La mayoría de las personas que interrumpe el tratamiento con medicamentos utilizados para perder peso, como Ozempic, Wegovy o Mounjaro, recupera progresivamente el peso perdido en uno o dos años, según un nuevo estudio publicado este miércoles en la revista científica The BMJ. El análisis apunta que esa recuperación es, de media, más rápida que la observada tras otros métodos, como los programas de cambio de hábitos.. El trabajo reúne y analiza los resultados de 37 estudios realizados en distintos países, con más de 9.300 personas adultas con sobrepeso u obesidad. Todos los participantes habían recibido algún medicamento para el control del peso durante varias semanas o meses y fueron seguidos después de suspender el tratamiento para observar su evolución.. Recuperación de peso constante. La investigación subraya que, tras dejar la medicación, las personas recuperan de media unos 400 gramos al mes. A ese ritmo, el peso tiende a volver a niveles similares a los que había antes de iniciar el tratamiento en un plazo aproximado de un año y medio a dos años.. Los autores señalan que este patrón se repite en la mayoría de los medicamentos analizados, aunque es más marcado en los fármacos más recientes, como la semaglutida (principio activo de Ozempic y Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro). En estos casos, la recuperación de peso es algo más rápida, en parte porque la pérdida inicial durante el tratamiento suele ser mayor.. El estudio no describe una recuperación inmediata ni brusca, sino un aumento progresivo del peso a lo largo de los meses posteriores a la suspensión del fármaco.. Los fármacos más nuevos pertenecen a una familia conocida como análogos del GLP-1, que actúan sobre las hormonas que regulan el apetito y la sensación de saciedad. Durante el tratamiento, estos medicamentos ayudan a comer menos y a perder peso de forma significativa.. Sin embargo, el estudio muestra que, al dejar de tomarlos, ese efecto desaparece y el organismo tiende a recuperar parte o todo el peso perdido. En el caso de estos fármacos, la recuperación media se sitúa en torno a 800 gramos al mes, lo que sitúa el retorno al peso inicial en algo más de un año desde la interrupción del tratamiento.. También se revierten las mejoras en salud. Además del peso, el estudio analiza qué ocurre con otros indicadores de salud que suelen mejorar mientras se toman estos medicamentos, como el nivel de azúcar en sangre, la presión arterial o el colesterol.. Durante el tratamiento, estos valores tienden a bajar. Tras la suspensión, los investigadores observan que esas mejoras se van perdiendo gradualmente, siguiendo un patrón similar al del peso corporal. En la mayoría de los casos, los indicadores vuelven a valores cercanos a los iniciales en un plazo aproximado de un año a año y medio después de dejar el fármaco.. El estudio no señala efectos adversos específicos asociados a esta recuperación, sino que describe un retorno progresivo a la situación previa al tratamiento.. Comparación con otros métodos para adelgazar. Los autores comparan estos resultados con los observados en programas de pérdida de peso basados en cambios de hábitos, como la dieta, el ejercicio y el apoyo conductual. En estos programas, la pérdida de peso inicial suele ser menor que con los medicamentos, pero el peso se recupera más lentamente una vez finalizada la intervención.. Las personas que adelgazan mediante programas de hábitos recuperan el peso a un ritmo aproximado de 100 gramos al mes, frente a los 400 gramos mensuales observados tras dejar los fármacos. Esto implica que el retorno al peso inicial puede tardar casi cuatro años en los programas conductuales, frente a menos de dos años en el caso de la medicación.. El propio estudio subraya varias limitaciones. La principal es la falta de datos a largo plazo, sobre todo en los medicamentos más recientes, que llevan menos tiempo en el mercado. También señalan que no todos los estudios informan del mismo modo sobre el seguimiento tras la interrupción del tratamiento.. Además, los autores confirman que el análisis no permite determinar qué estrategias podrían ayudar a mantener el peso perdido tras dejar la medicación, ya que ese aspecto no se estudió de forma específica en los trabajos incluidos.
