No cabe ninguna duda que el monumento que Barcelona tiene dedicado a Cristóbal Colón, al final o inicio de la Rambla, según se mire, es uno de los grandes símbolos de la ciudad. Lo que no es tan habitual es que una copia de esa obra aparezca en venta, algo que sucederá el próximo 21 de enero dentro de una subasta organizada por Setdart y protagonizada por obras de algunos de los indiscutibles maestros de la escultura catalana. Una de las piezas protagonistas del día será Colón, pero ¿cómo es eso posible?. Echemos la vista atrás. A mediados del siglo XIX, Barcelona pensó que había que reivindicar una figura como la del navegante genovés con un monumento dedicado a aplaudir sus gesta americana. En 1873, durante la Primera República, la iniciativa tomó un especial impulso, que no se materializó hasta 1881 cuando Alfonso XII está en el trono. Fue un empresario, Antoni Fages i Ferrer, entusiasta de la causa colombina quien se erigió como el principal promotor del proyecto y quien supo convencer de la idea al concejal Carles Pirozzini quien, además, era crítico de arte. Tras lograr el visto bueno del alcalde Rius i Taulet, solamente hizo falta crear una comisión de trabajo que se encargara de seleccionar el proyecto adecuado a mayor gloria de tan ilustre marinero. Fue el de Gaietà Buigas quien ganó especialmente porque contaba con el presupuesto más adecuado. Si se miran los primeros bocetos presentados por Buigas veremos que ya contenía los elementos con los que hoy conocemos el monumento, es decir, la gran columna presidida por una estatua de Colón, aunque con una imagen más parecida a la que hay en la plaza que lleva su nombre en Madrid que a la actual, todo ello contando con una altura de 60 metros. Y es que para la escultura hizo falta otro concurso aparte en el que triunfó Rafael Atché, un autor de cierta fama y prestigio en su tiempo, especialmente gracias a sus trabajos de corte religioso.. La estatua de Colón de Atché es indudablemente su obra más conocida, aunque en un primer momento el artista solamente estaba destinado a realizar el conjunto escultórico situado en la base del monumento. Finalmente Atché consiguió en 1886 que se le contratara para la gran figura destinada a coronar aquel homenaje a Colón.. Las obras duraron siete años y la inauguración se llevó a cabo el 1 de junio de 1888 bajo la presidencia de la reina regente María Cristina.. Atché realizó varios bocetos en terracota, posteriormente vaciados en bronce, de su Colón para lograr el visto bueno de los promotores del monumento: un realista Colón ya maduro y que con el brazo levantado parece señalar la dirección de las Indias, aunque equivocándose al no saber que iba a encontrarse con tierra extraña hasta aquel 12 de octubre de 1492. Lo que encontramos en Setdart es precisamente uno de estos bocetos. Setdart espera que la escultura, con una altura de 75 centímetros, pueda alcanzar los 3.000 euros en la subasta.
La escultura dedicada al almirante fue realizada por el artista Rafael Atché
No cabe ninguna duda que el monumento que Barcelona tiene dedicado a Cristóbal Colón, al final o inicio de la Rambla, según se mire, es uno de los grandes símbolos de la ciudad. Lo que no es tan habitual es que una copia de esa obra aparezca en venta, algo que sucederá el próximo 21 de enero dentro de una subasta organizada por Setdart y protagonizada por obras de algunos de los indiscutibles maestros de la escultura catalana. Una de las piezas protagonistas del día será Colón, pero ¿cómo es eso posible?. Echemos la vista atrás. A mediados del siglo XIX, Barcelona pensó que había que reivindicar una figura como la del navegante genovés con un monumento dedicado a aplaudir sus gesta americana. En 1873, durante la Primera República, la iniciativa tomó un especial impulso, que no se materializó hasta 1881 cuando Alfonso XII está en el trono. Fue un empresario, Antoni Fages i Ferrer, entusiasta de la causa colombina quien se erigió como el principal promotor del proyecto y quien supo convencer de la idea al concejal Carles Pirozzini quien, además, era crítico de arte. Tras lograr el visto bueno del alcalde Rius i Taulet, solamente hizo falta crear una comisión de trabajo que se encargara de seleccionar el proyecto adecuado a mayor gloria de tan ilustre marinero. Fue el de Gaietà Buigas quien ganó especialmente porque contaba con el presupuesto más adecuado. Si se miran los primeros bocetos presentados por Buigas veremos que ya contenía los elementos con los que hoy conocemos el monumento, es decir, la gran columna presidida por una estatua de Colón, aunque con una imagen más parecida a la que hay en la plaza que lleva su nombre en Madrid que a la actual, todo ello contando con una altura de 60 metros. Y es que para la escultura hizo falta otro concurso aparte en el que triunfó Rafael Atché, un autor de cierta fama y prestigio en su tiempo, especialmente gracias a sus trabajos de corte religioso.. La estatua de Colón de Atché es indudablemente su obra más conocida, aunque en un primer momento el artista solamente estaba destinado a realizar el conjunto escultórico situado en la base del monumento. Finalmente Atché consiguió en 1886 que se le contratara para la gran figura destinada a coronar aquel homenaje a Colón.. Las obras duraron siete años y la inauguración se llevó a cabo el 1 de junio de 1888 bajo la presidencia de la reina regente María Cristina.. Atché realizó varios bocetos en terracota, posteriormente vaciados en bronce, de su Colón para lograr el visto bueno de los promotores del monumento: un realista Colón ya maduro y que con el brazo levantado parece señalar la dirección de las Indias, aunque equivocándose al no saber que iba a encontrarse con tierra extraña hasta aquel 12 de octubre de 1492. Lo que encontramos en Setdart es precisamente uno de estos bocetos. Setdart espera que la escultura, con una altura de 75 centímetros, pueda alcanzar los 3.000 euros en la subasta.
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