Durante décadas, la naranja ha sido el gran símbolo de la agricultura valenciana. Sin embargo, en silencio y a un ritmo imparable, otra fruta ha ido ganando terreno en los campos y en los mercados hasta convertirse en una seria alternativa al cítrico por excelencia. Se trata del kaki o persimon, un cultivo que ya concentra el 90 % de su producción en una sola comarca valenciana y que muchos expertos califican como la fruta más saludable del mundo.. La transformación es especialmente visible en la Ribera del Xúquer, donde municipios como l’Alcúdia, Carlet, Alzira o Guadassuar han cambiado progresivamente el paisaje agrícola. Allí donde antes predominaban los naranjos, hoy se extienden miles de hectáreas de kaki Rojo Brillante, la variedad estrella amparada por la Denominación de Origen Protegida (DOP) Kaki Ribera del Xúquer, comercializada bajo la marca Persimon.. Del cultivo residual al liderazgo mundial. Aunque el kaki es originario de Asia y se cultiva desde hace siglos en países como China o Japón, su implantación en la Comunitat Valenciana es relativamente reciente. Las primeras plantaciones datan de los años sesenta, pero su verdadero despegue llegó en las últimas dos décadas, coincidiendo con la crisis de rentabilidad de los cítricos.. Los datos reflejan este cambio de rumbo. Mientras el precio de la naranja ha caído hasta cifras que rondan los 15 céntimos por kilo para el agricultor, el kaki se ha pagado en los últimos años entre 40 y 50 céntimos. Esta diferencia ha llevado a muchos productores a arrancar naranjos y plantar kakis, provocando un trasvase de superficie agrícola sin precedentes.. En apenas diez años, las hectáreas dedicadas al kaki se han multiplicado por cinco, ocupando el espacio perdido por la naranja y, en menor medida, por la mandarina. Hoy, la Comunitat Valenciana produce hasta el 95 % del kaki español y alrededor de 100.000 toneladas por campaña, con una fuerte orientación a la exportación.. Un fruto saludable que conquista mercados. Más allá de su rentabilidad, el éxito del kaki se apoya en su imagen como producto saludable. Bajo en calorías, sin grasas y rico en antioxidantes, su textura firme, pulpa crujiente y sabor dulce lo han convertido en un habitual de la dieta mediterránea moderna y en un producto muy demandado en Europa y otros mercados internacionales.. Las grandes cadenas de distribución también han reforzado esta tendencia. Empresas como Mercadona han incrementado de forma notable sus compras de kaki valenciano, apostando por el producto de proximidad y garantizando su presencia en supermercados de toda España y Portugal durante la campaña, que se extiende de octubre a enero.. ¿El principio del fin de la naranja?. El avance del kaki no implica la desaparición inmediata de la naranja, pero sí plantea un cambio estructural en la agricultura valenciana. El cultivo del cítrico sigue siendo clave, pero ya no ocupa una posición hegemónica indiscutible. El kaki ha demostrado que es posible competir en los mercados globales apostando por la calidad, la innovación y el valor añadido.. Los productores, no obstante, miran al futuro con cautela. El riesgo de sobreproducción y la dependencia de la exportación obligan al sector a mantener el equilibrio. Aun así, desde la Ribera del Xúquer el mensaje es claro: el kaki ha llegado para quedarse y ya se perfila como el nuevo emblema agrícola de Valencia, dispuesto a compartir, o incluso disputar, el trono a la histórica naranja.
Otra fruta ha ido ganando terreno en los campos y en los mercados hasta convertirse en una seria alternativa al cítrico por excelencia
Durante décadas, la naranja ha sido el gran símbolo de la agricultura valenciana. Sin embargo, en silencio y a un ritmo imparable, otra fruta ha ido ganando terreno en los campos y en los mercados hasta convertirse en una seria alternativa al cítrico por excelencia. Se trata del kaki o persimon, un cultivo que ya concentra el 90 % de su producción en una sola comarca valenciana y que muchos expertos califican como la fruta más saludable del mundo.. La transformación es especialmente visible en la Ribera del Xúquer, donde municipios como l’Alcúdia, Carlet, Alzira o Guadassuar han cambiado progresivamente el paisaje agrícola. Allí donde antes predominaban los naranjos, hoy se extienden miles de hectáreas de kaki Rojo Brillante, la variedad estrella amparada por la Denominación de Origen Protegida (DOP) Kaki Ribera del Xúquer, comercializada bajo la marca Persimon®.. Del cultivo residual al liderazgo mundial. Aunque el kaki es originario de Asia y se cultiva desde hace siglos en países como China o Japón, su implantación en la Comunitat Valenciana es relativamente reciente. Las primeras plantaciones datan de los años sesenta, pero su verdadero despegue llegó en las últimas dos décadas, coincidiendo con la crisis de rentabilidad de los cítricos.. Los datos reflejan este cambio de rumbo. Mientras el precio de la naranja ha caído hasta cifras que rondan los 15 céntimos por kilo para el agricultor, el kaki se ha pagado en los últimos años entre 40 y 50 céntimos. Esta diferencia ha llevado a muchos productores a arrancar naranjos y plantar kakis, provocando un trasvase de superficie agrícola sin precedentes.. En apenas diez años, las hectáreas dedicadas al kaki se han multiplicado por cinco, ocupando el espacio perdido por la naranja y, en menor medida, por la mandarina. Hoy, la Comunitat Valenciana produce hasta el 95 % del kaki español y alrededor de 100.000 toneladas por campaña, con una fuerte orientación a la exportación.. Un fruto saludable que conquista mercados. Más allá de su rentabilidad, el éxito del kaki se apoya en su imagen como producto saludable. Bajo en calorías, sin grasas y rico en antioxidantes, su textura firme, pulpa crujiente y sabor dulce lo han convertido en un habitual de la dieta mediterránea moderna y en un producto muy demandado en Europa y otros mercados internacionales.. Las grandes cadenas de distribución también han reforzado esta tendencia. Empresas como Mercadona han incrementado de forma notable sus compras de kaki valenciano, apostando por el producto de proximidad y garantizando su presencia en supermercados de toda España y Portugal durante la campaña, que se extiende de octubre a enero.. ¿El principio del fin de la naranja?. El avance del kaki no implica la desaparición inmediata de la naranja, pero sí plantea un cambio estructural en la agricultura valenciana. El cultivo del cítrico sigue siendo clave, pero ya no ocupa una posición hegemónica indiscutible. El kaki ha demostrado que es posible competir en los mercados globales apostando por la calidad, la innovación y el valor añadido.. Los productores, no obstante, miran al futuro con cautela. El riesgo de sobreproducción y la dependencia de la exportación obligan al sector a mantener el equilibrio. Aun así, desde la Ribera del Xúquer el mensaje es claro: el kaki ha llegado para quedarse y ya se perfila como el nuevo emblema agrícola de Valencia, dispuesto a compartir, o incluso disputar, el trono a la histórica naranja.
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