Pablo Motos recibió este martes la visita de Joaquín Reyes, que acudió a El Hormiguero para presentar La verdad, la obra de teatro que, desde el 15 de enero, representará en el Teatro Infanta Isabel de Madrid. En ella interpreta a un mentiroso compulsivo al que todos los demás mienten.. «Es una obra en la que se plantea la verdad y la mentira y como la mentira funciona como lubricante social. Mi personaje es un mentiroso que se desenvuelve muy bien en ese mundo, pero que pasa a ser objeto de las mentiras de los demás y eso lo lleva muy mal», explicó el cómico.. El presentador le preguntó a su invitado si, en la vida real, mentía tanto como su personaje en la obra de teatro: «Todos mentimos. Es cierto que las mentiras no son todas iguales, hay algunas piadosas y la verdad, en ocasiones, se debe entregar con mucho mimo».. «Quiero que quede claro, lo primero, que mi personaje no tiene nada que ver conmigo, a pesar de que lo encarno muy bien. Mi personaje es infiel con la mujer de su mejor amigo», añadió.. Entonces Motos le dijo: «Háblame de la maldición de la segunda función». Reyes le explicó que «es una cosa que pasa a veces después de un estreno. Cuando el estreno te sale bien, cabe la posibilidad de que en la segunda función te relajes y la cagues mucho».. «A mí me pasó en Mérida, con la obra La Paz. El estreno salió bien, me fui a celebrarlo, pero en la segunda función mi cabeza se fue a off y me quedé completamente en blanco nada más empezar».. «Dices que trabajando en el teatro te has dado cuenta de que eres un poco diva», destacó el valenciano. Entre risas, el cómico le contestó afirmativamente.. «Sí, es que yo vengo de la televisión y en este medio hay gente que se preocupa de que estés bien, a gusto, pero en el teatro no es así», aseguró el invitado.. «Un día, en el teatro, le dije a alguien de producción: ¿Me traes un café? Y me dijo: No, ve tú. Yo me quedé como extrañado de que no se cumplieran mis deseos», afirmó Reyes.. Y concluyó diciendo: «En el teatro cada uno tiene que ocuparse de lo suyo, de su ropa, de sus cosas, a los actores se les considera seres autónomos, por lo que sea…».
«Cuando el estreno te sale bien, cabe la posibilidad de que en la segunda función te relajes y la cagues mucho», afirmó.
20MINUTOS.ES – Televisión
Pablo Motos recibió este martes la visita de Joaquín Reyes, que acudió a El Hormiguero para presentar La verdad, la obra de teatro que, desde el 15 de enero, representará en el Teatro Infanta Isabel de Madrid. En ella interpreta a un mentiroso compulsivo al que todos los demás mienten.. «Es una obra en la que se plantea la verdad y la mentira y como la mentira funciona como lubricante social. Mi personaje es un mentiroso que se desenvuelve muy bien en ese mundo, pero que pasa a ser objeto de las mentiras de los demás y eso lo lleva muy mal», explicó el cómico.. El presentador le preguntó a su invitado si, en la vida real, mentía tanto como su personaje en la obra de teatro: «Todos mentimos. Es cierto que las mentiras no son todas iguales, hay algunas piadosas y la verdad, en ocasiones, se debe entregar con mucho mimo».. «Quiero que quede claro, lo primero, que mi personaje no tiene nada que ver conmigo, a pesar de que lo encarno muy bien. Mi personaje es infiel con la mujer de su mejor amigo», añadió.. Entonces Motos le dijo: «Háblame de la maldición de la segunda función». Reyes le explicó que «es una cosa que pasa a veces después de un estreno. Cuando el estreno te sale bien, cabe la posibilidad de que en la segunda función te relajes y la cagues mucho».. «A mí me pasó en Mérida, con la obra La Paz. El estreno salió bien, me fui a celebrarlo, pero en la segunda función mi cabeza se fue a off y me quedé completamente en blanco nada más empezar».. «Dices que trabajando en el teatro te has dado cuenta de que eres un poco diva», destacó el valenciano. Entre risas, el cómico le contestó afirmativamente.. «Sí, es que yo vengo de la televisión y en este medio hay gente que se preocupa de que estés bien, a gusto, pero en el teatro no es así», aseguró el invitado.. «Un día, en el teatro, le dije a alguien de producción: ¿Me traes un café? Y me dijo: No, ve tú. Yo me quedé como extrañado de que no se cumplieran mis deseos», afirmó Reyes.. Y concluyó diciendo: «En el teatro cada uno tiene que ocuparse de lo suyo, de su ropa, de sus cosas, a los actores se les considera seres autónomos, por lo que sea…».
