En el centro de Roma, una restauración reciente en la basílica de San Lorenzo in Lucina ha desatado una polémica inesperada. El motivo es la aparición de un ángel con unos rasgos que muchos identifican como sorprendentemente similares a los de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.. La controversia ha llevado al Ministerio de Cultura a ordenar una inspección técnica para aclarar el alcance de los trabajos y comprobar si se ajustan a la normativa de conservación del patrimonio.. Desde la Soprintendenza subrayan que la investigación no tiene un componente político y que el objetivo es puramente técnico: “no se trata de valorar a quién se parece el rostro, sino de verificar si la intervención respeta el diseño original y los criterios de restauración”, explican fuentes del organismo.. La figura forma parte del conjunto que acompaña el monumento funerario de Umberto II de Saboya. En concreto, se trata de uno de los dos ángeles que custodian el busto del monarca en la capilla, una decoración relativamente reciente que ha cobrado ahora una relevancia inesperada por el aspecto del rostro.. La restauración fue realizada por Bruno Valentinetti, sacristán y colaborador voluntario de la basílica. El propio Valentinetti asegura que su intervención se limitó a reproducir una decoración anterior, realizada a comienzos de los años 2000, y niega haber introducido cambios deliberados en los rasgos de la figura.. Desde el Vicariato de Roma se ha precisado, sin embargo, que la modificación del rostro fue una iniciativa personal del decorador, que no fue comunicada previamente a los organismos competentes. Aunque las autoridades eclesiásticas y culturales estaban informadas de un proyecto de restauración, este debía limitarse a recuperar el estado previo de la capilla.. El rector de la basílica, Daniele Micheletti, ha querido desvincular a la parroquia de cualquier lectura ideológica y ha subrayado que no hubo intencionalidad política alguna. “No se ha buscado ningún mensaje. Se pidió restaurar la capilla tal y como estaba antes de los daños por filtraciones”, ha señalado, reconociendo que “cierta semejanza existe”, pero insistiendo en que no fue algo buscado.. La propia Meloni ha reaccionado con ironía a la comparación, escribiendo en redes sociales: “No, definitivamente no me parezco a un ángel”, un comentario que ha contribuido a rebajar el tono de la polémica.. Las autoridades culturales continuarán analizando la documentación y el estado de la obra en los próximos días. De ese análisis dependerá si la restauración se mantiene o si se procede a recuperar el diseño original, cerrando así un episodio que ha situado una discreta capilla romana en el centro del debate entre patrimonio, arte y política.
Una restauración en la basílica de San Lorenzo de Roma ha desatado una polémica inesperada. El motivo es la aparición de un ángel en uno de los frescos restaurados: muchos identifican sus nuevos rasgos como sorprendentemente similares a los de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.. La controversia ha llevado al Ministerio de Cultura a ordenar una inspección técnica para aclarar el alcance de los trabajos y comprobar si se ajustan a la normativa de conservación del patrimonio.. Desde la Soprintendenza subrayan que la investigación no tiene un componente político y que el objetivo es puramente técnico: “no se trata de valorar a quién se parece el rostro, sino de verificar si la intervención respeta el diseño original y los criterios de restauración”, explican fuentes del organismo.. Una restauración bajo la lupa de las autoridades culturales. La figura forma parte del conjunto que acompaña el monumento funerario de Umberto II de Saboya. En concreto, se trata de uno de los dos ángeles que custodian el busto del monarca en la capilla, una decoración relativamente reciente que ha cobrado ahora una relevancia inesperada por el aspecto del rostro.. La restauración fue realizada por Bruno Valentinetti, sacristán y colaborador voluntario de la basílica. El propio Valentinetti asegura que su intervención se limitó a reproducir una decoración anterior, realizada a comienzos de los años 2000, y niega haber introducido cambios deliberados en los rasgos de la figura.. Desde el Vicariato de Roma se ha precisado, sin embargo, que la modificación del rostro fue una iniciativa personal del decorador, que no fue comunicada previamente a los organismos competentes. Aunque las autoridades eclesiásticas y culturales estaban informadas de un proyecto de restauración, este debía limitarse a recuperar el estado previo de la capilla.. El rector de la basílica, Daniele Micheletti, ha querido desvincular a la parroquia de cualquier lectura ideológica y ha subrayado que no hubo intencionalidad política alguna. “No se ha buscado ningún mensaje. Se pidió restaurar la capilla tal y como estaba antes de los daños por filtraciones”, ha señalado, reconociendo que “cierta semejanza existe”, pero insistiendo en que no fue algo buscado.. La propia Meloni ha reaccionado con ironía a la comparación, escribiendo en redes sociales: “No, definitivamente no me parezco a un ángel”, un comentario que ha contribuido a rebajar el tono de la polémica.. Las autoridades culturales continuarán analizando la documentación y el estado de la obra en los próximos días. De ese análisis dependerá si la restauración se mantiene o si se procede a recuperar el diseño original, cerrando así un episodio que ha situado una discreta capilla romana en el centro del debate entre patrimonio, arte y política.
Lo que debía ser una restauración discreta en una basílica del centro de Roma ha acabado convirtiéndose en motivo de polémica por el aspecto de uno de sus ángeles
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