La Autovía de la Costa da Morte dará un nuevo salto adelante con la licitación de un tramo de 5,8 kilómetros que ampliará esta vía de alta capacidad libre de peajes y reforzará la conectividad en una de las comarcas con mayor dispersión territorial de Galicia.. La actuación, presentada este miércoles por el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, supone una inversión de 36,3 millones de euros y permitirá prolongar la autovía desde Santa Irena, en Vimianzo, hasta la carretera AC-432, que enlaza este municipio con Camariñas.. El nuevo tramo estará limitado a una velocidad máxima de 100 kilómetros por hora y se concibe como una infraestructura estratégica para mejorar la seguridad vial, reducir los tiempos de desplazamiento y ofrecer mayor comodidad a los usuarios. “Hablamos de infraestructuras más sostenibles, más seguras y más cómodas”, subrayó Rueda durante el acto de presentación del proyecto, acompañado por la conselleira de Vivenda e Planificación de Infraestruturas, María Fernández Allegue.. Gran complejidad técnica. La Xunta ha destacado que se trata de una actuación de notable complejidad técnica, tanto por la orografía como por las soluciones constructivas previstas. El proyecto incluye la ejecución de dos enlaces —con la previsión de un tercero—, la construcción de tres viaductos, seis pasos superiores, tres pasos inferiores y hasta seis obras de drenaje para garantizar la correcta integración de la autovía en el territorio y la seguridad hidráulica de la infraestructura.. Entre todas estas estructuras, destaca especialmente el viaducto sobre el río Vimianzo, considerado el elemento más singular del trazado. Con una longitud cercana a los 250 metros, permitirá salvar este entorno natural con criterios de funcionalidad y respeto ambiental.. “Hacer infraestructuras nunca es sencillo, implica un esfuerzo presupuestario importante, pero también es una de las ventajas de contar con presupuestos en vigor”, remarcó el presidente de la Xunta durante su intervención.. Las previsiones del Gobierno gallego apuntan a que las obras puedan comenzar en el mes de julio, una vez completados los trámites administrativos y de contratación. La ejecución de este tramo permitirá dar continuidad a una infraestructura “largamente esperada” y consolidar una red viaria pensada, en palabras de Rueda, “para las generaciones futuras”.. Continuidad a una autovía clave para la comarca. Con esta ampliación, la Xunta da un paso más en el desarrollo de la Autovía de la Costa da Morte, cuyo tramo principal entró en servicio en 2016. Actualmente, esta vía suma cerca de 28 kilómetros libres de peaje que conectan los municipios de Carballo, Coristanco, Cabana de Bergantiños, Zas y Vimianzo hasta Santa Irena, vertebrando una amplia franja del interior de la comarca y facilitando los desplazamientos diarios de vecinos y empresas.. El objetivo del Ejecutivo autonómico es seguir extendiendo esta infraestructura para reforzar la cohesión territorial y mejorar la accesibilidad a zonas tradicionalmente penalizadas por la distancia y la dispersión poblacional. “Ojalá que esta decisión sea el principio de muchas más inversiones que hagamos en esta comarca”, apuntó el presidente gallego durante el acto de presentación del proyecto.. Congelación de peajes y ahorro para los usuarios. En el mismo contexto, Alfonso Rueda situó esta actuación como ejemplo del compromiso de la Xunta con una movilidad más accesible y asequible. Un compromiso que, recordó, se refleja también en la congelación un año más de los peajes de la autovía A Coruña–Carballo (AG-55) y de la del Val Miñor (AG-57).. Según los datos aportados por el Gobierno gallego, en 2026 estos peajes se mantienen entre los más bajos de España, lo que se traduce en un ahorro significativo para los usuarios habituales. Un conductor que realice a diario el trayecto A Coruña–Carballo, ida y vuelta de lunes a viernes, puede ahorrar más de 390 euros al año, cifra que se eleva hasta los 882 euros en el caso de familias numerosas.. Actualmente, ocho de cada diez gallegos viven a menos de 15 minutos de una vía de altas prestaciones. La Xunta se ha marcado como objetivo seguir incrementando los kilómetros de este tipo de infraestructuras de titularidad autonómica, con actuaciones como esta en la Costa da Morte, llamadas a mejorar la competitividad, la seguridad y la calidad de vida en el territorio.
