La ruptura de Sonia y Selena nos pilló por sorpresa. Como si ya lo hubiéramos vivido antes. Muchos ni siquiera sabían que habían vuelto, reunidas para participar en el Benidorm Fest de 2005. Pero Sonia decidió recoger sus cosas e irse, mientras Selena convocó una rueda de prensa que parecía la de la separación de The Beatles. Cada uno lleva sus dramas como quiere.. Al menos, este divorcio musical ha servido para diferenciar quién es Sonia y quién es Selena. Porque ellas siempre han vivido con el handicap de ser dos gogós que podrían ser cambiadas por otras si la industria discográfica quisiera. Todo el mundo conoce su gran éxito, pero pocos las reconocerían por la calle.. Aunque sin Sonia y sin Selena Yo quiero bailar toda la noche sería distinta, así que deben disfrutar del orgullo de ser las intérpretes de un subidón musical que nos traslada a la alegría de la verbena en la que nos agarramos todos del brazo. Un hit que hasta protagonizó los minutos finales de la histórica serie Cuéntame cómo pasó.. La canción de Cuando llega el calor los chicos de enamoran dio en la diana y es parte del lado distendido de nuestra vida. Y la seguimos celebrando cuando suena. Lo continúa logrando dos décadas después. Tanto, que cuando creíamos que habían roto definitivamente, esta Nochevieja las hemos vuelto a ver juntas, de nuevo, en los platós. Por partida doble: en la gala de fin de año de La 1 y en el especial de números musicales de estreno de Cachitos de La 2.. ¿Pero no habían roto? ¿Han regresado por tercera vez? No. Es lo tienen los programas navideños, que se graban con meses de antelación. De hecho, vistos ahora sus playbacks, se puede intuir que la complicidad entre ambas era poca. Era como si actuaran solas. Incluso uno hasta puede percatarse lo atinada que fue la imitación de Esperansa Grasia y Silvia Abril, la noche en la que simularon ser Sonia y Selena en Tu cara me suena y se boicoteaban mutuamente durante el número. Entonces, parecía un hilarante gag cómico. Contemplado hoy, esa parodia es toda una premonición de lo duro que es compartir un escenario:
Lo pronosticaron y no lo vimos.
20MINUTOS.ES – Televisión
La ruptura de Sonia y Selena nos pilló por sorpresa. Como si ya lo hubiéramos vivido antes. Muchos ni siquiera sabían que habían vuelto, reunidas para participar en el Benidorm Fest de 2005. Pero Sonia decidió recoger sus cosas e irse, mientras Selena convocó una rueda de prensa que parecía la de la separación de The Beatles. Cada uno lleva sus dramas como quiere.. Al menos, este divorcio musical ha servido para diferenciar quién es Sonia y quién es Selena. Porque ellas siempre han vivido con el handicap de ser dos gogós que podrían ser cambiadas por otras si la industria discográfica quisiera. Todo el mundo conoce su gran éxito, pero pocos las reconocerían por la calle.. Aunque sin Sonia y sin Selena Yo quiero bailar toda la noche sería distinta, así que deben disfrutar del orgullo de ser las intérpretes de un subidón musical que nos traslada a la alegría de la verbena en la que nos agarramos todos del brazo. Un hit que hasta protagonizó los minutos finales de la histórica serie Cuéntame cómo pasó.. La canción de Cuando llega el calor los chicos de enamoran dio en la diana y es parte del lado distendido de nuestra vida. Y la seguimos celebrando cuando suena. Lo continúa logrando dos décadas después. Tanto, que cuando creíamos que habían roto definitivamente, esta Nochevieja las hemos vuelto a ver juntas, de nuevo, en los platós. Por partida doble: en la gala de fin de año de La 1 y en el especial de números musicales de estreno de Cachitos de La 2.. ¿Pero no habían roto? ¿Han regresado por tercera vez? No. Es lo tienen los programas navideños, que se graban con meses de antelación. De hecho, vistos ahora sus playbacks, se puede intuir que la complicidad entre ambas era poca. Era como si actuaran solas. Incluso uno hasta puede percatarse lo atinada que fue la imitación de Esperansa Grasia y Silvia Abril, la noche en la que simularon ser Sonia y Selena en Tu cara me suena y se boicoteaban mutuamente durante el número. Entonces, parecía un hilarante gag cómico. Contemplado hoy, esa parodia es toda una premonición de lo duro que es compartir un escenario:
