Hay personajes que no pertenecen del todo a la historia ni a la leyenda. Habitan un territorio intermedio, tejido con una mezcla de fe, miedo, memoria y paisaje. La Reina Lupa —Raíña Lupa, Reina Loba o Luparia— bien podría ser uno de ellos. Su figura emerge una y otra vez en los relatos fundacionales de Galicia, asociada a lugares concretos, a montes que parecen altares de granito, a caminos antiguos y a la propia génesis de Compostela.. Su primera aparición escrita se encuentra en el Códice Calixtino, el gran compendio medieval del mundo jacobeo. Allí se la describe como una poderosa señora pagana que gobernaba un territorio próximo a Iria Flavia, a donde llegan los discípulos del apóstol Santiago tras trasladar su cuerpo desde Oriente. Buscan un lugar para enterrarlo. Lupa no se lo pondrá fácil.. La reina pagana y las trampas del camino. Según el relato, Lupa intenta deshacerse de los forasteros enviándolos a Duio, en las tierras del fin del mundo, donde espera que el gobernador romano acabe con ellos. No ocurre así. Los discípulos regresan. Entonces la reina idea nuevas trampas: los envía al Pico Sacro, antiguo Monte Ilicino, un lugar temido por albergar la entrada al infierno y custodiado por un dragón.. El monstruo cae ante la señal de la cruz. Los bueyes que debían ser salvajes se vuelven mansos. La montaña se purifica y pasa a llamarse Monte Sacro. El paisaje cambia de nombre y de sentido. Se configura así uno de los grandes gestos simbólicos del relato: la cristianización del territorio a través del mito.. Ante la sucesión de milagros, la reina Lupa se convierte. Acepta el bautismo y ofrece un lugar para el sepulcro del Apóstol en el bosque de Libredón, germen de la futura Compostela. El camino queda trazado para que, siglos después, el hallazgo de la tumba en el siglo IX dé origen al mayor fenómeno de peregrinación de la vieja Europa.. Un rastro de piedra que aún se puede recorrer. La leyenda no se limita al texto. Ha dejado marcas físicas en el territorio. En torno al Pico Sacro se reconoce todavía el llamado Camino de la Reina Lupa, una hendidura abierta en la roca. En Padrón, la Fonte do Carme recuerda su bautismo. En Vedra, la Fuente de Santiago revive el episodio del dragón. Incluso topónimos como Touro se asocian a los bueyes del relato.. Señales dispersas que convierten la historia en geografía y hacen de Galicia un mapa narrativo donde cada lugar cuenta algo más de lo que aparenta.. Monte Pindo y la Costa da Morte. Pero la Reina Lupa no pertenece solo al mundo jacobeo. Otra tradición la sitúa en el extremo atlántico, en el Monte Pindo, uno de los enclaves más míticos de la Costa da Morte. Allí, entre formas de granito esculpidas por el tiempo, se alzaría su fortaleza, el castillo de San Xurxo, hoy en ruinas.. La leyenda afirma que bajo la Laxe da Moa reposan sus restos junto a un tesoro incalculable, protegido por las propias piedras del monte. No es casual que este lugar haya sido interpretado como un antiguo santuario precristiano. Algunos estudiosos ven en Lupa la huella de una antigua divinidad celta, quizá la versión femenina del dios Lug, adaptada después al relato cristiano.. Una figura disputada por toda Galicia. La Reina Lupa aparece también en relatos de Fisterra, en el Castro Lupario entre Brión y Rois, en Ponte Caldelas o incluso en Os Blancos, en Ourense, donde una copla popular narra su muerte violenta a manos de los vecinos, hartos de sus abusos. Cada territorio reclama un fragmento del mito. Cada uno la reinterpreta.. Tal vez por eso sigue viva. Porque no es una reina de un solo lugar, sino de todos. Una figura incómoda, poderosa, ambigua. Paganismo y cristianismo, resistencia y conversión, miedo y paisaje.
