El gramo de farlopa ronda en la calle los 60 euros. La operación Sombra Negra ha supuesto la detención de 105 personas como presuntos autores de la introducción en Europa de 57 toneladas de droga al año en Europa. En el medio centenar de registros realizados, se han intervenido 10.400 kilogramos de cocaína. Eso en el mercado negro son 624 millones de euros. Por poner en contexto la cifra, el Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar, que se extiende ya prácticamente a toda Andalucía, ha movilizado algo menos de 200 millones desde junio de 2018. El desequilibrio de fuerzas es notorio. El salario de un agente de la Udyco ronda los 2.100 euros. La organización desmantelada pagó 12 millones de euros a la familia del tripulante de una narcolancha que falleció transportando un alijo como garantía de «omertá» y evitar así cualquier vinculación con las actividades delictivas.. La Policía Nacional también ha intervenido 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, tres armas de fuego, varias cuentas bancarias, dos drones hexacópteros, más de 800.000 euros en efectivo, más de 150 teléfonos móviles y material de última generación que utilizaban para las comunicaciones, así como utensilios para el tráfico marítimo valorado en casi 2,5 millones de euros. Lo que antiguamente se denominaba «la pólvora del rey» pero en el lado de «los malos»: se trata de la organización más importante dedicada a facilitar el tráfico de coca con narcolanchas desde el Atlántico hasta las costas andaluzas y el Guadalquivir. La organización, a modo de multinacional del crimen, dotaba a otras redes de material para el transporte de los diferentes alijos: desde buques nodriza a plataformas en el Atlántico para que las narcolanchas recogieran la droga. Una filial en La Línea de la Concepción dotaba a los narcos de drones, localizadores GPS, inhibidores y otras tecnologías de última generación. Se trata, según la Policía Nacional, del «ataque al mayor centro de distribución y lavado de activos del Campo de Gibraltar». La operación Sombra Negra se ha desarrollado en dos fases. La red operaba desde Sudamérica hasta Europa. La operación policial se ha realizado en cooperación con la National Crime Agency (NCA), Drug Enforcement Administration de Estados Unidos (DEA), Dirección General de Seguridad Nacional de Marruecos (DGSN), Europol, Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico y autoridades de Portugal, Francia, Colombia y Cabo Verde, además del apoyo directo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).. La organización dominaba el Atlántico y los ríos españoles con el uso de «narcolanchas». Tras más de un año de investigación dirigida por el Juzgado Central de Instrucción 3 y la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional, el pasado noviembre se realizó la explotación operativa, consiguiendo desmantelar una red criminal especializada, presuntamente, en la introducción de grandes cantidades de cocaína en territorio español a través de embarcaciones de alta velocidad conocidas como narcolanchas. Partían desde el río Guadalquivir y otros ríos pertenecientes a las provincias de Cádiz, Huelva, Almería, Canarias, las costas marroquíes y Portugal hasta adentrarse en el océano Atlántico. Allí se encontraban con buques nodrizas al objeto de trasvasar la sustancia estupefaciente para su posterior regreso al archipiélago canario y al sur peninsular.. Las altas velocidades de las embarcaciones, en ocasiones superiores a los 40 nudos, y el uso de comunicaciones encriptadas, terminales satélites, teléfonos móviles de difícil rastreo o un lenguaje codificado para evitar ser detectados por las fuerzas de seguridad, les permitían operar durante las horas nocturnas dificultando las labores policiales.. La estructura de la organización se extendía desde Galicia, Portugal, Huelva, Cádiz, Málaga, Almería, Gerona y Ceuta, pasando por Marruecos hasta Lanzarote, Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife. Se practicó casi medio centenar de entradas y registros contando con los GEO y el GOES: 29 en la primera de junio de 2025 y 20 en la segunda el pasado noviembre –Algeciras (11), La Línea (7) y Jerez (2)–. La red creaba verdaderas plataformas acuáticas donde los pilotos permanecían incluso más de un mes embarcados en alta mar realizando varias operaciones sucesivas. Disponían del momento exacto para los cambios de tripulación mientras se encontraban en el agua. Tenían sus propios centros de almacenaje de combustible, llegándose a demostrar el empleo de más de 100.000 litros. Embarcaciones menores suministraban gasolina y víveres y, aparte, había grupos dedicados a la vigilancia.
