De acuerdo con el libro Guinness de Récords, el vehículo no tripulado por humanos (UAV) que más tiempo ha permanecido en vuelo es el Zephyr S: casi 26 días (25 días, 23 horas y 57 segundos si nos ponemos precisos). Pero esto es un extremo: cuesta 5 millones de euros, pesa 75 kilos (incluyendo dos baterías de 23 kilos cada una) y tiene una envergadura de 25 metros. Lo dicho, comparados con drones que pesan menos de 250 gramos, vuelan media hora y cuestan 100 euros… es un extremo. Pero aspirar a más horas de vuelo es posible.. Imagina un dron que no necesita aterrizar para recargar. Uno que, en lugar de depender de baterías agotables o estaciones de recarga, pueda recibir energía mientras vuela, directamente desde tierra firme (o desde el mar), gracias a un haz de luz invisible. Esta idea, que hace apenas unos años sonaba a ciencia ficción, podría estar a punto de hacerse realidad gracias a una nueva tecnología de carga inalámbrica por láser desarrollada por ingenieros estadounidenses.. El avance, liderado por PowerLight Technologies con apoyo del Departamento de Defensa de Estados Unidos, combina tres avances tecnológicos: seguimiento de drones en tiempo real, una fuente láser de alta potencia y un receptor ultraligero que convierte luz en electricidad. El resultado es un sistema capaz de dirigir un rayo láser hacia un dron en pleno vuelo y transferir energía de forma continua, lo que podría permitir vuelos de duración prácticamente indefinida.. En esencia, el sistema se compone de dos partes. Un transmisor terrestre (una estación que emite un haz láser de alta intensidad) y un receptor integrado en el dron (un módulo fotovoltaico que transforma esa luz láser en electricidad para alimentar sus motores y sistemas).. El transmisor no dispara una luz láser fija en el aire como si fuera un puntero. En lugar de ello, utiliza software avanzado para seguir al dron en movimiento, incluso cuando vuela a altitudes de hasta 1.500 metros. La señal no solo envía energía, sino que también permite una comunicación óptica bidireccional: el dron puede enviar datos sobre su estado y consumo de energía de vuelta al centro de control.. Además, el receptor diseñado para el dron pesa apenas unos 2.7 kg, lo que es clave para que la relación energía útil/peso sea operativa. Para mayor seguridad, el sistema está optimizado para captar luz solamente de la frecuencia láser emitida por el transmisor, lo que reduce pérdidas y mejora la eficiencia.. La pregunta lógica es ¿qué significa “vuelo infinito” en este contexto? Hasta ahora, el tiempo de vuelo de prácticamente todos los drones está limitado por la capacidad de su batería. Con la tecnología láser, si un dron puede estar permanentemente dentro del haz de energía desde el transmisor, podría mantenerse en el aire sin necesidad de bajar para recargar. Esto no es una autonomía “extendida”: es un paso hacia un vuelo continuo e incluso virtualmente infinito para misiones que requieren lo mismo repetidas veces.. Que un dron pueda volar sin necesidad de aterrizar abre posibilidades que hasta ahora eran prohibitivas por limitaciones energéticas como la vigilancia continua sobre zonas extensas, cobertura aérea prolongada para redes de comunicaciones o sensores ambientales o soporte logístico prolongado en misiones militares o humanitarias.. Aunque los conceptos teóricos y las pruebas iniciales han sido exitosas, el sistema aún no ha sido probado completamente en vuelo integrado con drones reales. Los primeros vuelos de prueba completos están programados para principios de 2026 para evaluar su eficacia en condiciones reales.. A esto hay que sumarle algunos desafíos prácticos. Por ejemplo, gran parte de la energía puede perderse si el haz no está perfectamente alineado o si hay condiciones atmosféricas que dispersan la luz. La seguridad es otro aspecto que debe tenerse en cuenta: el uso de láseres de alta potencia en espacios aéreos compartidos con aves, aeronaves o personas requiere sistemas de seguridad muy estrictos.. Finalmente, los responsables del avance no explican si el dron puede pasar de una “estación de carga” a otra o el tamaño del área que podría cubrir cada una de ellas. Falta información, evidentemente, pero teniendo en cuenta la importancia de la tecnología y los implicados (como el Departamento de Defensa de Estados Unidos), el secretismo es parte del manual de uso.
Uno de los responsables del avance es el Departamento de Defensa de Estados Unidos.
