Skip to content
Crónica Actual
  sábado 28 marzo 2026
  • Titulares
  • Ciencia
    • Tecnología
  • Cultura
    • Libros
    • Música
    • Teatro
    • Arte
  • Televisión y Cine
  • Deportes
    • Fútbol
    • Motor
    • Baloncesto
  • Internacional
  • España
    • Madrid
    • Andalucía
    • Galicia
    • Comunidad de Valencia
    • Castilla La-Mancha
    • Castilla y León
    • Región de Murcia
    • Cataluña
  • Economía
  • Más
    • Gente
    • Sociedad
    • Opinión
Tendencias
28 de marzo de 2026León se posiciona como destino de congresos y eventos y pone sus ojos en Aragón, Andalucía y Cataluña 28 de marzo de 2026Condenado por publicar en redes sociales mensajes racistas para generar odio 28 de marzo de 2026La triste realidad de Fernando Alonso: «La primera parte del año será muy dura» 28 de marzo de 2026Asi quedan las tres últimas jornadas de la Semana Santa de Sevilla 28 de marzo de 2026Mónica Oltra confirmará hoy su vuelta a la política: será candidata a la Alcaldía de Valencia 28 de marzo de 2026El Guardia Civil detenido en Chiclana (Cádiz) no se encontraba en activo 28 de marzo de 2026El legado de la Escuela de Salamanca, también en videomapping 28 de marzo de 2026Trump insiste en su próximo objetivo: «Cuba es la siguiente» 28 de marzo de 2026El Estado Islámico advierte a los suyos de que los dos bandos en guerra están doctrinalmente equivocados 28 de marzo de 2026Es uno de los puntos más sensibles del mundo y Trump quiere ponerle su nombre: «Discúlpeme»
Crónica Actual
Crónica Actual
  • Titulares
  • Ciencia
    • Tecnología
  • Cultura
    • Libros
    • Música
    • Teatro
    • Arte
  • Televisión y Cine
  • Deportes
    • Fútbol
    • Motor
    • Baloncesto
  • Internacional
  • España
    • Madrid
    • Andalucía
    • Galicia
    • Comunidad de Valencia
    • Castilla La-Mancha
    • Castilla y León
    • Región de Murcia
    • Cataluña
  • Economía
  • Más
    • Gente
    • Sociedad
    • Opinión
Crónica Actual
  Cultura  Barcelona, febrero de 1976: libertad, amnistía y estatuto de autonomía
Cultura

