Es una lotería cósmica. En nuestra galaxia, la Vía Láctea, cada pocas décadas muere una estrella y produce una supernova: la proporción es de una cada 30 a 50 años. Pero no todas son visibles desde la Tierra, porque se “despiden” en regiones ocultas por polvo interestelar o en el lado opuesto del disco galáctico. Si nos quedamos solo con las potencialmente visibles a simple vista, con suerte podemos presenciar una cada 500 años.. Pero ver una estrella en plena explosión no es solo un espectáculo cósmico o una lotería, también es una oportunidad única para entender los mecanismos más violentos que el universo puede desplegar. En un estudio publicado en Nature Astronomy, un equipo de astrónomos ha conseguido algo hasta ahora impensable: obtener imágenes de la estructura de la explosión de una nova pocos días después de su estallido, lo que ha permitido comprender y retratar cómo se expulsan capas de material y se generan choques energéticos a escalas inimaginables.. Las novas son explosiones termonucleares que ocurren en sistemas binarios donde una enana blanca (el remanente extremadamente denso de una estrella) está robando material de su compañera. A medida que acumula hidrógeno en su superficie, este material puede alcanzar una masa crítica y detonar en una reacción descontrolada que ilumina temporalmente el sistema como si fuera una supernova menor. Hasta ahora, los astrónomos solo podían estudiar estos eventos a partir del brillo global o de forma indirecta. El nuevo estudio, liderado por Elias Aydi, ha roto esa barrera.. Usando interferometría óptica de alta resolución con el Center for High Angular Resolution Astronomy (CHARA, una red de telescopios que actúan colectivamente como uno enorme), el equipo de Aydi detectó las capas de gas expulsadas en dos novas galácticas, apenas 2 o 3 días después de su estallido. Esta técnica combina la luz de múltiples telescopios para lograr un poder de resolución que sería imposible con un único instrumento, casi como si se construyera un telescopio virtual del tamaño del propio observatorio.. Los resultados mostraron un estallido que desafía la idea simplista de una explosión esférica y uniforme. En una de las novas observadas, denominada V1674 Herculis, las imágenes muestran dos flujos de eyección claramente distintos, uno más rápido y otro más lento, sugiriendo que el material no sale de manera homogénea en todas direcciones. La interacción entre estos flujos probablemente produce choques internos que aceleran partículas y generan emisiones de alta energía, incluyendo rayos gamma.. En contraste, la otra nova (V1405 Cassiopeiae) evolucionó de forma mucho más lenta. Su material expulsado permaneció “envuelto” alrededor del sistema durante más de 50 días antes de dispersarse, un fenómeno raro que también pudo captarse gracias a las observaciones realizadas con CHARA.. Estas primeras imágenes directas de explosiones estelares tempranas son revolucionarias porque permiten seguir la cronología de los eventos, observar cómo se forma la estructura tridimensional del gas expulsado y estudiar los mecanismos que causan la aceleración de partículas. Gracias a ello, las novas se transforman en laboratorios de física extrema.. “Estas observaciones nos permiten estudiar una explosión estelar en tiempo real, algo muy complejo y que durante mucho tiempo se ha considerado extremadamente difícil – explica Aydi en un comunicado -. En lugar de ver un simple destello de luz, ahora estamos descubriendo la verdadera complejidad de cómo se desarrollan estas explosiones”.. Pero las novas no solo permiten comprender la física de las explosiones, sino que, con sus emisiones de rayos gamma, se conectan con otros eventos de alta energía como las supernovas y los choques de vientos estelares. Eso sugiere que estos fenómenos comparten principios físicos más amplios, imprescindibles para entender la evolución de las estrellas y la dispersión de elementos químicos en el universo.. De este modo, ver una estrella estallar así de cerca es como capturar una fotografía de la mecánica interna de uno de los procesos más fundamentales del universo: la redistribución de materia estelar y la creación de estructuras complejas a partir de energía desatada.