De acuerdo con el libro Guinness de Récords, el vehículo no tripulado por humanos (UAV) que más tiempo ha permanecido en vuelo es el Zephyr S: casi 26 días (25 días, 23 horas y 57 segundos si nos ponemos precisos). Pero esto es un extremo: cuesta 5 millones de euros, pesa 75 kilos (incluyendo dos baterías de 23 kilos cada una) y tiene una envergadura de 25 metros. Lo dicho, comparados con drones que pesan menos de 250 gramos, vuelan media hora y cuestan 100 euros… es un extremo. Pero aspirar a más horas de vuelo es posible.. Imagina un dron que no necesita aterrizar para recargar. Uno que, en lugar de depender de baterías agotables o estaciones de recarga, pueda recibir energía mientras vuela, directamente desde tierra firme (o desde el mar), gracias a un haz de luz invisible. Esta idea, que hace apenas unos años sonaba a ciencia ficción, podría estar a punto de hacerse realidad gracias a una nueva tecnología de carga inalámbrica por láser desarrollada por ingenieros estadounidenses.. El avance, liderado por PowerLight Technologies con apoyo del Departamento de Defensa de Estados Unidos, combina tres avances tecnológicos: seguimiento de drones en tiempo real, una fuente láser de alta potencia y un receptor ultraligero que convierte luz en electricidad. El resultado es un sistema capaz de dirigir un rayo láser hacia un dron en pleno vuelo y transferir energía de forma continua, lo que podría permitir vuelos de duración prácticamente indefinida.. En esencia, el sistema se compone de dos partes. Un transmisor terrestre (una estación que emite un haz láser de alta intensidad) y un receptor integrado en el dron (un módulo fotovoltaico que transforma esa luz láser en electricidad para alimentar sus motores y sistemas).. El transmisor no dispara una luz láser fija en el aire como si fuera un puntero. En lugar de ello, utiliza software avanzado para seguir al dron en movimiento, incluso cuando vuela a altitudes de hasta 1.500 metros. La señal no solo envía energía, sino que también permite una comunicación óptica bidireccional: el dron puede enviar datos sobre su estado y consumo de energía de vuelta al centro de control.. Además, el receptor diseñado para el dron pesa apenas unos 2.7 kg, lo que es clave para que la relación energía útil/peso sea operativa. Para mayor seguridad, el sistema está optimizado para captar luz solamente de la frecuencia láser emitida por el transmisor, lo que reduce pérdidas y mejora la eficiencia.. La pregunta lógica es ¿qué significa “vuelo infinito” en este contexto? Hasta ahora, el tiempo de vuelo de prácticamente todos los drones está limitado por la capacidad de su batería. Con la tecnología láser, si un dron puede estar permanentemente dentro del haz de energía desde el transmisor, podría mantenerse en el aire sin necesidad de bajar para recargar. Esto no es una autonomía “extendida”: es un paso hacia un vuelo continuo e incluso virtualmente infinito para misiones que requieren lo mismo repetidas veces.. Que un dron pueda volar sin necesidad de aterrizar abre posibilidades que hasta ahora eran prohibitivas por limitaciones energéticas como la vigilancia continua sobre zonas extensas, cobertura aérea prolongada para redes de comunicaciones o sensores ambientales o soporte logístico prolongado en misiones militares o humanitarias.. Aunque los conceptos teóricos y las pruebas iniciales han sido exitosas, el sistema aún no ha sido probado completamente en vuelo integrado con drones reales. Los primeros vuelos de prueba completos están programados para principios de 2026 para evaluar su eficacia en condiciones reales.. A esto hay que sumarle algunos desafíos prácticos. Por ejemplo, gran parte de la energía puede perderse si el haz no está perfectamente alineado o si hay condiciones atmosféricas que dispersan la luz. La seguridad es otro aspecto que debe tenerse en cuenta: el uso de láseres de alta potencia en espacios aéreos compartidos con aves, aeronaves o personas requiere sistemas de seguridad muy estrictos.. Finalmente, los responsables del avanceno explican si el dron puede pasar de una “estación de carga” a otra o el tamaño del área que podría cubrir cada una de ellas.Falta información, evidentemente, pero teniendo en cuenta la importancia de la tecnología y los implicados (como el Departamento de Defensa de Estados Unidos), el secretismo es parte del manual de uso.
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