Los tres vagones del tren Iryo que descarrilaron en el siniestro ferroviario de Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero, en el que se vio implicado también un tren Alvia y en el que perdieron la vida 45 personas y más de un centenar resultaron heridas, continúan en la zona del accidente, inmovilizados y precintados por la Guardia Civil, a disposición de la investigación abierta sobre el siniestro por el Tribunal de Instacia plaza número 2 de Montoro (Córdoba). Así lo han confirmado a Europa Press fuentes cercanas a la investigación, que, por lo que respecta a la Guardia Civil, ya conllevó que le entregase la pasada semana al juzgado montoreño un informe preliminar. En el mismo se recoge un inventario de todas las evidencias recopiladas por los agentes correspondientes a unas 2.500 fotografías en la ‘zona cero’, así como las dos cajas negras de los trenes y también la toma de declaración del maquinista del Iryo –el del Alvia falleció–, de tripulantes y de pasajeros.. La Guardia Civil, que también ha pedido las imágenes de las cámaras del apeadero de Adif en Adamuz y de las internas de los vagones de los trenes, también ha dado cuenta a la autoridad judicial, de otros elementos, como el trozo de vía desprendido de los raíles por donde circulaba hacia Madrid el Iryo el domingo 18 de enero a las 19,45 horas, cuando descarriló y terminó impactando con el Alvia, que circulaba en dirección contraria, con destino a Huelva y que también descarriló. Ese trozo de vía será analizado en un laboratorio «especializado en tratamiento de material metalúrgico» de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), aunque dándole parte del mismo a la Guardia Civil, que en calidad de policía judicial es la encargada de indagar en las responsabilidades penales.. Las dos cajas negras de los trenes, por su parte, serán volcadas en presencia, tanto de la Guardia Civil, como de la CIAF, ya que son un elemento clave, tanto para la investigación judicial, como para el informe de los expertos de la comisión que tiene como encargo emitir una valoración sobre las causas del accidente y evitar que se vuelva a repetir en el futuro. Por lo que respecta a la investigación que lleva a cabo la propia CIAF, la misma ha señalado que el carril sobre el que circulaba el Iryo en Adamuz ya estaba fracturado antes del paso del tren, señalando que «se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y, por lo tanto, al descarrilamiento» del mismo.. La comisión ha concluido esto al sostener que las muescas encontradas en las ruedas del Iryo y la deformación observada en la vía «son compatibles con el hecho de que el carril estuviese fracturado», si bien, la CIAF remarca que las hipótesis planteadas en esta actualización «deben ser consideradas provisionales y pendientes de verificación, a través de pruebas adicionales que se prevé realizar en las próximas fases».
Con las vías ya despejadas, continúa la limpieza del entorno, sin que haya comenzado aún la reparación de la infraestructura
Los tres vagones del tren Iryo que descarrilaron en el siniestro ferroviario de Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero, en el que se vio implicado también un tren Alvia y en el que perdieron la vida 45 personas y más de un centenar resultaron heridas, continúan en la zona del accidente, inmovilizados y precintados por la Guardia Civil, a disposición de la investigación abierta sobre el siniestro por el Tribunal de Instacia plaza número 2 de Montoro (Córdoba). Así lo han confirmado a Europa Press fuentes cercanas a la investigación, que, por lo que respecta a la Guardia Civil, ya conllevó que le entregase la pasada semana al juzgado montoreño un informe preliminar. En el mismo se recoge un inventario de todas las evidencias recopiladas por los agentes correspondientes a unas 2.500 fotografías en la ‘zona cero’, así como las dos cajas negras de los trenes y también la toma de declaración del maquinista del Iryo –el del Alvia falleció–, de tripulantes y de pasajeros.. La Guardia Civil, que también ha pedido las imágenes de las cámaras del apeadero de Adif en Adamuz y de las internas de los vagones de los trenes, también ha dado cuenta a la autoridad judicial, de otros elementos, como el trozo de vía desprendido de los raíles por donde circulaba hacia Madrid el Iryo el domingo 18 de enero a las 19,45 horas, cuando descarriló y terminó impactando con el Alvia, que circulaba en dirección contraria, con destino a Huelva y que también descarriló. Ese trozo de vía será analizado en un laboratorio «especializado en tratamiento de material metalúrgico» de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), aunque dándole parte del mismo a la Guardia Civil, que en calidad de policía judicial es la encargada de indagar en las responsabilidades penales.. Las dos cajas negras de los trenes, por su parte, serán volcadas en presencia, tanto de la Guardia Civil, como de la CIAF, ya que son un elemento clave, tanto para la investigación judicial, como para el informe de los expertos de la comisión que tiene como encargo emitir una valoración sobre las causas del accidente y evitar que se vuelva a repetir en el futuro. Por lo que respecta a la investigación que lleva a cabo la propia CIAF, la misma ha señalado que el carril sobre el que circulaba el Iryo en Adamuz ya estaba fracturado antes del paso del tren, señalando que «se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y, por lo tanto, al descarrilamiento» del mismo.. La comisión ha concluido esto al sostener que las muescas encontradas en las ruedas del Iryo y la deformación observada en la vía «son compatibles con el hecho de que el carril estuviese fracturado», si bien, la CIAF remarca que las hipótesis planteadas en esta actualización «deben ser consideradas provisionales y pendientes de verificación, a través de pruebas adicionales que se prevé realizar en las próximas fases».
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