«Es necesario esclarecer la verdad de lo ocurrido y actuar con justicia» ante una tragedia como la vivida en Adamuz, dijo el obispo de Huelva, Santiago Gómez, durante homilía que pronunció en la misa funeral, quien fue contundente al señalar que el consuelo espiritual debe ir de la mano de la transparencia institucional y, ello, «para que el sacrificio de las víctimas no sea olvidado y para que, en la medida de lo posible, se eviten tragedias semejantes en el futuro».. El obispo, en su intervención, vinculó el duelo de las víctimas y las familias con el derecho a la justicia. Según sus palabras, tras el impacto inicial del trágico suceso, nace un compromiso ineludible: «Es necesario esclarecer la verdad de lo ocurrido y actuar con justicia, para que su sacrificio no sea olvidado”, afirmó de forma tajante.. Para el prelado, la investigación de las causas no es solo una cuestión administrativa, sino un imperativo moral para evitar que otros pasen por el mismo dolor, señalando que se debe actuar «para que, en la medida de lo posible, se eviten tragedias semejantes en el futuro».. Haciendo referencia al impacto masivo en la provincia –donde 28 de los 45 fallecidos eran onubenses–, el obispo advirtió que el camino hacia la recuperación será difícil. Recordó que el sufrimiento de los seres queridos «no va a terminar cuando se apaguen los focos o se acallen las noticias», definiendo la atención a los afectados como una «tarea larga y exigente» que compromete tanto a los ciudadanos como a quienes ostentan responsabilidades públicas.. La homilía también dedicó un espacio al reconocimiento de la respuesta humana tras el descarrilamiento. El obispo agradeció la presencia de los Reyes como un «gesto de cercanía y solidaridad» con una sociedad conmocionada. Asimismo, tuvo palabras de gratitud para los vecinos de Adamuz y los equipos de emergencia, en cuyos actos de ayuda dijo percibir «un reflejo de la compasión de Dios». En su intervención también hubo lugar para una petición de esperanza, instando a la comunidad a no dejar solas a las familias en la «noche más oscura» que atraviesan tras el siniestro.
Insta a las autoridades a esclarecer las causas del accidente mortal
«Es necesario esclarecer la verdad de lo ocurrido y actuar con justicia» ante una tragedia como la vivida en Adamuz, dijo el obispo de Huelva, Santiago Gómez, durante homilía que pronunció en la misa funeral, quien fue contundente al señalar que el consuelo espiritual debe ir de la mano de la transparencia institucional y, ello, «para que el sacrificio de las víctimas no sea olvidado y para que, en la medida de lo posible, se eviten tragedias semejantes en el futuro».. El obispo, en su intervención, vinculó el duelo de las víctimas y las familias con el derecho a la justicia. Según sus palabras, tras el impacto inicial del trágico suceso, nace un compromiso ineludible: «Es necesario esclarecer la verdad de lo ocurrido y actuar con justicia, para que su sacrificio no sea olvidado”, afirmó de forma tajante.. Para el prelado, la investigación de las causas no es solo una cuestión administrativa, sino un imperativo moral para evitar que otros pasen por el mismo dolor, señalando que se debe actuar «para que, en la medida de lo posible, se eviten tragedias semejantes en el futuro».. Haciendo referencia al impacto masivo en la provincia –donde 28 de los 45 fallecidos eran onubenses–, el obispo advirtió que el camino hacia la recuperación será difícil. Recordó que el sufrimiento de los seres queridos «no va a terminar cuando se apaguen los focos o se acallen las noticias», definiendo la atención a los afectados como una «tarea larga y exigente» que compromete tanto a los ciudadanos como a quienes ostentan responsabilidades públicas.. La homilía también dedicó un espacio al reconocimiento de la respuesta humana tras el descarrilamiento. El obispo agradeció la presencia de los Reyes como un «gesto de cercanía y solidaridad» con una sociedad conmocionada. Asimismo, tuvo palabras de gratitud para los vecinos de Adamuz y los equipos de emergencia, en cuyos actos de ayuda dijo percibir «un reflejo de la compasión de Dios». En su intervención también hubo lugar para una petición de esperanza, instando a la comunidad a no dejar solas a las familias en la «noche más oscura» que atraviesan tras el siniestro.
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