Casa Caridad atendió a 3.350 personas en 2025 a través de su servicio de reparto de alimentos y servicios básicos, un 24% más que el año anterior, y advierte sobre «la creciente fragilidad económica de muchas familias de Valencia ante la escalada del coste de vida».. La nacionalidad mayoritaria de las personas atendidas es la española, «un indicador de que esta realidad afecta cada vez más a familias de nuestro entorno cercano», señalan desde esta entidad en un comunicado.. A lo largo del año, Casa Caridad ha realizado 20.289 entregas de carros con alimentos y productos de primera necesidad y ha distribuido 13.324 cheques Consum, destinados a facilitar la compra de productos básicos.. El volumen global de entregas aumenta un 26% respecto al año anterior y confirma una tendencia sostenida: en los últimos cuatro años, las entregas se han más que duplicado, reflejo del impacto que la inflación y el encarecimiento de la vivienda, la energía y la cesta de la compra están teniendo en la economía doméstica.. En este contexto, Casa Caridad alerta también del aumento de situaciones de pobreza energética, es decir, hogares que, por falta de ingresos suficientes o por el encarecimiento de los suministros, no pueden asumir con normalidad el gasto de luz, gas o calefacción.. Esta realidad se traduce en dificultades para mantener una temperatura adecuada en casa y tiene un impacto directo en la salud física y emocional, el bienestar y la vida diaria. En muchos casos, obliga a las familias a tomar decisiones límite: priorizar el pago de recibos o cubrir otras necesidades básicas como la alimentación, la higiene o los gastos escolares.. “La subida de los precios está empujando a muchas familias que trabajan y viven de alquiler, a una situación límite. No llegan a fin de mes y se ven obligadas a recurrir a este servicio para salir adelante y evitar que su situación se deteriore aún más”, explica Elena Sánchez, presidenta de Casa Caridad.. “Cada vez atendemos a más personas que antes no habrían pedido ayuda. Es una pobreza que se extiende de forma silenciosa”, ha añadido.. En este contexto, Casa Caridad insiste en que el apoyo alimentario continúa siendo un pilar imprescindible, y recuerda que la demanda no se concentra únicamente en momentos puntuales del año, sino que se mantiene elevada de forma continuada.. Por ello, anima a la ciudadanía, empresas y entidades a colaborar con este servicio a través de donativos, aportaciones económicas o apoyo estable como socios/as, «fórmulas que permiten sostener la entrega de productos básicos y responder con agilidad a una realidad social cambiante».
La entidad alerta de que la pobreza crece y se extiende «de forma silenciosa» ya que el año pasado atendió a un 24% más de personas
Casa Caridad atendió a 3.350 personas en 2025 a través de su servicio de reparto de alimentos y servicios básicos, un 24% más que el año anterior, y advierte sobre «la creciente fragilidad económica de muchas familias de Valencia ante la escalada del coste de vida».. La nacionalidad mayoritaria de las personas atendidas es la española, «un indicador de que esta realidad afecta cada vez más a familias de nuestro entorno cercano», señalan desde esta entidad en un comunicado.. A lo largo del año, Casa Caridad ha realizado 20.289 entregas de carros con alimentos y productos de primera necesidad y ha distribuido 13.324 cheques Consum, destinados a facilitar la compra de productos básicos.. El volumen global de entregas aumenta un 26% respecto al año anterior y confirma una tendencia sostenida: en los últimos cuatro años, las entregas se han más que duplicado, reflejo del impacto que la inflación y el encarecimiento de la vivienda, la energía y la cesta de la compra están teniendo en la economía doméstica.. En este contexto, Casa Caridad alerta también del aumento de situaciones de pobreza energética, es decir, hogares que, por falta de ingresos suficientes o por el encarecimiento de los suministros, no pueden asumir con normalidad el gasto de luz, gas o calefacción.. Esta realidad se traduce en dificultades para mantener una temperatura adecuada en casa y tiene un impacto directo en la salud física y emocional, el bienestar y la vida diaria. En muchos casos, obliga a las familias a tomar decisiones límite: priorizar el pago de recibos o cubrir otras necesidades básicas como la alimentación, la higiene o los gastos escolares.. “La subida de los precios está empujando a muchas familias que trabajan y viven de alquiler, a una situación límite. No llegan a fin de mes y se ven obligadas a recurrir a este servicio para salir adelante y evitar que su situación se deteriore aún más”, explica Elena Sánchez, presidenta de Casa Caridad.. “Cada vez atendemos a más personas que antes no habrían pedido ayuda. Es una pobreza que se extiende de forma silenciosa”, ha añadido.. En este contexto, Casa Caridad insiste en que el apoyo alimentario continúa siendo un pilar imprescindible, y recuerda que la demanda no se concentra únicamente en momentos puntuales del año, sino que se mantiene elevada de forma continuada.. Por ello, anima a la ciudadanía, empresas y entidades a colaborar con este servicio a través de donativos, aportaciones económicas o apoyo estable como socios/as, «fórmulas que permiten sostener la entrega de productos básicos y responder con agilidad a una realidad social cambiante».
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