Hace 9 años, María Rosa Solozábal acudió a una óptica para comprarse una gafas y fue allí donde le sugirieron que fuera a consultar a una especialista tras detectar una anomalía en la prueba ocular. La consiguiente visita oftalmológica confirmó las sospechas: María Rosa sufría Degeneración Macular asociada a la Edad (DMAE) en uno de sus ojos.. Esta enfermedad es la primera causa de pérdida de visión en el mundo occidental entre los mayores de 50 años, por delante del glaucoma y la retinopatía diabética, y su causa radica en la degeneración de la retina, la parte posterior del ojo formada por células sensibles a la luz, un grupo de las cuales se encuentra en la mácula. Estas se relacionan con la visión de precisión y central, clave en actividades como leer, identificar personas u objetos y conducir.. El tratamiento indicado para este tipo de pacientes, así como para quienes sufren retinopatía diabética, ambas enfermedades de una elevada prevalencia entre la población mayor de 50 años, consiste en unas inyecciones intravítreas, mediante las cuales se administran los medicamentos dentro del ojo con el fin de estabilizar la visión del paciente.. Al respecto, el doctor Miguel Zapata, jefe del Servicio de Oftalmología de Vall d’Hebron, comenta que «estas inyecciones no son curativas, sino que lo que hacen es frenar la progresión de la enfermedad, ya que de otra manera la degeneración macular podría desembocar en ceguera, incluso en apenas unas semanas». El problema es que estas deben administrarse de forma repetida.. «Normalmente, hemos de repetir esas inyecciones cada dos, tres o cuatro meses, en función del paciente y su evolución, algo que se debe valorar previamente en la consulta médica», explica Zapata. Por lo tanto, hasta hace escasos meses, el paciente debía acudir al hospital con frecuencia, primero a sus revisiones y días después, a la administración del tratamiento, lo cual implicaba muchos desplazamientos e incomodidades para unas personas que, frecuentemente, son de edad avanzada.. Una nueva forma de tratar. Sin embargo, desde finales de septiembre, el panorama para los pacientes del Servicio de Oftalmología del Hospital de la Vall d’Hebron, especialmente aquellos que reciben tratamiento con inyecciones intravítreas, ha cambiado significativamente con la inauguración de las nuevas consultas externas en el Parque Sanitario Pere Virgili.. Las nuevas instalaciones ocupan una superficie de unos 500 metros cuadrados en la segunda planta del Edificio Tramuntana del Pere Virgili y cuentan con siete nuevas consultas, siete gabinetes para tratamientos ambulatorios y una Unidad de Terapia Intravítrea. Estas suponen dos grandes mejoras para los pacientes: por un lado, como explica Zapata, «permiten hacer la consulta y el tratamiento en un acto único, tal y como recomienda la Sociedad Española de Retina y Vitreo (SERV), y por el otro, la administración del tratamiento se hace ahora como en un hospital del día».. Sobre el primer gran beneficio que estas nuevas consultas aporta a los pacientes, el jefe del servicio comenta que «antes estos no podían ser visitados y recibir el tratamiento en el mismo día, sino que tenían que acudir al centro una primera vez para ser valorados por el doctor y, posteriormente, si este lo consideraba oportuno, debían desplazarse una segunda vez para recibir el tratamiento y ahora son visitados y tratados el mismo día», pero como indica Zapata, «eso es algo que ya recomienda la SERV y que ya está en marcha en otras unidades del país».. Los que resulta realmente novedoso y marca la diferencia respecto a otras unidades de terapia intravítrea es que esta está concebida como un Hospital de Día. «Ahora disponemos de seis puestos para 6 pacientes, donde se les prepara para recibir la terapia y se les administra la inyección mientras permanecen sentados en una butaca reclinable, que facilita que aquellas personas con movilidad comprometida, algo que puede ser frecuente entre los pacientes de edad avanzada, puedan levantarse de las mismas sin problemas», mientras que anteriormente, «preparábamos a los pacientes fuera de la consulta, en una camilla, tras lo