La investigación subraya que las personas recuperan de media unos 400 gramos al mes.
La mayoría de las personas que interrumpe el tratamiento con medicamentos utilizados para perder peso, como Ozempic, Wegovy o Mounjaro, recupera progresivamente el peso perdido en uno o dos años, según un nuevo estudio publicado este miércoles en la revista científica The BMJ. El análisis apunta queesa recuperación es, de media, más rápida que la observada tras otros métodos, como los programas de cambio de hábitos.. El trabajo reúne y analiza los resultados de 37 estudios realizados en distintos países, con más de 9.300 personas adultas con sobrepeso u obesidad. Todos los participantes habían recibido algún medicamento para el control del peso durante varias semanas o meses y fueron seguidos después de suspender el tratamiento para observar su evolución.. Recuperación de peso constante. La investigación subraya que, tras dejar la medicación, las personas recuperan de media unos 400 gramos al mes. A ese ritmo, el peso tiende a volver a niveles similares a los que había antes de iniciar el tratamiento en un plazo aproximado de un año y medio a dos años.. Los autores señalan que este patrón se repite en la mayoría de los medicamentos analizados, aunque es más marcado en los fármacos más recientes, como la semaglutida (principio activo de Ozempic y Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro). En estos casos, la recuperación de peso es algo más rápida, en parte porque la pérdida inicial durante el tratamiento suele ser mayor.. El estudio no describe una recuperación inmediata ni brusca, sino un aumento progresivo del peso a lo largo de los meses posteriores a la suspensión del fármaco.. Los fármacos más nuevos pertenecen a una familia conocida como análogos del GLP-1, que actúan sobre las hormonas que regulan el apetito y la sensación de saciedad. Durante el tratamiento, estos medicamentos ayudan a comer menos y a perder peso de forma significativa.. Sin embargo, el estudio muestra que, al dejar de tomarlos, ese efecto desaparece y el organismo tiende a recuperar parte o todo el peso perdido. En el caso de estos fármacos, la recuperación media se sitúa en torno a 800 gramos al mes, lo que sitúa el retorno al peso inicial en algo más de un año desde la interrupción del tratamiento.. También se revierten las mejoras en salud. Además del peso, el estudio analiza qué ocurre con otros indicadores de salud que suelen mejorar mientras se toman estos medicamentos, como el nivel de azúcar en sangre, la presión arterial o el colesterol.. Durante el tratamiento, estos valores tienden a bajar. Tras la suspensión, los investigadores observan que esas mejoras se van perdiendo gradualmente, siguiendo un patrón similar al del peso corporal. En la mayoría de los casos, los indicadores vuelven a valores cercanos a los iniciales en un plazo aproximado de un año a año y medio después de dejar el fármaco.. El estudio no señala efectos adversos específicos asociados a esta recuperación, sino que describe un retorno progresivo a la situación previa al tratamiento.. Comparación con otros métodos para adelgazar. Los autores comparan estos resultados con los observados en programas de pérdida de peso basados en cambios de hábitos, como la dieta, el ejercicio y el apoyo conductual. En estos programas, la pérdida de peso inicial suele ser menor que con los medicamentos, pero el peso se recupera más lentamente una vez finalizada la intervención.. Las personas que adelgazan mediante programas de hábitos recuperan el peso a un ritmo aproximado de 100 gramos al mes, frente a los 400 gramos mensuales observados tras dejar los fármacos. Esto implica que el retorno al peso inicial puede tardar casi cuatro años en los programas conductuales, frente a menos de dos años en el caso de la medicación.. El propio estudio subraya varias limitaciones. La principal es la falta de datos a largo plazo, sobre todo en los medicamentos más recientes, que llevan menos tiempo en el mercado. También señalan que no todos los estudios informan del mismo modo sobre el seguimiento tras la interrupción del tratamiento.. Además, los autores confirman que el análisis no permite determinar qué estrategias podrían ayudar a mantener el peso perdido tras dejar la medicación, ya que ese aspecto no se estudió de forma específica en los trabajos incluidos.