Barcelona, febrero de 1976: libertad, amnistía y estatuto de autonomía

30 de enero de 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

«Los catalanes no somos separatistas», declaró Jordi Pujol en el Ateneo de Madrid en 1976. Los gestos se torcieron al oír sus palabras. Entre otros, el de Josep Tarradellas, que le conocía bien y desconfiaba profundamente de sus intenciones. Los periodistas estaban arremolinados en torno a Pujol, que advirtió de que las «cosas irían muy mal» si no se reconocía a Cataluña como una «nacionalidad dentro del Estado español». Pujol, un señor de cuarenta y seis años, era entonces secretario general de Convergencia Democrática, un «partido catalán de tendencia socialdemócrata», según escribió un periodista del diario Informaciones. Entre los asistentes a la conferencia había muchos políticos, por supuesto, pero destacaba «la señora de Pujol, sencilla y atenta», señalaba el cronista. Pujol victimizó a los catalanes diciendo que, después de muchos años de ataques inmisericordes a su identidad, había llegado el momento de hacer justicia histórica mostrando la singularidad de Cataluña. Su deseo era que el Estado cediera competencias a un gobierno autonómico, y luego ya se vería.. La reclamación política de Pujol debía estar respaldada en las calles para que resultara creíble que hablaba en nombre del «pueblo catalán». Por eso, el 1 de febrero de 1976 se organizó una manifestación por las calles de Barcelona. La convocó la Federación de Asociaciones de Vecinos, en colaboración con otras entidades. El Gobierno civil la prohibió. Estas limitaciones no servían entonces para nada más que para dar publicidad y credibilidad a las protestas, porque siempre acababan en cargas policiales.. Los manifestantes partieron del Salón de Víctor Pradera -hoy Passeig de Lluís Companys, por supuesto- y alcanzaron la plaza de Cataluña. La concentración mayor se registró en la parte alta del paseo del General Mola -ahora Passeig de Sant Joan-. Los nacionalistas empezaron a gritar pidiendo libertad y amnistía total. Aparecieron entonces las fuerzas del orden público y se produjeron las escenas ya tradicionales en esos actos: petición de disolución, negativa acompañada de cánticos y, finalmente, carga con porrazos. A algunos periodistas que tomaban declaraciones o fotografías se les retiró el material y el carné.. La utopía de los «países catalanes». Ahí no acabó la cosa. Hubo un intermedio para comer, quizá una siesta, y a primera hora de la tarde comenzaron las sardanas en la Plaza de San Jaime. Agotados pero animados, se pusieron a cantar «Els Segadors». El himno tiene una letra poco conciliadora, escrita por Emili Guanyavents, que dice: «Cataluña, triunfante, ¡volverá a ser rica y plena! ¡Atrás esta gente tan ufana y tan soberbia! ¡Buen golpe de hoz! ¡Buen golpe de hoz, defensores de la tierra! ¡Buen golpe de hoz!». Aquello debió animar a los manifestantes, que decidieron marchar a lo largo de las Ramblas hasta la calle Portaferrissa. El asunto se puso serio.. Comenzó entonces a repetirse un lema que se coreó durante meses: «Libertad, amnistía y estatuto de autonomía». El lema se alternaba con otro típico del independentismo, el viva a los «países catalanes», en referencia a Cataluña, Valencia, Baleares, «Cataluña Norte» (Francia), Andorra, La Franja de Ponent (Aragón oriental), Alguer (Cerdeña) y El Carche (Murcia). La utopía expansionista de los «Països Catalans» en su concepto político partía de Joan Fuster, valenciano, que identificaba una lengua con una nación. El objetivo de esta referencia era avanzar hacia la creación de un Estado nacional independiente. La expresión se oía en la Asamblea de Cataluña, una reunión de numerosos grupos nacionalistas y separatistas que reclamaban el restablecimiento del Estatuto de 1932. Entre otras organizaciones, el Partit Socialista d’Alliberament Nacional dels Països Catalans, leninista y nacionalista, defendía el estatuto autonómico como paso a la independencia de los «Països». El PSUC no hacía ascos a la idea. La ERC de Tarradellas estaba en un doble juego: mientras negociaba la concesión de un estatuto, agitaba las calles para presionar al Gobierno y generar la sensación de que todo el pueblo de Cataluña lo respaldaba.. El éxito de la manifestación que tuvo lugar el 1 de febrero de 1976, con su lema de exigencia autonómica, se repitió el 8 de ese mes. En esa ocasión, la concentración fue en el parque de la Ciudadela, frente al entonces Museo de Arte Moderno y que en su día, y hoy, era la sede del Parlamento de Cataluña. El día anterior, la ciudad se llenó de octavillas. La organización fue mucho más competente que el 1 de febrero. Quizá por eso el cielo de Barcelona se llenó de helicópteros y las calles fueron tomadas por policías. Los manifestantes, dirigidos por un hombre con megáfono, emprendieron la marcha, cortaron el tráfico y fueron recibidos por pelotas de goma y botes de humo. En las alturas políticas, lejos de la mundanal represión, Pujol contemplaba el avance de su plan. Mientras, Arias Navarro pensó ingenuamente que calmaría al nacionalismo catalán celebrando dos consejos de ministros en Barcelona diez días después. Se equivocó.