cual ya podían entrar en la consulta para ser tratados, uno a uno».. Por lo tanto, con estas nuevas instalaciones, «los pacientes no se mueven de un lugar a otro, sino que estos permanecen en su butaca y son los profesionales, como los auxiliares, los anestesistas, las enfermeras y los oftalmólogos, quienes van rotando», lo cual beneficia especialmente a quienes tienen poca movilidad, para los que además se ha habilitado un puesto que permite al paciente acudir con silla de ruedas.. Pero además, la nueva unidad permite absorber un mayor volumen de personas, puesto que si antes solo se podía administrar el tratamiento a los pacientes de uno en uno, ahora se puede trabajar con seis a la vez, en batería, de manera que, a partir de ahora, se prevé superar la cifra de las 10.000 inyecciones al año propia de las anteriores instalaciones.. Satisfacción del paciente. En definitiva, como concluye el doctor, «las nuevas consultas nos permiten ofrecer un servicio más rápido, digno y adecuado al paciente, a la vez que favorecen el aumento del volumen de inyecciones», algo que confirma María Rosa, quien ya ha recibido en torno a una veintena de pinchazos en un ojo, mientras que en el otro ya han aparecido los primeros síntomas de Degeneración Macular asociada a la Edad.. «Hace mes y medio tuve la última visita y ahora me tienen que volver a examinar para valorar si han de ponerme alguna inyección, pero para mí que me pinchan seguro, porque he perdido visión en el ojo malo y ahora el otro también está afectado por DMAE», comenta la paciente, quien asegura que «con las nuevas instalaciones hemos ganado mucho».. «Se trata de un espacio nuevo, que da tranquilidad y es agradable, lo cual, cuando estás enfermo, se agradece, pero además permite que no tengamos que venir con tanta frecuencia, ya que nos pueden concentrar la visita con el médico y la inyección en un solo día», señala María Rosa
Las instalaciones del Parque Sanitario Pere Virgili mejoran la experiencia de los pacientes, especialmente de aquellos con enfermedades por las que reciben terapia con inyecciones intravítreas, las cuales son las principales causantes de pérdida de visión entre los mayores de 50 años
Hace 9 años, María Rosa Solozábal acudió a una óptica para comprarse una gafas y fue allí donde le sugirieron que fuera a consultar a una especialista tras detectar una anomalía en la prueba ocular. La consiguiente visita oftalmológica confirmó las sospechas: María Rosa sufría Degeneración Macular asociada a la Edad (DMAE) en uno de sus ojos.. Esta enfermedad es la primera causa de pérdida de visión en el mundo occidental entre los mayores de 50 años, por delante del glaucoma y la retinopatía diabética, y su causa radica en la degeneración de la retina, la parte posterior del ojo formada por células sensibles a la luz, un grupo de las cuales se encuentra en la mácula. Estas se relacionan con la visión de precisión y central, clave en actividades como leer, identificar personas u objetos y conducir.. El tratamiento indicado para este tipo de pacientes, así como para quienes sufren retinopatía diabética, ambas enfermedades de una elevada prevalencia entre la población mayor de 50 años, consiste en unas inyecciones intravítreas, mediante las cuales se administran los medicamentos dentro del ojo con el fin de estabilizar la visión del paciente.. Al respecto, el doctor Miguel Zapata, jefe del Servicio de Oftalmología de Vall d’Hebron, comenta que «estas inyecciones no son curativas, sino que lo que hacen es frenar la progresión de la enfermedad, ya que de otra manera la degeneración macular podría desembocar en ceguera, incluso en apenas unas semanas». El problema es que estas deben administrarse de forma repetida.. «Normalmente, hemos de repetir esas inyecciones cada dos, tres o cuatro meses, en función del paciente y su evolución, algo que se debe valorar previamente en la consulta médica», explica Zapata. Por lo tanto, hasta hace escasos meses, el paciente debía acudir al hospital con frecuencia, primero a sus revisiones y días después, a la administración del tratamiento, lo cual implicaba muchos desplazamientos e incomodidades