Un hombre que ya cumplía condena en prisión por delitos similares era, paradójicamente, el cerebro de una red de explotación laboral desmantelada en una finca agrícola de Ulea, en Murcia. Desde la cárcel, el propietario de la explotación continuaba manejando los hilos de una organización criminal que sometía a sus trabajadores a condiciones extremas. La investigación de la Policía Nacional ha puesto fin a las andanzas de esta trama.
De hecho, la operación policial se ha saldado con un total de seis arrestos. Además del líder que operaba desde su celda, otras cinco personas han sido detenidas como parte del entramado logístico y de supervisión de la red. Tras su puesta a disposición judicial, el juez ha decretado prisión provisional para tres de ellos dada la gravedad de los hechos y el considerable riesgo de fuga que presentan.
La investigación ha permitido liberar a 65 personas, la mayoría procedentes de India y Nepal, que vivían bajo un régimen de semiesclavitud. Estas víctimas, captadas por su situación de extrema vulnerabilidad al encontrarse de forma irregular en España, eran forzadas a soportar jornadas de trabajo abusivas de hasta 24 horas sin descanso. Además, se veían obligadas a dormir hacinadas en las mismas instalaciones, en espacios insalubres que carecían de las mínimas condiciones de higiene.
En este sentido, el desmantelamiento completo de la red ha sido el fruto de una minuciosa investigación desarrollada durante meses por la Policía Nacional. Para recabar las pruebas necesarias y documentar las condiciones infrahumanas que padecían los trabajadores, la colaboración fue clave con la Inspección de Trabajo, cuyo papel resultó fundamental para el éxito del dispositivo.
Asimismo, la dimensión internacional del caso, con víctimas de origen asiático, requirió el apoyo de Europol en las labores de inteligencia y coordinación. Los detenidos se enfrentan a graves acusaciones que incluyen delitos contra los derechos de los extranjeros, el favorecimiento de la inmigración ilegal y la pertenencia a organización criminal, cerrando así el círculo sobre una de las tramas de explotación más crueles destapadas recientemente en el campo murciano.
Noticias de Murcia: última hora de hoy en La Razón
Un hombre que ya cumplía condena en prisión por delitos similares era, paradójicamente, el cerebro de una red de explotación laboral desmantelada en una finca agrícola de Ulea, en Murcia. Desde la cárcel, el propietario de la explotación continuaba manejando los hilos de una organización criminal que sometía a sus trabajadores a condiciones extremas. La investigación de la Policía Nacional ha puesto fin a las andanzas de esta trama.. De hecho, la operación policial se ha saldado con un total de seis arrestos. Además del líder que operaba desde su celda, otras cinco personas han sido detenidas como parte del entramado logístico y de supervisión de la red. Tras su puesta a disposición judicial, el juez ha decretado prisión provisional para tres de ellos dada la gravedad de los hechos y el considerable riesgo de fuga que presentan.. La investigación ha permitido liberar a 65 personas, la mayoría procedentes de India y Nepal, que vivían bajo un régimen de semiesclavitud. Estas víctimas, captadas por su situación de extrema vulnerabilidad al encontrarse de forma irregular en España, eran forzadas a soportar jornadas de trabajo abusivas de hasta 24 horas sin descanso. Además, se veían obligadas a dormir hacinadas en las mismas instalaciones, en espacios insalubres que carecían de las mínimas condiciones de higiene.. Una operación coordinada con la Inspección de Trabajo. En este sentido, el desmantelamiento completo de la red ha sido el fruto de una minuciosa investigación desarrollada durante meses por la Policía Nacional. Para recabar las pruebas necesarias y documentar las condiciones infrahumanas que padecían los trabajadores, la colaboración fue clave con la Inspección de Trabajo, cuyo papel resultó fundamental para el éxito del dispositivo.. Asimismo, la dimensión internacional del caso, con víctimas de origen asiático, requirió el apoyo de Europol en las labores de inteligencia y coordinación. Los detenidos se enfrentan a graves acusaciones que incluyen delitos contra los derechos de los extranjeros, el favorecimiento de la inmigración ilegal y la pertenencia a organización criminal, cerrando así el círculo sobre una de las tramas de explotación más crueles destapadas recientemente en el campo murciano.
Jornadas de 24 horas y condiciones de semiesclavitud: la trama que ha destapado la Policía Nacional tenía a su principal responsable ya en prisión