Más noticias

Café Berlín 360º: el festival SON Estrella Galicia anuncia conciertos inmersivos

21 de enero de 2026

Los seis libros de la semana en ‘Babelia’

20 de diciembre de 2025

‘Tres noches en Ítaca’: a la busca de la catarsis emocional

20 de febrero de 2026

Magia y ciencia en los hospitales de la Antigüedad

10 de diciembre de 2025

 

Jordi Pujol victimizó a los catalanes diciendo que, después de muchos años de ataques inmisericordes a su identidad, era el momento de hacer justicia histórica

  

«Los catalanes no somos separatistas», declaró Jordi Pujol en el Ateneo de Madrid en 1976. Los gestos se torcieron al oír sus palabras. Entre otros, el de Josep Tarradellas, que le conocía bien y desconfiaba profundamente de sus intenciones. Los periodistas estaban arremolinados en torno a Pujol, que advirtió de que las «cosas irían muy mal» si no se reconocía a Cataluña como una «nacionalidad dentro del Estado español». Pujol, un señor de cuarenta y seis años, era entonces secretario general de Convergencia Democrática, un «partido catalán de tendencia socialdemócrata», según escribió un periodista del diario Informaciones. Entre los asistentes a la conferencia había muchos políticos, por supuesto, pero destacaba «la señora de Pujol, sencilla y atenta», señalaba el cronista. Pujol victimizó a los catalanes diciendo que, después de muchos años de ataques inmisericordes a su identidad, había llegado el momento de hacer justicia histórica mostrando la singularidad de Cataluña. Su deseo era que el Estado cediera competencias a un gobierno autonómico, y luego ya se vería.. La reclamación política de Pujol debía estar respaldada en las calles para que resultara creíble que hablaba en nombre del «pueblo catalán». Por eso, el 1 de febrero de 1976 se organizó una manifestación por las calles de Barcelona. La convocó la Federación de Asociaciones de Vecinos, en colaboración con otras entidades. El Gobierno civil la prohibió. Estas limitaciones no servían entonces para nada más que para dar publicidad y credibilidad a las protestas, porque siempre acababan en cargas policiales.. Los manifestantes partieron del Salón de Víctor Pradera -hoy Passeig de Lluís Companys, por supuesto- y alcanzaron la plaza de Cataluña. La concentración mayor se registró en la parte alta del paseo del General Mola -ahora Passeig de Sant Joan-. Los nacionalistas empezaron a gritar pidiendo libertad y amnistía total. Aparecieron entonces las fuerzas del orden público y se produjeron las escenas ya tradicionales en esos actos: petición de disolución, negativa acompañada de cánticos y, finalmente, carga con porrazos. A algunos periodistas que tomaban declaraciones o fotografías se les retiró el material y el carné.. Ahí no acabó la cosa. Hubo un intermedio para comer, quizá una siesta, y a primera hora de la tarde comenzaron las sardanas en la Plaza de San Jaime. Agotados pero animados, se pusieron a cantar «Els Segadors». El himno tiene una letra poco conciliadora, escrita por Emili Guanyavents, que dice: «Cataluña, triunfante, ¡volverá a ser rica y plena! ¡Atrás esta gente tan ufana y tan soberbia! ¡Buen golpe de hoz! ¡Buen golpe de hoz, defensores de la tierra! ¡Buen golpe de hoz!». Aquello debió animar a los manifestantes, que decidieron marchar a lo largo de las Ramblas hasta la calle Portaferrissa. El asunto se puso serio.. Comenzó entonces a repetirse un lema que se coreó durante meses: «Libertad, amnistía y estatuto de autonomía». El lema se alternaba con otro típico del independentismo, el viva a los «países catalanes», en referencia a Cataluña, Valencia, Baleares, «Cataluña Norte» (Francia), Andorra, La Franja de Ponent (Aragón oriental), Alguer (Cerdeña) y El Carche (Murcia). La utopía expansionista de los «Països Catalans» en su concepto político partía de Joan Fuster, valenciano, que identificaba una lengua con una nación. El objetivo de esta referencia era avanzar hacia la creación de un Estado nacional independiente. La expresión se oía en la Asamblea de Cataluña, una reunión de numerosos grupos nacionalistas y separatistas que reclamaban el restablecimiento del Estatuto de 1932. Entre otras organizaciones, el Partit Socialista d’Alliberament Nacional dels Països Catalans, leninista y nacionalista, defendía el estatuto autonómico como paso a la independencia de los «Països». El PSUC no hacía ascos a la idea. La ERC de Tarradellas estaba en un doble juego: mientras negociaba la concesión de un estatuto, agitaba las calles para presionar al Gobierno y generar la sensación de que todo el pueblo de Cataluña lo respaldaba.. El éxito de la manifestación que tuvo lugar el 1 de febrero de 1976, con su lema de exigencia autonómica, se repitió el 8 de ese mes. En esa ocasión, la concentración fue en el parque de la Ciudadela, frente al entonces Museo de Arte Moderno y que en su día, y hoy, era la sede del Parlamento de Cataluña. El día anterior, la ciudad se llenó de octavillas. La organización fue mucho más competente que el 1 de febrero. Quizá por eso el cielo de Barcelona se llenó de helicópteros y las calles fueron tomadas por policías. Los manifestantes, dirigidos por un hombre con megáfono, emprendieron la marcha, cortaron el tráfico y fueron recibidos por pelotas de goma y botes de humo. En las alturas políticas, lejos de la mundanal represión, Pujol contemplaba el avance de su plan. Mientras, Arias Navarro pensó ingenuamente que calmaría al nacionalismo catalán celebrando dos consejos de ministros en Barcelona diez días después. Se equivocó.