La organización criminal contaba con buques nodriza y plataformas en el océano, hasta donde llegaban las narcolanchas, y movía 57 toneladas de droga al año. Hay 105 detenidos
El gramo de farlopa ronda en la calle los 60 euros. La operación Sombra Negra ha supuesto la detención de 105 personas como presuntos autores de la introducción en Europa de 57 toneladas de droga al año en Europa. En el medio centenar de registros realizados, se han intervenido 10.400 kilogramos de cocaína. Eso en el mercado negro son 624 millones de euros. Por poner en contexto la cifra, el Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar, que se extiende ya prácticamente a toda Andalucía, ha movilizado algo menos de 200 millones desde junio de 2018. El desequilibrio de fuerzas es notorio. El salario de un agente de la Udyco ronda los 2.100 euros. La organización desmantelada pagó 12 millones de euros a la familia del tripulante de una narcolancha que falleció transportando un alijo como garantía de «omertá» y evitar así cualquier vinculación con las actividades delictivas.. La Policía Nacional también ha intervenido 70 vehículos, 30 embarcaciones, seis inmuebles, tres armas de fuego, varias cuentas bancarias, dos drones hexacópteros, más de 800.000 euros en efectivo, más de 150 teléfonos móviles y material de última generación que utilizaban para las comunicaciones, así como utensilios para el tráfico marítimo valorado en casi 2,5 millones de euros. Lo que antiguamente se denominaba «la pólvora del rey» pero en el lado de «los malos»: se trata de la organización más importante dedicada a facilitar el tráfico de coca con narcolanchas desde el Atlántico hasta las costas andaluzas y el Guadalquivir. La organización, a modo de multinacional del crimen, dotaba a otras redes de material para el transporte de los diferentes alijos: desde buques nodriza a plataformas en el Atlántico para que las narcolanchas recogieran la droga. Una filial en La Línea de la Concepción dotaba a los narcos de drones, localizadores GPS, inhibidores y otras tecnologías de última generación. Se trata, según la Policía Nacional, del «ataque al mayor centro de distribución y lavado de activos del Campo de Gibraltar». La operación Sombra Negra se ha desarrollado en dos fases. La red operaba desde Sudamérica hasta Europa. La operación policial se ha realizado en cooperación con la National Crime Agency (NCA), Drug Enforcement Administration de Estados Unidos (DEA), Dirección General de Seguridad Nacional de Marruecos (DGSN), Europol, Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico y autoridades de Portugal, Francia, Colombia y Cabo Verde, además del apoyo directo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).. La organización dominaba el Atlántico y los ríos españoles con el uso de «narcolanchas». Tras más de un año de investigación dirigida por el Juzgado Central de Instrucción 3 y la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional, el pasado noviembre se realizó la explotación operativa, consiguiendo desmantelar una red criminal especializada, presuntamente, en la introducción de grandes cantidades de cocaína en territorio español a través de embarcaciones de alta velocidad conocidas como narcolanchas. Partían desde el río Guadalquivir y otros ríos pertenecientes a las provincias de Cádiz, Huelva, Almería, Canarias, las costas marroquíes y Portugal hasta adentrarse en el océano Atlántico. Allí se encontraban con buques nodrizas al objeto de trasvasar la sustancia estupefaciente para su posterior regreso al archipiélago canario y al sur peninsular.. Las altas velocidades de las embarcaciones, en ocasiones superiores a los 40 nudos, y el uso de comunicaciones encriptadas, terminales satélites, teléfonos móviles de difícil rastreo o un lenguaje codificado para evitar ser detectados por las fuerzas de seguridad, les permitían operar durante las horas nocturnas dificultando las labores policiales.. La estructura de la organización se extendía desde Galicia, Portugal, Huelva, Cádiz, Málaga, Almería, Gerona y Ceuta, pasando por Marruecos hasta Lanzarote, Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife. Se practicó casi medio centenar de entradas y registros contando con los GEO y el GOES: 29 en la primera de junio de 2025 y 20 en la segunda el pasado noviembre –Algeciras (11), La Línea (7) y Jerez (2)–. La red creaba verdaderas plataformas acuáticas donde los pilotos permanecían incluso más de un mes embarcados en alta mar realizando varias operaciones sucesivas. Disponían del momento exacto para los cambios de tripulación mientras se encontraban en el agua. Tenían sus propios centros de almacenaje de combustible, llegándose a demostrar el empleo de más de 100.000 litros. Embarcaciones menores suministraban gasolina y víveres y, aparte, había grupos dedicados a la vigilancia.
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