Se trata de un personaje legendario que une el nacimiento de Compostela con montes sagrados, castros y fortalezas perdidas de Galicia
Hay personajes que no pertenecen del todo a la historia ni a la leyenda. Habitan un territorio intermedio, tejido con una mezcla de fe, miedo, memoria y paisaje. La Reina Lupa —Raíña Lupa, Reina Loba o Luparia— bien podría ser uno de ellos. Su figura emerge una y otra vez en los relatos fundacionales de Galicia, asociada a lugares concretos, a montes que parecen altares de granito, a caminos antiguos y a la propia génesis de Compostela.. Su primera aparición escrita se encuentra en el Códice Calixtino, el gran compendio medieval del mundo jacobeo. Allí se la describe como una poderosa señora pagana que gobernaba un territorio próximo a Iria Flavia, a donde llegan los discípulos del apóstol Santiago tras trasladar su cuerpo desde Oriente. Buscan un lugar para enterrarlo. Lupa no se lo pondrá fácil.. La reina pagana y las trampas del camino. Según el relato, Lupa intenta deshacerse de los forasteros enviándolos a Duio, en las tierras del fin del mundo, donde espera que el gobernador romano acabe con ellos. No ocurre así. Los discípulos regresan. Entonces la reina idea nuevas trampas: los envía al Pico Sacro, antiguo Monte Ilicino, un lugar temido por albergar la entrada al infierno y custodiado por un dragón.. El monstruo cae ante la señal de la cruz. Los bueyes que debían ser salvajes se vuelven mansos. La montaña se purifica y pasa a llamarse Monte Sacro. El paisaje cambia de nombre y de sentido. Se configura así uno de los grandes gestos simbólicos del relato: la cristianización del territorio a través del mito.. Ante la sucesión de milagros, la reina Lupa se convierte. Acepta el bautismo y ofrece un lugar para el sepulcro del Apóstol en el bosque de Libredón, germen de la futura Compostela. El camino queda trazado para que, siglos después, el hallazgo de la tumba en el siglo IX dé origen al mayor fenómeno de peregrinación de la vieja Europa.. Un rastro de piedra que aún se puede recorrer. La leyenda no se limita al texto. Ha dejado marcas físicas en el territorio. En torno al Pico Sacro se reconoce todavía el llamado Camino de la Reina Lupa, una hendidura abierta en la roca. En Padrón, la Fonte do Carme recuerda su bautismo. En Vedra, la Fuente de Santiago revive el episodio del dragón. Incluso topónimos como Touro se asocian a los bueyes del relato.. Señales dispersas que convierten la historia en geografía y hacen de Galicia un mapa narrativo donde cada lugar cuenta algo más de lo que aparenta.. Monte Pindo y la Costa da Morte. Pero la Reina Lupa no pertenece solo al mundo jacobeo. Otra tradición la sitúa en el extremo atlántico, en el Monte Pindo, uno de los enclaves más míticos de la Costa da Morte. Allí, entre formas de granito esculpidas por el tiempo, se alzaría su fortaleza, el castillo de San Xurxo, hoy en ruinas.. La leyenda afirma que bajo la Laxe da Moa reposan sus restos junto a un tesoro incalculable, protegido por las propias piedras del monte. No es casual que este lugar haya sido interpretado como un antiguo santuario precristiano. Algunos estudiosos ven en Lupa la huella de una antigua divinidad celta, quizá la versión femenina del dios Lug, adaptada después al relato cristiano.. Una figura disputada por toda Galicia. La Reina Lupa aparece también en relatos de Fisterra, en el Castro Lupario entre Brión y Rois, en Ponte Caldelas o incluso en Os Blancos, en Ourense, donde una copla popular narra su muerte violenta a manos de los vecinos, hartos de sus abusos. Cada territorio reclama un fragmento del mito. Cada uno la reinterpreta.. Tal vez por eso sigue viva. Porque no es una reina de un solo lugar, sino de todos. Una figura incómoda, poderosa, ambigua. Paganismo y cristianismo, resistencia y conversión, miedo y paisaje.
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