 

​Noticias de cultura en La Razón

«La lucha»: viaje por la Canarias sin vistas al mar
El telefonillo de Alejandro Sanz
Leer también
Castilla y León

León se posiciona como destino de congresos y eventos y pone sus ojos en Aragón, Andalucía y Cataluña

28 de marzo de 2026 9896
Andalucía

Condenado por publicar en redes sociales mensajes racistas para generar odio

28 de marzo de 2026 1752
Deportes

La triste realidad de Fernando Alonso: «La primera parte del año será muy dura»

28 de marzo de 2026 4977
Andalucía

Asi quedan las tres últimas jornadas de la Semana Santa de Sevilla

28 de marzo de 2026 8081
Comunidad de Valencia

Mónica Oltra confirmará hoy su vuelta a la política: será candidata a la Alcaldía de Valencia

28 de marzo de 2026 9853
Andalucía

El Guardia Civil detenido en Chiclana (Cádiz) no se encontraba en activo

28 de marzo de 2026 7445
Cargar más
Entradas Recientes

León se posiciona como destino de congresos y eventos y pone sus ojos en Aragón, Andalucía y Cataluña

28 de marzo de 2026

Condenado por publicar en redes sociales mensajes racistas para generar odio

28 de marzo de 2026

La triste realidad de Fernando Alonso: «La primera parte del año será muy dura»

28 de marzo de 2026

Asi quedan las tres últimas jornadas de la Semana Santa de Sevilla

28 de marzo de 2026

Mónica Oltra confirmará hoy su vuelta a la política: será candidata a la Alcaldía de Valencia

28 de marzo de 2026

El Guardia Civil detenido en Chiclana (Cádiz) no se encontraba en activo

28 de marzo de 2026
    Crónica Actual
    En ‘Crónica Actual’, nos dedicamos a la búsqueda incansable de la verdad y la precisión en el periodismo. Con un equipo de reporteros experimentados y una red de corresponsales en todo el mundo, ofrecemos cobertura en tiempo real de los eventos más importantes. Nuestra misión es informar a nuestros lectores con reportajes detallados, análisis profundos y una narrativa que conecta los puntos en el complejo tapiz de la sociedad. Desde conflictos internacionales hasta avances científicos, pasando por las últimas tendencias culturales, ‘Crónica Actual’ es su fuente confiable de noticias que importan.
    CRONICAACTUAL.COM © 2025 | Todos los derechos reservados.
    • Contacto
    • Sobre Nosotros
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad