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  Internacional  Ita Bartuy, judía nacida en Albania: «Los supervivientes del Holocausto eran mal vistos cuando llegué a Israel»
Internacional

Ita Bartuy, judía nacida en Albania: «Los supervivientes del Holocausto eran mal vistos cuando llegué a Israel»

28 de enero de 2026
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Quedan menos de 200.000 supervivientes judíos del Holocausto en el mundo. Ita Bartuv recuerda el nazismo y su huida de Europa en este 81º aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau por las tropas soviéticas. Su familia se hizo pasar por musulmana en Albania, escapó a Iberoamérica y acabó en Israel. «Nací como Drita Murdegha porque nací en Albania en tiempo de guerra. Nací como musulmana», cuenta Ita Bartuv, de 82 años, en su casa de la ciudad israelí de Ashdod. «Después de la guerra me cambiaron el nombre a Ita».. Tus padres eran de Macedonia. ¿Cómo escaparon?. Vivían en Skopje, y un amigo no judío les dijo el 10 de marzo de 1943 que esa noche los alemanes se iban a llevar a los judíos. Ellos se fueron ese mismo día. En Macedonia había 11.300 judíos y de esos quedó solo el 2 por ciento. A todos los demás los mataron.. Tus padres se fueron sin mirar atrás, dejando a toda la familia a la que ni pudieron avisar. ¿Por qué a Albania?. Albania era el único país en Europa que, antes de la guerra, tenía menos judíos que después de la guerra. En toda Europa habían desaparecido los judíos, pero los que llegaron a Albania fueron salvados por los albaneses. A mis papás les dieron papeles falsos. Mi mamá iba tapada, mi papá rezaba varias veces al día con la alfombrita. Un policía macedonio los escondió en su casa en un ropero hasta que pasó la violencia y un amigo sirio los ayudó a conseguir un guía hasta Albania. Los albaneses tienen un código de honor que se llama «besa», y dice así: si un desconocido te pide ayuda y refugio, tu obligación como albanés es ayudar, aunque sea a costa de tu familia, y si no ayudas, no eres albanés. Mi mamá me contaba que cuando llegaron a Skodra, donde yo nací, las casas de allí tenían patios traseros con puertas de comunicación entre casa y casa. Si una persona entraba en una casa para escaparse, todos los vecinos les abrían las puertas comunicantes y salían a medio kilómetro más allá.. ¿Y después de Albania?. En el 45 volvimos a Skopje para ver si alguien había sobrevivido. Mi papá tenía 8 hermanos. Esperamos un año y no volvió nadie. De Treblinka no salió nadie vivo. No era un campo de concentración, sino de exterminio. Cuando llegaba el tren los gaseaban directamente, después los quemaban y ahí llegaba otro tren. Los únicos supervivientes fueron los que se tiraron del tren. Toda mi familia murió allí. Tras un año de estar en Macedonia mi padre no quiso quedarse más, demasiados recuerdos. Nos fuimos a Italia, la Cruz Roja nos mandó a un campo de refugiados donde estuvimos dos años sin mucho qué hacer. Después de eso nos fuimos a Chile en un barco inglés de guerra que era para refugiados. Después de la Segunda Guerra Mundial había cientos de miles de personas, no solo judíos, tratando de buscar dónde vivir. Estaban los trenes y los barcos llenos. Yo tenía 5 años y me acuerdo de todo. La travesía fue de 30 días, tampoco había nada que hacer. Nos obligaban a pasear, era lo único que se podía hacer, durante un mes. Había un grupo de monjas que iban a Panamá. Ellas cantaban todo el día y mi hermana y yo cantábamos con ellas. De hecho, yo, hasta los 11 años creí que era cristiana. También robaba plátanos que mi papá había comprado en algún puerto, y mirábamos los delfines que nadaban detrás del barco.. ¿Por qué creíste que eras cristiana?. Mis padres no querían saber mucho del judaísmo. Nos metieron en colegios católicos, el ambiente era católico. Por ejemplo, en un colegio de Montessori jugábamos un juego que era así: dos filas de niños y una fila preguntaba a la otra «¿quién quemó el pan?». Y yo respondía gritando «¡el perro judío!». Yo estaba segura de que era cristiana, iba a misa con las empleadas, le llevaba flores a María… ¡un lío! Mis padres estaban en otra, saliendo del duelo y las penurias. Un día mi mamá, que tenía los nervios muy alterados, le quiso pegar a mi hermana pequeña. Mi hermana se tiró al suelo, juntó las manos y dijo: «¡Virgencita, sálvame de mi madre!», y mi madre no podía creerlo. Llamó a mi padre: «Alberto, ¡mira a tu hija!», le dijo en ladino, y nos metieron a un colegio judío. Ahí mi madre me dijo que yo era judía y me puse a llorar. ¿Cómo me podía decir algo así, si yo cantaba lo del perro judío…?. ¿Cuándo llegaste a Israel?. Hace 61 años. Cuando llegué a Israel los supervivientes del Holocausto estaban muy mal vistos, los consideraban cobardes. Ser emigrante no estaba bien visto y superviviente del Holocausto era peor. No le conté a nadie. Ni a mis mejores amigas. Trabajé 30 años en un colegio.. Las profesoras no tenían idea, sabían que era chilena, no sabían que tenía algo que ver con el Holocausto. Lo conté por casualidad. Cuando me jubilé, tenía en la casa algunos recuerdos, un álbum de fotos, un plato de la casa de mi abuelo en Skopje que un vecino rescató. Al ver un álbum de fotos de mis tíos y abuelos, pensé que iba a acabar en la basura y decidí donarlo a Yad Vashem. Fue entonces cuando me descubrieron.

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Quedan menos de 200.000 supervivientes judíos del Holocausto en el mundo. Ita Bartuv recuerda el nazismo y su huida de Europa en este 81º aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau por las tropas soviéticas. Su familia se hizo pasar por musulmana en Albania, escapó a Iberoamérica y acabó en Israel. «Nací como Drita Murdegha porque nací en Albania en tiempo de guerra. Nací como musulmana», cuenta Ita Bartuv, de 82 años, en su casa de la ciudad israelí de Ashdod. «Después de la guerra me cambiaron el nombre a Ita».. Tus padres eran de Macedonia. ¿Cómo escaparon?. Vivían en Skopje, y un amigo no judío les dijo el 10 de marzo de 1943 que esa noche los alemanes se iban a llevar a los judíos. Ellos se fueron ese mismo día. En Macedonia había 11.300 judíos y de esos quedó solo el 2 por ciento. A todos los demás los mataron.. Tus padres se fueron sin mirar atrás, dejando a toda la familia a la que ni pudieron avisar. ¿Por qué a Albania?. Albania era el único país en Europa que, antes de la guerra, tenía menos judíos que después de la guerra. En toda Europa habían desaparecido los judíos, pero los que llegaron a Albania fueron salvados por los albaneses. A mis papás les dieron papeles falsos. Mi mamá iba tapada, mi papá rezaba varias veces al día con la alfombrita. Un policía macedonio los escondió en su casa en un ropero hasta que pasó la violencia y un amigo sirio los ayudó a conseguir un guía hasta Albania. Los albaneses tienen un código de honor que se llama «besa», y dice así: si un desconocido te pide ayuda y refugio, tu obligación como albanés es ayudar, aunque sea a costa de tu familia, y si no ayudas, no eres albanés. Mi mamá me contaba que cuando llegaron a Skodra, donde yo nací, las casas de allí tenían patios traseros con puertas de comunicación entre casa y casa. Si una persona entraba en una casa para escaparse, todos los vecinos les abrían las puertas comunicantes y salían a medio kilómetro más allá.. ¿Y después de Albania?. En el 45 volvimos a Skopje para ver si alguien había sobrevivido. Mi papá tenía 8 hermanos. Esperamos un año y no volvió nadie. De Treblinka no salió nadie vivo. No era un campo de concentración, sino de exterminio. Cuando llegaba el tren los gaseaban directamente, después los quemaban y ahí llegaba otro tren. Los únicos supervivientes fueron los que se tiraron del tren. Toda mi familia murió allí. Tras un año de estar en Macedonia mi padre no quiso quedarse más, demasiados recuerdos. Nos fuimos a Italia, la Cruz Roja nos mandó a un campo de refugiados donde estuvimos dos años sin mucho qué hacer. Después de eso nos fuimos a Chile en un barco inglés de guerra que era para refugiados. Después de la Segunda Guerra Mundial había cientos de miles de personas, no solo judíos, tratando de buscar dónde vivir. Estaban los trenes y los barcos llenos. Yo tenía 5 años y me acuerdo de todo. La travesía fue de 30 días, tampoco había nada que hacer. Nos obligaban a pasear, era lo único que se podía hacer, durante un mes. Había un grupo de monjas que iban a Panamá. Ellas cantaban todo el día y mi hermana y yo cantábamos con ellas. De hecho, yo, hasta los 11 años creí que era cristiana. También robaba plátanos que mi papá había comprado en algún puerto, y mirábamos los delfines que nadaban detrás del barco.. ¿Por qué creíste que eras cristiana?. Mis padres no querían saber mucho del judaísmo. Nos metieron en colegios católicos, el ambiente era católico. Por ejemplo, en un colegio de Montessori jugábamos un juego que era así: dos filas de niños y una fila preguntaba a la otra «¿quién quemó el pan?». Y yo respondía gritando «¡el perro judío!». Yo estaba segura de que era cristiana, iba a misa con las empleadas, le llevaba flores a María… ¡un lío! Mis padres estaban en otra, saliendo del duelo y las penurias. Un día mi mamá, que tenía los nervios muy alterados, le quiso pegar a mi hermana pequeña. Mi hermana se tiró al suelo, juntó las manos y dijo: «¡Virgencita, sálvame de mi madre!», y mi madre no podía creerlo. Llamó a mi padre: «Alberto, ¡mira a tu hija!», le dijo en ladino, y nos metieron a un colegio judío. Ahí mi madre me dijo que yo era judía y me puse a llorar. ¿Cómo me podía decir algo así, si yo cantaba lo del perro judío…?. ¿Cuándo llegaste a Israel?. Hace 61 años. Cuando llegué a Israel los supervivientes del Holocausto estaban muy mal vistos, los consideraban cobardes. Ser emigrante no estaba bien visto y superviviente del Holocausto era peor. No le conté a nadie. Ni a mis mejores amigas. Trabajé 30 años en un colegio.. Las profesoras no tenían idea, sabían que era chilena, no sabían que tenía algo que ver con el Holocausto. Lo conté por casualidad. Cuando me jubilé, tenía en la casa algunos recuerdos, un álbum de fotos, un plato de la casa de mi abuelo en Skopje que un vecino rescató. Al ver un álbum de fotos de mis tíos y abuelos, pensé que iba a acabar en la basura y decidí donarlo a Yad Vashem. Fue entonces cuando me descubrieron.

 

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