de la Red Haqqani, un grupo de elite de los talibares que incluía un batallón de suicidas que atacaban a la coalición internacional en Afganistán.. Existen fundadas sospechas de que el grupo yihadista ha vuelto a lo que fue su «territorio de confort», desde el que lanzó los ataques del 11-S, entre otros atentados, y que cada día cuenta con más fuerza y militancia, según informes internacuionales.. El jueves 12 de febrero, en el funeral de un comandante de la red Haqqani, Haqqani declaró que ayudó a organizar el traslado secreto de cuatro altos mandos de Al Qaeda que habían escapado de la prisión de Bagram a Miranshah, Pakistán, según recoge Sahelintel.. Sus declaraciones suponen una inusual admisión pública de cooperación operativa entre ambos grupos.. Los cuatro cabecillas —Abu Yahya al-Libi, Omar Farooq, Muhammad Jafar Jamal al-Qahtani y Abdullah Hashemi al-Shami— escaparon de la prisión de Bagram en julio de 2005. Según Haqqani, fueron trasladados posteriormente a Miranshah, una ciudad de la región pakistaní de Waziristán del Norte, asociada desde hace tiempo con la actividad militante.. Durante el discurso fúnebre, Haqqani también elogió a Abdul Sattar Sadoo por su papel en la insurgencia de la red Haqqani contra las fuerzas estadounidenses y el antiguo gobierno afgano. Esta confesión contrasta con las constantes afirmaciones de los talibanes de no mantener vínculos con otras organizaciones militantes o terrorista.
El ministro del Interior talibán, Sirajuddin Haqqani, admitió vínculos con Al Qaeda en el funeral de un comandante. Sirajuddin Haqqani, ministro del Interior talibán, ha reconocido públicamente los vínculos de larga data entre la red Haqqani y Al Qaeda, revelando que ayudó personalmente a altos mandos del grupo yihadista tras su fuga de prisión en 2005. Cuando fue abatido el jefe de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en julio de 1922, en una operación de la CIA, se escondía en Kabul en un domicilio de un dirigente de un cabecilla de la Red Haqqani, un grupo de elite de los talibares que incluía un batallón de suicidas que atacaban a la coalición internacional en Afganistán.. Existen fundadas sospechas de que el grupo yihadista ha vuelto a lo que fue su «territorio de confort», desde el que lanzó los ataques del 11-S, entre otros atentados, y que cada día cuenta con más fuerza y militancia, según informes internacuionales.. El jueves 12 de febrero, en el funeral de un comandante de la red Haqqani, Haqqani declaró que ayudó a organizar el traslado secreto de cuatro altos mandos de Al Qaeda que habían escapado de la prisión de Bagram a Miranshah, Pakistán, según recoge Sahelintel.. Sus declaraciones suponen una inusual admisión pública de cooperación operativa entre ambos grupos.. Los cuatro cabecillas —Abu Yahya al-Libi, Omar Farooq, Muhammad Jafar Jamal al-Qahtani y Abdullah Hashemi al-Shami— escaparon de la prisión de Bagram en julio de 2005. Según Haqqani, fueron trasladados posteriormente a Miranshah, una ciudad de la región pakistaní de Waziristán del Norte, asociada desde hace tiempo con la actividad militante.. Durante el discurso fúnebre, Haqqani también elogió a Abdul Sattar Sadoo por su papel en la insurgencia de la red Haqqani contra las fuerzas estadounidenses y el antiguo gobierno afgano. Esta confesión contrasta con las constantes afirmaciones de los talibanes de no mantener vínculos con otras organizaciones militantes o terrorista.
Existen fundadas sospechas de que el grupo yihadista se reorganiza bajo el amparo de los islamistas radicales
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