Con una inversión de 36,3 millones, la obra está llamada a mejorar la movilidad y la seguridad en la región
La Autovía de la Costa da Morte dará un nuevo salto adelante con la licitación de un tramo de 5,8 kilómetros que ampliará esta vía de alta capacidad libre de peajes y reforzará la conectividad en una de las comarcas con mayor dispersión territorial de Galicia.. La actuación, presentada este miércoles por el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, supone una inversión de 36,3 millones de euros y permitirá prolongar la autovía desde Santa Irena, en Vimianzo, hasta la carretera AC-432, que enlaza este municipio con Camariñas.. El nuevo tramo estará limitado a una velocidad máxima de 100 kilómetros por hora y se concibe como una infraestructura estratégica para mejorar la seguridad vial, reducir los tiempos de desplazamiento y ofrecer mayor comodidad a los usuarios. “Hablamos de infraestructuras más sostenibles, más seguras y más cómodas”, subrayó Rueda durante el acto de presentación del proyecto, acompañado por la conselleira de Vivenda e Planificación de Infraestruturas, María Fernández Allegue.. Gran complejidad técnica. La Xunta ha destacado que se trata de una actuación de notable complejidad técnica, tanto por la orografía como por las soluciones constructivas previstas. El proyecto incluye la ejecución de dos enlaces —con la previsión de un tercero—, la construcción de tres viaductos, seis pasos superiores, tres pasos inferiores y hasta seis obras de drenaje para garantizar la correcta integración de la autovía en el territorio y la seguridad hidráulica de la infraestructura.. Entre todas estas estructuras, destaca especialmente el viaducto sobre el río Vimianzo, considerado el elemento más singular del trazado. Con una longitud cercana a los 250 metros, permitirá salvar este entorno natural con criterios de funcionalidad y respeto ambiental.. “Hacer infraestructuras nunca es sencillo, implica un esfuerzo presupuestario importante, pero también es una de las ventajas de contar con presupuestos en vigor”, remarcó el presidente de la Xunta durante su intervención.. Las previsiones del Gobierno gallego apuntan a que las obras puedan comenzar en el mes de julio, una vez completados los trámites administrativos y de contratación. La ejecución de este tramo permitirá dar continuidad a una infraestructura “largamente esperada” y consolidar una red viaria pensada, en palabras de Rueda, “para las generaciones futuras”.. Continuidad a una autovía clave para la comarca. Con esta ampliación, la Xunta da un paso más en el desarrollo de la Autovía de la Costa da Morte, cuyo tramo principal entró en servicio en 2016. Actualmente, esta vía suma cerca de 28 kilómetros libres de peaje que conectan los municipios de Carballo, Coristanco, Cabana de Bergantiños, Zas y Vimianzo hasta Santa Irena, vertebrando una amplia franja del interior de la comarca y facilitando los desplazamientos diarios de vecinos y empresas.. El objetivo del Ejecutivo autonómico es seguir extendiendo esta infraestructura para reforzar la cohesión territorial y mejorar la accesibilidad a zonas tradicionalmente penalizadas por la distancia y la dispersión poblacional. “Ojalá que esta decisión sea el principio de muchas más inversiones que hagamos en esta comarca”, apuntó el presidente gallego durante el acto de presentación del proyecto.. Congelación de peajes y ahorro para los usuarios. En el mismo contexto, Alfonso Rueda situó esta actuación como ejemplo del compromiso de la Xunta con una movilidad más accesible y asequible. Un compromiso que, recordó, se refleja también en la congelación un año más de los peajes de la autovía A Coruña–Carballo (AG-55) y de la del Val Miñor (AG-57).. Según los datos aportados por el Gobierno gallego, en 2026 estos peajes se mantienen entre los más bajos de España, lo que se traduce en un ahorro significativo para los usuarios habituales. Un conductor que realice a diario el trayecto A Coruña–Carballo, ida y vuelta de lunes a viernes, puede ahorrar más de 390 euros al año, cifra que se eleva hasta los 882 euros en el caso de familias numerosas.. Actualmente, ocho de cada diez gallegos viven a menos de 15 minutos de una vía de altas prestaciones. La Xunta se ha marcado como objetivo seguir incrementando los kilómetros de este tipo de infraestructuras de titularidad autonómica, con actuaciones como esta en la Costa da Morte, llamadas a mejorar la competitividad, la seguridad y la calidad de vida en el territorio.
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