para unas personas que, frecuentemente, son de edad avanzada.. Una nueva forma de tratar. Sin embargo, desde finales de septiembre, el panorama para los pacientes del Servicio de Oftalmología del Hospital de la Vall d’Hebron, especialmente aquellos que reciben tratamiento con inyecciones intravítreas, ha cambiado significativamente con la inauguración de las nuevas consultas externas en el Parque Sanitario Pere Virgili.. Las nuevas instalaciones ocupan una superficie de unos 500 metros cuadrados en la segunda planta del Edificio Tramuntana del Pere Virgili y cuentan con siete nuevas consultas, siete gabinetes para tratamientos ambulatorios y una Unidad de Terapia Intravítrea. Estas suponen dos grandes mejoras para los pacientes: por un lado, como explica Zapata, «permiten hacer la consulta y el tratamiento en un acto único, tal y como recomienda la Sociedad Española de Retina y Vitreo (SERV), y por el otro, la administración del tratamiento se hace ahora como en un hospital del día».. Sobre el primer gran beneficio que estas nuevas consultas aporta a los pacientes, el jefe del servicio comenta que «antes estos no podían ser visitados y recibir el tratamiento en el mismo día, sino que tenían que acudir al centro una primera vez para ser valorados por el doctor y, posteriormente, si este lo consideraba oportuno, debían desplazarse una segunda vez para recibir el tratamiento y ahora son visitados y tratados el mismo día», pero como indica Zapata, «eso es algo que ya recomienda la SERV y que ya está en marcha en otras unidades del país».. Los que resulta realmente novedoso y marca la diferencia respecto a otras unidades de terapia intravítrea es que esta está concebida como un Hospital de Día. «Ahora disponemos de seis puestos para 6 pacientes, donde se les prepara para recibir la terapia y se les administra la inyección mientras permanecen sentados en una butaca reclinable, que facilita que aquellas personas con movilidad comprometida, algo que puede ser frecuente entre los pacientes de edad avanzada, puedan levantarse de las mismas sin problemas», mientras que anteriormente, «preparábamos a los pacientes fuera de la consulta, en una camilla, tras lo cual ya podían entrar en la consulta para ser tratados, uno a uno».. Por lo tanto, con estas nuevas instalaciones, «los pacientes no se mueven de un lugar a otro, sino que estos permanecen en su butaca y son los profesionales, como los auxiliares, los anestesistas, las enfermeras y los oftalmólogos, quienes van rotando», lo cual beneficia especialmente a quienes tienen poca movilidad, para los que además se ha habilitado un puesto que permite al paciente acudir con silla de ruedas.. Pero además, la nueva unidad permite absorber un mayor volumen de personas, puesto que si antes solo se podía administrar el tratamiento a los pacientes de uno en uno, ahora se puede trabajar con seis a la vez, en batería, de manera que, a partir de ahora, se prevé superar la cifra de las 10.000 inyecciones al año propia de las anteriores instalaciones.. Satisfacción del paciente. En definitiva, como concluye el doctor, «las nuevas consultas nos permiten ofrecer un servicio más rápido, digno y adecuado al paciente, a la vez que favorecen el aumento del volumen de inyecciones», algo que confirma María Rosa, quien ya ha recibido en torno a una veintena de pinchazos en un ojo, mientras que en el otro ya han aparecido los primeros síntomas de Degeneración Macular asociada a la Edad.. «Hace mes y medio tuve la última visita y ahora me tienen que volver a examinar para valorar si han de ponerme alguna inyección, pero para mí que me pinchan seguro, porque he perdido visión en el ojo malo y ahora el otro también está afectado por DMAE», comenta la paciente, quien asegura que «con las nuevas instalaciones hemos ganado mucho».. «Se trata de un espacio nuevo, que da tranquilidad y es agradable, lo cual, cuando estás enfermo, se agradece, pero además permite que no tengamos que venir con tanta frecuencia, ya que nos pueden concentrar la visita con el médico y la inyección en un solo día», señala María Rosa
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