La invasión de Ucrania en febrero de 2022 puso de manifiesto la necesidad de Europa de terminar con la dependencia energética de Rusia. Ahora, la toma de Venezuela por Estados Unidos convierte en hechos las bravuconadas colonialistas de Donald Trump y Europa ve muy verosímil una alianza entre Vladímir Putin y Donald Trump para repartirse parte de su territorio; el primero quiere todo lo que pueda de Ucrania y el segundo, Groenlandia. La asimilación de Estados Unidos a Rusia, convertidas en potencias colonizadoras que no respetan la soberanía de los países ni el orden internacional, obliga a Europa reaccionar con urgencia en muchos ámbitos.. Seguir leyendo
Los Veintisiete necesitan interconectar sus sistemas de pagos para sacudirse la dependencia ‘made in USA’
La invasión de Ucrania en febrero de 2022 puso de manifiesto la necesidad de Europa de terminar con la dependencia energética de Rusia. Ahora, la toma de Venezuela por Estados Unidos convierte en hechos las bravuconadas colonialistas de Donald Trump y Europa ve muy verosímil una alianza entre Vladímir Putin y Donald Trump para repartirse parte de su territorio; el primero quiere todo lo que pueda de Ucrania y el segundo, Groenlandia. La asimilación de Estados Unidos a Rusia, convertidas en potencias colonizadoras que no respetan la soberanía de los países ni el orden internacional, obliga a Europa reaccionar con urgencia en muchos ámbitos.. Independizarse de la energía rusa va a llevar casi seis años. El pasado 3 de diciembre, el Parlamento Europeo y el Consejo acordaron detener definitivamente las importaciones de gas natural licuado (31 de diciembre de este año) y del que llega por gasoducto (30 de septiembre de 2027); las importaciones de petróleo quedarán eliminadas antes de finales de 2027. Pero la osadía demostrada por Trump en Venezuela hace temer lo peor para Europa en su ambición con Groenlandia, y ha demostrado ser capaz de utilizar cualquier herramienta made in USA en contra de quien frene su voluntad. El problema para Europa es que la interrelación con Estados Unidos es muy fuerte, con un grado de dependencia muy elevado de las grandes plataformas tecnológicas que han desarrollado la nueva economía que ha crecido alrededor de internet, de la que hoy depende casi todo.. Más información. La banca acelera con el Bizum europeo y ya negocia la propiedad y su consejero delegado. “La urgencia de preservar nuestra autonomía en defensa y energía es ya incuestionable. Pero asegurar la autonomía en servicios esenciales como los pagos cotidianos es igualmente urgente. Sin ella somos vulnerables a las amenazas geopolíticas y corremos el riesgo de perder nuestra soberanía monetaria. Los acontecimientos internacionales recientes ponen de relieve estos riesgos”. Son palabras pronunciadas por Piero Cipollone, miembro del comité ejecutivo del BCE y presidente del Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre el Euro Digital, en el Parlamento Europeo en abril del año pasado, nada más empezar el mandato de Trump y sus amenazas. Rusia y Estados Unidos son cada vez más asimilables.. Para hacer frente al monopolio de Estados Unidos en medios de pagos, el BCE apuesta por desarrollar el euro digital y los bancos aceleran los planes de interconexión de sus sistemas nacionales de pagos instantáneos. Es el camino para que prescindir de Visa y Mastercard, de PayPal, Apple Pay o Google Pay de la noche a la mañana sea una opción sin que se resientan las economías europeas. Emisoras de tarjetas y monederos digitales made in USA monopolizan el flujo sanguíneo de la actividad económica.. En Europa ya se han desarrollado modelos de pagos instantáneos que pueden sustituirlos. Hasta el año pasado eran esquemas locales que no se entendían con los de los otros países, pero la llegada de Trump ha hecho que su interconexión sea también una prioridad política. España cuenta con Bizum, modelo desarrollado por los propios bancos, y que ya está conectado con los sistemas portugués (MB Way) e italiano (Bancomat). Los tres sistemas integran la Alianza de Pagos Europea (EuroPA), que este año se interconectará con Wero, plataforma lanzada por la Iniciativa de Pagos Europea (EPI), de la que forman parte los principales bancos de Alemania, Francia, Bélgica y Países Bajos. Curiosamente, en esto, los países periféricos van más avanzados que la poderosa Europa Central.. La clave está en que la nueva red de pagos instantáneos europea alcance a todos los países (euro y no euro) y opere de cuenta bancaria a cuenta bancaria, entre particulares o entre estos y los comercios, de manera que no precise una tarjeta de crédito en medio. Esa es la única manera de saltarse a Visa o Mastercard y no depender de las aplicaciones digitales de Apple o Google. Además, si los bancos se quitan de en medio la intermediación de marcas de tarjetas y monederos electrónicos las comisiones bajarán o desaparecerán, como ya sucede con el uso de Bizum para transferencias puntuales de menos de mil euros entre particulares.. Cuando un particular paga hoy con su iPhone en un comercio, en esa operación están cobrando comisión Apple, el banco y el cobranding emisor de la tarjeta (Visa o Mastercard) y el banco propietario del TPV. A Apple le paga el banco que aparece en la tarjeta que está asociada a Apple Pay y el resto de comisiones las asume el comercio que realiza la venta. Por tanto, la mayor parte de las comisiones generadas se van a EE UU y, lo dramático, si Trump se cabrea te dejan sin servicio. Los sistemas de pagos instantáneos como Bizum, que son propiedad de los bancos europeos, reducen la pléyade de intermediarios, lo que les hace más baratos, y eliminan el riesgo geopolítico que representa hoy el monopolio americano en medios de pagos. Eso sí, las plataformas europeas tienen el reto de ser tan robustas y fáciles de usar como los medios actuales.. La interconexión de las diferentes soluciones nacionales es especialmente relevante para que se puedan realizar los pagos rutinarios (comercios físicos, online, restaurantes, etc.) sin necesidad de poner en medio una tarjeta de crédito, sea física o en aplicaciones del teléfono. Bizum prevé lanzar su aplicación para el pago en comercios en el segundo trimestre de este año, pero el reto es que haya una aplicación común para toda Europa, que sea aceptada en todos los países, eso significaría que pueden sustituir a las emisoras norteamericanas.. Mientras las plataformas desarrolladas por los bancos europeos avanzan en interconexión y nuevos desarrollos, el BCE va superando fases en el proyecto del euro digital. Cuenta con el apoyo de la Comisión Europea y del Consejo Europeo, pero falta la toma de posición del legislador, el Parlamento Europeo, que se espera se produzca en mayo. Si aprueban la instauración del euro digital, el BCE pondrá fecha a su emisión este año, en 2027 se realizarán pruebas piloto y se emitiría en 2029. El desarrollo del euro digital tendrá un coste de 1.300 millones de euros hasta su emisión, y luego un coste operativo anual de 320 millones, según cálculos del BCE, que serán asumidos por los bancos del Eurosistema.. Resulta llamativo que Europa esté avanzando hacia un esquema de pagos digitales dual, de plataformas privadas y moneda digital pública, para defender su soberanía monetaria de Estados Unidos y este país opte por un modelo totalmente contrario. Una de las primeras órdenes ejecutivas que aprobó Donald Trump nada más tomar posesión fue la prohibición de desarrollar el dólar digital. Eso sí, mientras promueve todo tipo de criptoactivos, desde las criptomonedas, opacas y especulativas, a los stablecoins. La Reserva Federal ha expresado dudas sobre esta estrategia. A Trump le da igual, pronto tendrá un palmero al frente de la Fed. Veremos quién lleva razón.
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