“Estas observaciones nos permiten estudiar una explosión estelar en tiempo real, algo muy complejo y que durante mucho tiempo se ha considerado extremadamente difícil”, señalan los responsables del hallazgo.
Es una lotería cósmica. En nuestra galaxia, la Vía Láctea, cada pocas décadas muere una estrella y produce una supernova: la proporción es de una cada 30 a 50 años. Pero no todas son visibles desde la Tierra, porque se “despiden” en regiones ocultas por polvo interestelar o en el lado opuesto del disco galáctico. Si nos quedamos solo con las potencialmente visibles a simple vista, con suerte podemos presenciar una cada 500 años.. Pero ver una estrella en plena explosión no es solo un espectáculo cósmico o una lotería, también es una oportunidad única para entender los mecanismos más violentos que el universo puede desplegar. En un estudio publicado en Nature Astronomy, un equipo de astrónomos ha conseguido algo hasta ahora impensable: obtener imágenes de la estructura de la explosión de una nova pocos días después de su estallido, lo que ha permitido comprender y retratar cómo se expulsan capas de material y se generan choques energéticos a escalas inimaginables.. Las novas son explosiones termonucleares que ocurren en sistemas binarios donde una enana blanca (el remanente extremadamente denso de una estrella) está robando material de su compañera. A medida que acumula hidrógeno en su superficie, este material puede alcanzar una masa crítica y detonar en una reacción descontrolada que ilumina temporalmente el sistema como si fuera una supernova menor. Hasta ahora, los astrónomos solo podían estudiar estos eventos a partir del brillo global o de forma indirecta. El nuevo estudio, liderado por Elias Aydi, ha roto esa barrera.. Usando interferometría óptica de alta resolución con el Center for High Angular Resolution Astronomy (CHARA, una red de telescopios que actúan colectivamente como uno enorme), el equipo de Aydi detectó las capas de gas expulsadas en dos novas galácticas, apenas 2 o 3 días después de su estallido. Esta técnica combina la luz de múltiples telescopios para lograr un poder de resolución que sería imposible con un único instrumento, casi como si se construyera un telescopio virtual del tamaño del propio observatorio.. Los resultados mostraron un estallido que desafía la idea simplista de una explosión esférica y uniforme. En una de las novas observadas, denominada V1674 Herculis, las imágenes muestran dos flujos de eyección claramente distintos, uno más rápido y otro más lento, sugiriendo que el material no sale de manera homogénea en todas direcciones. La interacción entre estos flujos probablemente produce choques internos que aceleran partículas y generan emisiones de alta energía, incluyendo rayos gamma.. En contraste, la otra nova (V1405 Cassiopeiae) evolucionó de forma mucho más lenta. Su material expulsado permaneció “envuelto” alrededor del sistema durante más de 50 días antes de dispersarse, un fenómeno raro que también pudo captarse gracias a las observaciones realizadas con CHARA.. Estas primeras imágenes directas de explosiones estelares tempranas son revolucionarias porque permiten seguir la cronología de los eventos, observar cómo se forma la estructura tridimensional del gas expulsado y estudiar los mecanismos que causan la aceleración de partículas. Gracias a ello, las novas se transforman en laboratorios de física extrema.. “Estas observaciones nos permiten estudiar una explosión estelar en tiempo real, algo muy complejo y que durante mucho tiempo se ha considerado extremadamente difícil – explica Aydi en un comunicado -. En lugar de ver un simple destello de luz, ahora estamos descubriendo la verdadera complejidad de cómo se desarrollan estas explosiones”.. Pero las novas no solo permiten comprender la física de las explosiones, sino que, con sus emisiones de rayos gamma, se conectan con otros eventos de alta energía como las supernovas y los choques de vientos estelares. Eso sugiere que estos fenómenos comparten principios físicos más amplios, imprescindibles para entender la evolución de las estrellas y la dispersión de elementos químicos en el universo.. De este modo, ver una estrella estallar así de cerca es como capturar una fotografía de la mecánica interna deuno de los procesos más fundamentales del universo: la redistribución de materia estelar y la creación de estructuras complejas a partir de energía desatada.
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