Galicia vuelve a situarse en la primera línea de la conservación de la biodiversidad en la Península Ibérica. La Xunta ha renovado un año más el acuerdo que permite proteger la zona de nidificación y cría de la única pareja de zarapito real existente en todo el territorio peninsular, localizada en el municipio lucense de Castro de Rei. Se trata de una actuación clave para garantizar la supervivencia de una especie catalogada en estado de conservación crítico.. El convenio ha sido firmado por la conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, y la presidenta de la Comunidade do Monte Veciñal en Man Común Granda Abilleira e Salgueiros. El acuerdo, dotado con 5.000 euros anuales, permite blindar una superficie de 9,3 hectáreas de monte vecinal, donde se desarrollan trabajos específicos de mantenimiento del hábitat que resultan esenciales para el éxito reproductor del zarapito real.. Las actuaciones previstas incluyen desbroces selectivos para conservar la estructura de la landa y el matorral, la retirada de residuos que puedan alterar el ecosistema y la señalización expresa de la prohibición del tránsito de vehículos durante el periodo de nidificación. Todo ello busca minimizar cualquier perturbación en un entorno extremadamente sensible para esta ave limícola.. Enclave único en la Península Ibérica. Castro de Rei constituye hoy el único refugio peninsular con población nidificante de zarapito real. A esta zona se suma una finca próxima situada en el aeródromo de Rozas, también en el municipio, donde la Xunta desarrolla desde hace años acciones complementarias de conservación.. En 2025 se registraron en el entorno tres ejemplares: una pareja reproductora y un individuo viudo, una cifra que da cuenta de la extrema fragilidad de la población.. El zarapito real visita Galicia entre los meses de febrero y julio, antes de continuar su migración hacia el sur de la Península e incluso hacia el norte de África. Para favorecer su asentamiento, la Administración autonómica habilitó un espacio de 310 hectáreas en Rozas, concebido como un hábitat específico y único para la nidificación de la especie.. Seguimiento científico y control de depredadores. La protección del último zarapito real no se limita a este convenio anual. Desde 2020, la Xunta mantiene una colaboración estable con la Universidad de Santiago de Compostela para el seguimiento científico de la población nidificante, con una inversión acumulada de 84.000 euros. A ello se suman las acciones de control de depredadores en el entorno del aeródromo de Rozas, que han supuesto otros 72.000 euros en los últimos años.. Zorros, gatos asilvestrados, jabalíes o cuervos figuran entre las principales amenazas para los huevos y pollos de esta ave, lo que obliga a extremar las medidas de protección en un equilibrio delicado entre conservación y gestión del medio natural.. Huevos para salvar la especie. En paralelo, la Xunta estudia una vía extraordinaria para evitar la desaparición definitiva del zarapito real en Galicia y en la Península. El Gobierno autonómico está evaluando, desde el punto de vista jurídico y técnico, la posibilidad de importar huevos de otros países europeos, como Francia, para promover programas de reproducción ex situ que refuercen la población gallega. La puesta en marcha de esta medida dependerá de los informes que analicen su viabilidad legal, sanitaria y ambiental.. Mientras tanto, en Castro de Rei el “señor zarapito”, como lo llaman con afecto en la comunidad local, sigue siendo símbolo de un patrimonio natural único y frágil. Un ave cuya supervivencia depende, año tras año, de un esfuerzo colectivo que convierte a Galicia en el último bastión peninsular de la especie.
La Xunta renueva el convenio para preservar el enclave de Castro de Rei (Lugo), refugio crítico de una especie al borde de la extinción
Galicia vuelve a situarse en la primera línea de la conservación de la biodiversidad en la Península Ibérica. La Xunta ha renovado un año más el acuerdo que permite proteger la zona de nidificación y cría de la única pareja de zarapito real existente en todo el territorio peninsular, localizada en el municipio lucense de Castro de Rei. Se trata de una actuación clave para garantizar la supervivencia de una especie catalogada en estado de conservación crítico.. El convenio ha sido firmado por la conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, y la presidenta de la Comunidade do Monte Veciñal en Man Común Granda Abilleira e Salgueiros. El acuerdo, dotado con 5.000 euros anuales, permite blindar una superficie de 9,3 hectáreas de monte vecinal, donde se desarrollan trabajos específicos de mantenimiento del hábitat que resultan esenciales para el éxito reproductor del zarapito real.. Las actuaciones previstas incluyen desbroces selectivos para conservar la estructura de la landa y el matorral, la retirada de residuos que puedan alterar el ecosistema y la señalización expresa de la prohibición del tránsito de vehículos durante el periodo de nidificación. Todo ello busca minimizar cualquier perturbación en un entorno extremadamente sensible para esta ave limícola.. Enclave único en la Península Ibérica. Castro de Rei constituye hoy el único refugio peninsular con población nidificante de zarapito real. A esta zona se suma una finca próxima situada en el aeródromo de Rozas, también en el municipio, donde la Xunta desarrolla desde hace años acciones complementarias de conservación.. En 2025 se registraron en el entorno tres ejemplares: una pareja reproductora y un individuo viudo, una cifra que da cuenta de la extrema fragilidad de la población.. El zarapito real visita Galicia entre los meses de febrero y julio, antes de continuar su migración hacia el sur de la Península e incluso hacia el norte de África. Para favorecer su asentamiento, la Administración autonómica habilitó un espacio de 310 hectáreas en Rozas, concebido como un hábitat específico y único para la nidificación de la especie.. Seguimiento científico y control de depredadores. La protección del último zarapito real no se limita a este convenio anual. Desde 2020, la Xunta mantiene una colaboración estable con la Universidad de Santiago de Compostela para el seguimiento científico de la población nidificante, con una inversión acumulada de 84.000 euros. A ello se suman las acciones de control de depredadores en el entorno del aeródromo de Rozas, que han supuesto otros 72.000 euros en los últimos años.. Zorros, gatos asilvestrados, jabalíes o cuervos figuran entre las principales amenazas para los huevos y pollos de esta ave, lo que obliga a extremar las medidas de protección en un equilibrio delicado entre conservación y gestión del medio natural.. Huevos para salvar la especie. En paralelo, la Xunta estudia una vía extraordinaria para evitar la desaparición definitiva del zarapito real en Galicia y en la Península. El Gobierno autonómico está evaluando, desde el punto de vista jurídico y técnico, la posibilidad de importar huevos de otros países europeos, como Francia, para promover programas de reproducción ex situ que refuercen la población gallega. La puesta en marcha de esta medida dependerá de los informes que analicen su viabilidad legal, sanitaria y ambiental.. Mientras tanto, en Castro de Rei el “señor zarapito”, como lo llaman con afecto en la comunidad local, sigue siendo símbolo de un patrimonio natural único y frágil. Un ave cuya supervivencia depende, año tras año, de un esfuerzo colectivo que convierte a Galicia en el último bastión peninsular de la especie.
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